Un misil de EEUU destruye una narcocabaña en el desierto de la frontera entre Colombia y Venezuela
Dos días después del ataque, restos de la narcolanchan llegaron a la costa cerca de Puerto López

Una narcocabaña usada para esconder cocaína y una narcolancha de una familia wayúu fueron destruidas por un misil de EEUU el pasado 18 de diciembre en la zona costera del desierto de la Alta Guajira, que divide Venezuela y Colombia, según ha trascendido este viernes 2 de enero.
La embarcación destruida pertenecía a una familia wayúu, un pueblo indígena matriarcal que habita la árida Península de La Guajira. El ataque ocurrió en los tramos occidentales del golfo de Venezuela, entre Puerto López, en la región colombiana de La Guajira, y la comunidad wayúu de Poshoure, en el estado venezolano de Zulia, según reportes de medios locales e internacionales y testimonios de testigos.
El canal hispano en EEUU Telemundo, NBC News y el periódico The Miami Herald, rotativo de cabecera de la disidencia de Cuba y Venezuela en Estados Unidos, han informado sobre el lanzamiento de este misil este viernes 2 de enero.
La información ha coincidido con las declaraciones del presidente de EEUU Donald Trump, que el pasado 26 de diciembre afirmó en una entrevista de radio que Estados Unidos había golpeado una «gran instalación» en Venezuela, describiendo una «gran explosión» en un área portuaria de la narcodictadura donde se cargaban embarcaciones con drogas. Sin embargo, no está claro si la explosión registrada en Alta Guajira corresponde al ataque mencionado por Trump o si se trata de una explosión distinta
La explosión dejó a los residentes locales atónitos y levantó un gran misterio sobre la operación. «No sé si fue un misil o un cohete. La verdad es que no sabemos qué fue. Pero fue una gran explosión», declaró una mujer wayúu, describiendo el impacto que sacudió la tranquilidad del desierto. Los restos hallados en la zona corresponden a un proyectil fabricado en Estados Unidos, identificado por expertos como un misil Hellfire o AGM-179, misiles tierra-aire de alta precisión con un alcance superior a 16 kilómetros.
Dos días después del ataque, restos de la narcolanchan llegaron a la costa cerca de Puerto López. Según residentes y autoridades locales, los escombros incluían una embarcación quemada de unos 30 metros, dos cuerpos calcinados, bidones de combustible carbonizados, chalecos salvavidas y decenas de paquetes vacíos, algunos de ellos con rastros de una sustancia que olía a marihuana. Las imágenes de los restos y del humo que se elevaba sobre el desierto fueron grabadas por los vecinos y difundidas en redes sociales, mostrando la magnitud del ataque y su efecto devastador.
La cadena Telemundo ha difundido imágenes de fragmentos de metal retorcido recuperados en la región venezolana de la Alta Guajira. Son componentes de un misil estadounidense AGM-114 Hellfire o su variante más reciente, el AGM-179 Joint Air-to-Ground Missile, misiles comúnmente desplegados desde drones MQ-9 Reaper y helicópteros de ataque estadounidenses.
La cabaña fue utilizada para almacenar cargamentos de cocaína, lo que habría convertido la zona en un objetivo para operaciones estadounidenses contra el narcotráfico. Vecinos grabaron imágenes del humo y los restos del impacto, que muestran la magnitud de la explosión y los daños materiales en la zona.
En un principio, ni la CIA ni la Casa Blanca confirmaron oficialmente el ataque, los detalles técnicos del misil y el contexto apuntan a una operación planificada de alta precisión.
La Alta Guajira, históricamente una región de difícil control y paso de drogas hacia el Caribe, se convierte así en un nuevo foco de tensión internacional, donde cada explosión y cada misil tiene un impacto directo en la población indígena y en sus modos de vida tradicionales.
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