Zapatero indultó en 2011 al hermano del juez Calama que le ha imputado por corrupción, ex directivo de Banesto
Miguel Ángel Calama había sido condenado por el Supremo como autor de un delito de acusación falsa cometido en 1994

En las curiosidades que a veces depara la vida política y judicial española, pocas son tan llamativas como la que une al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero con el magistrado José Luis Calama. En noviembre de 2011, en uno de sus últimos Consejos de Ministros antes de dejar el poder, el Gobierno de Zapatero aprobó el Real Decreto 1753/2011, publicado en el BOE el 10 de diciembre de ese año. Mediante ese indulto parcial de Zapatero se benefició, entre otros, Miguel Ángel Calama Teixeira, hermano del hoy juez de la Audiencia Nacional.
Miguel Ángel Calama había sido condenado por el Tribunal Supremo como autor de un delito de acusación falsa cometido en 1994 cuando era directivo de Banesto en Cataluña. La pena incluía tres meses de arresto mayor y una inhabilitación que le impedía ejercer cargos de dirección en entidades bancarias. El indulto conmutó las penas principales y, especialmente, eliminó cualquier impedimento para continuar su carrera en el sector financiero.

Catorce años después, su hermano, el magistrado José Luis Calama Teixeira, titular del Juzgado Central de Instrucción nº 4 de la Audiencia Nacional, ha tomado una decisión de enorme calado: imputar al ex presidente Zapatero en el marco del caso Plus Ultra.
El juez le atribuye presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales. Según el auto, Zapatero habría liderado «una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias» orientada a obtener beneficios económicos a través de influencias ante instancias públicas, principalmente en relación con el rescate de 53 millones de euros concedido a la aerolínea hispano-venezolana durante la pandemia.
El ex presidente Zapatero ha sido citado a declarar el próximo 2 de junio. La ironía histórica es evidente, sin embargo, lejos de convertirse en motivo de sospecha, este hecho subraya precisamente la independencia del juez Calama. A lo largo de su dilatada carrera, iniciada en 1988, Calama ha demostrado ser un magistrado riguroso, técnico y poco amigo de los focos. Ha instruido causas complejas relacionadas con ciberataques, Pegasus y grandes operaciones económicas sin que jamás se le haya podido acusar de parcialidad política. Su decisión de imputar a Zapatero obedece al peso de las diligencias que ha practicado durante meses bajo secreto de sumario.