Parece Macchu Picchu, pero esta ciudadela inca es 4 veces más grande y los arqueólogos ya han desenterrado 3.000 piezas de oro, plata y cobre
Cada cierto tiempo, hasta quién sabe por cuánto más, aparece en los Andes una ciudadela inca como el Machu Picchu que obliga a revisar lo que se creía saber sobre el Tahuantinsuyo, nombre oficial del gran imperio y que significa «las cuatro regiones unidas» en idioma quechua. La última se sumó a la lista tras varios años de excavaciones discretas en una zona remota de Cusco.
Lo que empezó lejos de las rutas turísticas habituales como un simple registro de estructuras de piedra terminó convirtiéndose en uno de los hallazgos arqueológicos más comentados de los últimos años en Perú, tanto por el tamaño del asentamiento como por lo que apareció enterrado bajo sus muros.
Así es la ciudadela inca que resultó ser cuatro veces más grande que Machu Picchu
El sitio se llama T’aqrachullo y se encuentra en la provincia de Espinar, en Cusco, sobre el cañón del río Apurímac, a unos 225 kilómetros al noroeste de Machu Picchu y a 4.038 metros de altitud.
Su nombre viene del quechua: t’acra («roca madre») y chullo («agua congelada»), en alusión a los depósitos naturales de agua de la zona. Durante la Colonia, los españoles la rebautizaron como ‘María Fortaleza’, nombre que todavía se usa junto al original.
Las excavaciones, impulsadas por el Ministerio de Cultura de Perú con participación de la reconocida sociedad científica National Geographic, calculan que el área urbana de esta ciudadela inca alcanza 17,4 hectáreas, frente a las diez de Machu Picchu.
Esa diferencia es la que lleva a hablar de un asentamiento cuatro veces mayor que el santuario más visitado del país.
El tesoro de casi 3.000 piezas de oro, plata y cobre hallado en esta ciudadela inca
El hallazgo que disparó la atención internacional llegó en septiembre de 2022. El equipo que dirige el arqueólogo Dante Huallpayunca localizó, bajo una estructura de piedra, casi 3.000 lentejuelas de oro, plata y cobre envueltas en cuero de camélido y cubiertas con pelo del mismo animal.
«Muchos arqueólogos jamás encuentran algo así en toda su carrera», resumió el propio Huallpayunca.
Junto a las lentejuelas aparecieron collares, brazaletes, anillos, herramientas de piedra y cerámica ritual, procedentes de sectores vinculados al culto al agua y al sol. Los primeros análisis sitúan estas piezas a inicios del siglo XVI, en los últimos años del Tahuantinsuyo antes de la llegada española.
La leyenda de Ancocagua que podría esconder esta ciudadela inca
La hipótesis de que este yacimiento correspondía a un templo inca perdido no es nueva. Ya en 1998, el antropólogo estadounidense Johan Reinhard la planteó en un estudio publicado en la revista académica Andean Past, donde cruzó crónicas coloniales y geografía fluvial para situar ese templo en esta zona.
Cronistas coloniales como Pedro Cieza de León y Juan de Betanzos mencionaron un templo llamado Ancocagua entre los más importantes del imperio inca, a la altura de Qorikancha o Pachacámac.
Esos mismos textos sitúan allí enfrentamientos entre incas rebeldes y tropas españolas tras la conquista.
Las excavaciones de 2019 a 2024 reforzaron esa hipótesis al sacar a la luz un templo ceremonial y restos de ocupaciones anteriores, de las culturas wari y qolla, que confirman siglos de uso religioso continuado en el mismo lugar.
Un yacimiento de 600 construcciones que todavía sigue en excavación
Al momento de la publicación del presente artículo, aún no hay estudios científicos para citar, dado que los trabajos de campo han documentado hasta ahora unas 600 estructuras distintas repartidas por todo el complejo:
- Viviendas y espacios funerarios.
- Chullpas y santuarios ceremoniales.
- Kallankas, corrales y fuentes de agua.
- Escalinatas y muros defensivos.
Para el equipo de investigadores, esa densidad de construcciones descarta que se tratara de un asentamiento secundario. Todo apunta a un centro político, económico y religioso de primer nivel dentro del Tahuantinsuyo.
Uno de los especialistas que participó en las excavaciones, el arqueólogo Pereyra, llegó a señalar que la relevancia de los hallazgos supera a la de piezas comparables encontradas en Machu Picchu.
Las excavaciones continúan abiertas y el propio Ministerio de Cultura peruano no descarta que aparezcan nuevas piezas metálicas o estructuras bajo capas de tierra todavía sin remover.