El Auditórium de Palma, fiel aliado de ‘El Fantasma de la Ópera’
Entre el 27 de febrero y el 8 de marzo se ha representado en el Auditórium el musical con gran éxito de público.
Entre el 27 de febrero y el 8 de marzo se ha representado en el Auditórium de Palma el musical El Fantasma de la Ópera, con gran éxito de público. Hablamos de un clásico de Broadway, estrenado en 1986, hace 40 años, y convertido por derecho en uno de los musicales históricos. Especialmente, gracias a la magistral partitura de Andrew Lloyd Webber, que introdujo la aportación de Wagner a la ópera: el leitmotiv, como motivo conductor. No es nada casual, desde el momento en que Webber concibió su partitura, al uso de las costumbres de la ópera en su período de mayor esplendor.
Es aquí donde conviene hablar del escenario. Cuando se estrenó en el mes de septiembre de 1969, el Auditórium de Palma creó un antes y un después en los escenarios españoles, al ser el primero en su especialidad. Su boca a día de hoy, 57 años después, sigue siendo la más grande en Baleares. También, por su profundidad, probablemente se encuentre en el top ten de aquellos construidos en España años después. En su día me llamó la atención cómo nos veían en el exterior, considerándonos simples provincianos. Ocurrió, que yo recuerde, en tres ocasiones, aunque probablemente hubo más. Todas en el marco de la Temporada de Ballet, vigente entre los años 1996 y 2010.
Técnicos de las compañías Boston Ballet, Les Grands Ballets de Montréal y el Ballet Nacional de España se acercaron a Palma, tan prepotentes ellos, al objeto de saber si las medidas del escenario del Auditórium de Palma eran idóneas para montar La dama de picas, Carmen o Romeo y Julieta. Se fueron literalmente, con el rabo entre las piernas; como le ocurrió a Herbert von Karajan cuando dudó de ser lugar idóneo para la Filarmónica de Viena en septiembre de 1969.
Lo dramático, en todo caso, es que, durante el medio siglo de actividad, ni el Govern balear, ni el Consell de Mallorca, y menos aún el Ayuntamiento de Palma, han estado a la altura de valorar ese tesoro que tenían a mano. El Auditórium ha venido pagando un IBI equivalente a gran superficie comercial en primera línea. ¡Manda cojones la cultura!
Volviendo al Fantasma de la Ópera, la trama refiere un genio deforme que se oculta en las catacumbas de la Ópera de París, obsesionado con la joven soprano Christine Daaé, hasta convertirla en su ángel de la música, aupada al estrellato y desatando celos e intenso triángulo amoroso con el vizconde Raúl. Todo ello siguiendo la novela homónima de Gastón Leorux editada el año 1910. Grik es el fantasma y, asimismo, el personaje sombrío, que le da sentido a la continuidad de una trama fiada a la pasión obsesiva, búsqueda del amor y lucha entre la apariencia física y la genialidad artística.
Aquí es donde entra el papel que juega Madrid en el escenario del musical, a nivel internacional. El Broadway neoyorquino y el West End de Londres fueron los escenarios dominantes del teatro musical desde finales del siglo XIX y, con el tiempo, apareciendo en escena Berlín. Fue a finales de los años 90 del siglo pasado cuando Madrid se buscó un hueco. En ese momento el Auditórium de Palma ya programaba musicales incipientes, si bien a nivel internacional nos llegaría la magia de Lindsay Kemp, quien se acercó a Palma con dos espectáculos inolvidables: Flowers y la maravilla de A Midsummer Night’s Dream. Madrid, entonces, seguía en pañales.
Hasta llegar a una generación de alto nivel que canta, baila y actúa. Buena parte de los musicales llegados al Auditórium de Palma se los debemos a Rubio Producciones, que unido a la propia iniciativa del Auditórium de Palma, nos ha convertido en receptores de grandes estrenos y, entre ellos, Los Miserables. Por primera vez lo vi en Londres, con escenografía muy simple, hasta que en 2011 nos llegó a Palma celebrando el 25 aniversario, con un montaje realmente espectacular y que una vez más ponía en valor el escenario del Auditórium de Palma. El 2011 fue también el año del estreno en Madrid de El Rey León, que marca la edad de oro del musical made in Spain. ¡Diez años continuados en cartel! Confiemos en poder verlo en el Auditórium de Palma. Lo vi en Madrid años atrás, pero no me importaría repetir. Imagino que soy uno de los tres millones de espectadores que lo han visto, lo que convierte a la Gran Vía en el Broadway madrileño.
Estuve en el estreno de El fantasma de la Ópera el pasado 27 de febrero y lo que me llamó poderosamente la atención es el papel protagonista del escenario del Auditórium de Palma. Sus grandes dimensiones le daban una dimensión realmente fantasmagórica a la trama, lo que, probablemente, no está ocurriendo en los teatros de la gira, porque no hay comparación.
Sería necesario que la cultura teatral en Mallorca jamás dejara de lado el tesoro que supone contar con un escenario como el del Auditórium de Palma. Ver las luces y sombras, tan sublimes, en los momentos de mayor tensión de El Fantasma de la Ópera, nos ha convertido en privilegiados espectadores y sería bueno que tomase nota a quien le corresponda, dejando de lado los prejuicios por tratarse de un teatro de propiedad privada. Por encima de todo, la obra de un melómano, Marcos Ferragut, a quien tuve el gran honor de conocer y tratar en mi adolescencia. Le sigo recordando con cariño.
Toda su fortuna personal, como industrial zapatero, está invertida en este edificio, porque soñó en darle el escenario adecuado a Eak Tai Ahn.