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Cataluña perderá 61.000 millones anuales de PIB con la fuga de sus grandes empresas por el 1-O

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras
Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. (Foto: EFE)
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Los bancos y grandes corporaciones que han acordado durante las últimas horas abandonar Cataluña, o han anunciado que lo harán si la Generalitat de Carles Puigdemont declara la independencia, suman una cifra de negocio de más de 61.000 millones de euros anuales.

Cataluña pierde esta riqueza económica, debido al auténtico pavor que causa a las empresas el proyecto secesionista pilotado por los antisistema de la CUP. A partir de ahora, estos ingresos computarán en el Producto Interior Bruto (PIB) de las distintas provincias en las que han instalado su sede social las corporaciones que huyen de Cataluña.

El golpe más duro para los secesionistas ha sido la marcha, en las últimas horas, de los bancos radicados en Cataluña. CaixaBank traslada su sede social a Valencia, mientras que su Fundación y su holding industrial Criteria se trasladan a Palma de Mallorca. El grupo declaró el año pasado una cifra de negocio de 7.827 millones de euros.

También uno de los grupos participados por Criteria, el gigante de las infraestructuras Abertis, ha convocado su consejo de administración para estudiar el traslado de su sede. Abertis registró el año pasado una facturación de 4.758 millones de euros.

Miedo a la retirada de depósitos

En cuanto al Banco de Sabadell, presidido por Josep Oliu, ha acordado trasladar su sede social y fiscal a las antiguas instalaciones de la CAM en Alicante. El Sabadell obtuvo el año pasado una cifra de negocio que ronda los 6.200 millones de euros.  Otros dos bancos abandonan Cataluña. Mediolanum (con una cifra de negocio que ronda los 50,4 millones) se va a Valencia y Arquia Banca (unos 18 millones), la antigua Caja de Arquitectos, se marcha a Madrid.

En estos movimientos de la banca ha sido determinante la necesidad de mantener el acceso a la financiación del Banco Central Europeo (BCE) y al euro, el castigo que estaban sufriendo en Bolsa por la incertidumbre que los separatistas han creado en Cataluña, y el temor a la retirada masiva de depósitos (que ya había comenzado a producirse) en el conjunto de España.

El último grupo que ha anunciado su traslado desde Barcelona a Madrid, este mismo sábado, ha sido Aguas de Barcelona (Agbar), cuya facturación se situó en torno a los 400 millones. Y el viernes lo hizo Gas Natural Fenosa, que tiene una cifra de negocio de 23.184 millones de euros anuales.

Esta misma semana, otras empresas de menor dimensión han anunciado también que su sede social y fiscal dejará de estar en Cataluña. El mayor distribuidor de productos de odontología, Proclinic Expert (con una facturación de 100 millones de euros), traslada su sede de Hospitalet a Zaragoza.

Grifols da plantón a Puigdemont

El grupo textil Dogi Internacional (con ventas que suman 40 millones anuales) se va a Madrid. La empresa de biotecnología Oryzon Genomics se marcha de Cornellà de Llobregat (Barcelona) a Madrid. La empresa tecnológica Eurona Telecom se traslada desde Barcelona a Rivas-Vaciamadrid (Madrid). También se mudan a Madrid la compañía de reprografía digital Service Point Solutions, que tiene una facturación de 9 millones de euros anuales en España, y la compañía de distribución de acero Klockner.

Otras grandes corporaciones han anunciado que estudiarán sacar de Cataluña su sede central, si se consuma el plan independentista de la Generalitat. Es el caso de la aseguradora Catalana Occidente (que factura 2.547 millones de euros anuales), Freixenet (530 millones), Codorniu (que vende por importe de 235 millones anuales), los laboratorios Almirall (660 millones de facturación anual), Pronovias (150 millones) y el Grupo Planeta, que el año pasado declaró ventas por importe de 3.300 millones. “Si Cataluña fuera independiente, el Grupo Planeta se tendría que ir”, advirtió al respecto José Manuel Lara hace ahora un año.

También habrían comenzado a estudiar sus planes de contingencia otras firmas como Seat (2.487 millones de facturación anual) y la cadena de supermercados alemana Lidl (el año pasado vendió por importe de 3.335 millones en España). Si los planes secesionistas de Puigdemont y Junqueras llegan a hacerse realidad, su Agencia Tributaria dejará de ingresar más de 1.500 millones de euros anuales por el Impuesto de Sociedades de estas empresas.

Otras corporaciones emprendieron el mismo camino el año pasado. El golpe más duro para el orgullo de los secesionistas fue el de los laboratorios Grifols (cuyo propietario es un declarado independentista), que tiene una cifra de negocio de 4.050 millones de euros. El grupo trasladó el año pasado a Irlanda su división Bioscence, que supone cerca del 75% del negocio.

Un negocio ruinoso para los catalanes

Por su parte, trasladaron su sede de Cataluña a Madrid la multinacional noruega Schibsted Spain (que gestiona portales tan populares como Infojobs, Fotocasa y MilAnuncios), Naturhouse (tuvo unos ingresos de 108 millones), el grupo británico de publicidad WPP, la cadena Unico Hotels (propiedad de Pau Guardans, nieto de Francesc Cambó) y Derby Hotels. Su dueño, Jordi Clos, preside el Gremio de Hoteles de Barcelona y es propietario del Museo Egipcio de Barcelona.

Los independentistas intentan minimizar estos movimientos empresariales (“es algo temporal”, dice Junqueras) que más allá del impacto fiscal, a corto y medio plazo van a suponer una evidente pérdida de riqueza y puestos de trabajo para Cataluña. La independencia es un gran negocio para algunos políticos, que quieren alcanzar así el poder absoluto, pero un negocio ruinoso para sus ciudadanos.

La mentira del “Espanya nos roba” ha revelado una realidad muy distinta: España es el mercado natural de las empresas catalanas que, ante la perspectiva de verse fuera de la Unión Europea y del euro, han decidido hacer las maletas para huir del paraíso que promete la CUP.

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