EEUU imputa a Raúl Castro por homicidio en el momento de mayor presión de la Casa Blanca sobre Cuba
La Justicia de EEUU le acusa de homicidio, conspiración para matar a estadounidenses y destrucción de aeronaves

El Departamento de Justicia de EEUU ha imputado formalmente a Raúl Castro por homicidio, conspiración para matar a estadounidenses y destrucción de aeronaves por su presunta implicación en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, un suceso que costó la vida a cuatro personas.
El Departamento de Justicia de EEUU ha presentado este miércoles los cargos en el tribunal federal del Distrito del Sur de Florida contra Castro, a quien acusa de ordenar, cuando era ministro de las Fuerzas Armadas de Cuba, el derribo de las dos avionetas en las que iban tres ciudadanos cubano-estadounidenses y un cubano residente legal en EEUU.
Las autoridades de EEUU no han aclarado si habrá un operativo para capturar a Raúl Castro, como hicieron con Maduro el pasado mes de enero, ni cuántos años de cárcel implicaría una máxima condena contra el ex mandatario.
La imputación de Raúl Castro por parte de EEUU recupera uno de los episodios más tensos en la historia reciente entre Washington y La Habana. La Fiscalía norteamericana sitúa al hermano de Fidel Castro en el centro de una causa penal antigua recuperada para generar un alto impacto político en la isla. En el momento de los hechos, Raúl Castro era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, lo que le colocaba en una posición de máxima responsabilidad sobre el aparato militar que ejecutó el ataque contra las aeronaves civiles de la organización de exiliados.
Cómo fue el incidente de 1996 del derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate
El caso por el que se va a imputar a Raúl Castro se centra en la orden de ataque contra dos aeronaves desarmadas de la ONG Hermanos al Rescate que volaban en misión humanitaria de búsqueda y rescate de balseros en el Estrecho de Florida.
El 24 de febrero de 1996, cazas MiG-29 y MiG-23 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba derribaron dos Cessna 337 Skymaster de Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales, según determinó la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Una tercera avioneta, pilotada por el fundador de la organización, José Basulto, logró escapar. Las cuatro víctimas, todos cubanoamericanos residentes en Miami, nunca fueron recuperadas. El juez federal de EEUU, James Lawrence King, en un fallo posterior, condenó el acto como un “indignante desprecio por el derecho internacional y los derechos humanos básicos”, al calificar el derribo como un asesinato en espacio aéreo internacional.
Las pruebas de EEUU contra Raúl Castro
En ese momento, Raúl Castro era ministro de las Fuerzas Armadas. La acusación se apoyaría en varios elementos clave:
- Un audio grabado en junio de 1996 en el que se escucha a Castro decir: «Yo decía que traten de tumbarlos arriba del territorio, pero ellos entraban en La Habana y se iban… Bueno, túmbenlos en el mar cuando se aparezcan». Este registro demostraría su participación directa en la decisión de derribar las aeronaves.
- La confesión pública del propio Castro al congresista James McGovern en 2014: «Yo di la orden. Yo soy el responsable».
- Tanto Raúl como Fidel Castro asumieron públicamente la responsabilidad en su momento, pero nunca enfrentaron consecuencias judiciales.
Raúl Castro, el poder en la sombra
Cuando Raúl Castro, hermano del fallecido dictador Fidel Castro, renunció en 2021 a su cargo de primer secretario del Partido Comunista de Cuba, el cargo de mayor poder en la isla, parecía que esa renuncia iba a ser el fin de casi seis décadas de gobierno de los Castro.
El liderazgo pasó a manos de Miguel Díaz-Canel. Pero lo cierto es que Raúl Castro ha seguido ejerciendo un «poder en la sombra», porque su presencia e influencia en la política del país siguen estando presentes.
Durante su discurso de despedida en la clausura del VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba en abril de 2021, el general del ejército advirtió que, mientras viviera, estaría dispuesto, «con el pie en el estribo», a defender la Cuba socialista.
En los años siguientes, Raúl siguió participando, ocasionalmente, en eventos centrales que celebraban el triunfo de la revolución cubana. Incluso recibió en el Palacio Nacional a algunos presidentes y líderes políticos de países aliados.
«El partido es solo una fachada. Díaz-Canel no tiene ningún poder; el poder reside en Raúl y las Fuerzas Armadas que, además de tener los cañones, tienen las cuentas bancarias», afirma Sebastián Arcos, director del Instituto de Investigación Cubana de la Universidad Internacional de Florida.