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Cómo cultivar acelgas de manera correcta

Las acelgas son muy beneficiosas para la salud

cultivar acelgas
Las acelgas son muy beneficiosas para la salud

Cultivar diversas frutas, hortalizas y verduras en casa sin duda es una excelente idea ya que consumirás tus propios alimentos y te asegurarás de cómo ha sido su proceso de cultivo, eliminando así el paso por varias empresas o manos antes de llegar a tu mesa. Hoy te damos las claves para cultivar acelgas, un vegetal muy beneficioso que sin duda debe formar parte de una dieta saludable y equilibrada.

¿Qué son las acelgas?

Conocidas por su nombre común, acelgas, científicamente se llaman Beta vulgaris var. cicla y pertenecen a la familia de las Quenopodiáceas. Tienen su origen en la región mediterránea y es un vegetal que tiene las hojas muy grandes y los tallos planos y anchos, similares a los del apio. Su sabor es agradable, azucarado aunque con algunas zonas que pueden resultar un poco amargas.

Las acelgas contienen altas cantidades de vitamina A, calcio, hierro o potasio, entre otros, y son también el vegetal con mayor cantidad de sodio. Está formada en un 88% por agua, por lo que es una verdura perfecta para bajar de peso. Sus variedades más conocidas con la verde de penca blanca ancha, la verde de pancha blanca alargada, la verde Bressane, la amarilla de Lyon y la amarilla de penca blanca.

Claves para cultivar acelgas de forma correcta

  • Iluminación: las acelgas no necesitan mucha luz para poder desarrollarse bien, de hecho, resulta perjudicial para ellas si recibe demasiada ya que suele suponer un aumento de la temperatura, lo cual sí puede dañarlas.
  • Temperaturas: es una planta de clima templado que encaja a la perfección con temperaturas medias y que no lleva muy bien los cambios bruscos en ese sentido. Lo ideal es poder estar a un mínimo de 6ºC y en un máximo de 33ºC, siendo la media óptima entre 15-25ºC. Por debajo de los 5ºC la planta se hiela y su desarrollo se detiene.
  • Suelo: para cultivar acelgas debes proporcionarle un suelo de consistencia media, más recomendable que tienda a ser arcilloso que arenoso. El suelo debe ser profundo, permeable, con una buena capacidad de absorción y muy rico en materia orgánica. Necesita suelos que sean algo alcalinos y nunca ácidos ya que no los tolera.
  • Semillero: si haces la siembra directa en semillero se debe poner una semilla por alveolo, y de cada una emergerán varias plantas. Es el método más utilizado en invernaderos ya que resulta más fácil después llevarlas al terreno en el que se van a cultivar definitivamente.
  • Siembra: lo ideal es que se siembre en primavera, pero lo cierto es que se puede hacer durante todo el año. Hay que dejar siempre una distancia de 25 cm entre plantas, mejor unos 30 si las vas a trasplantar desde un semillero.
  • Riego: debido a su gran masa foliar, las acelgas necesitan mantener en todo momento un estado óptimo de humedad.  Después de plantar debes regar cada día durante una semana, sin abono. Tras ese tiempo, en verano se riega una vez a la semana y en invierno apenas, cuando veas que necesita agua porque se ha secado.
  • Abono: a la hora de cultivar acelgas debes tener en cuenta que agradecen mucho el estiércol seco y el potasio. Aplica un abono de fondo de 20 g/m2 de abono complejo 15-15-15. Suele necesitar mucho nitrógeno desde que comienza el crecimiento rápido hasta el final del cultivo.
  • Plagas y enfermedades: como en cualquier planta o cultivo, hay que tener mucho cuidado con las diversas enfermedades y plagas que pueden afectar y estropearlo todo. Las más habituales son el virus del amarilleo, el pulgón negro, la pulguilla de la remolacha, la mosca de la remolacha y la cercospora.
  • Recolección:  se puede realizar de dos maneras diferentes, ya sea recolectando la planta entera cuando tenga un tamaño de entre 0,5-1 kg de peso, o bien recolectando a mano las hojas a medida que van teniendo un tamaño adecuado para hacerlo. Se puede cosechar tanto cuando las hojas son suaves y jóvenes como después de madurar, una vez que los tallos son grandes y resistentes.
  • Conservación: una vez que las cosechas debes guardarlas sin lavar en bolsas plásticas, en un frigorífico, unos 2-3 días. La acelga se descompone rápidamente por lo que el frío es imprescindible nada más recolectarla.
  • Consumo: las acelgas se pueden ir consumiendo según vas sacando sus hojas, y es preferible que no las dejes que lleguen a hacer semillas a no ser que tu objetivo sea utilizarlas para posteriores siembras.

5 beneficios de las acelgas

  1. Conservan la salud ósea gracias a su alto contenido en calcio, vitamina K, magnesio y otros minerales que son muy beneficiosos para los huesos.
  2. Previenen enfermedades cardiovasculares gracias a sus antioxidantes y fitonutrientes.
  3. Gracias a su alto contenido en agua y poco aporte calórico son de gran ayuda para perder peso.
  4. Favorecen la digestión gracias a su contenido en fibra.
  5. Tienen propiedades dermatológicas que son muy beneficiosas para mejorar la textura y el brillo del cabello.

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