Brindis de alegría entre los egiptólogos: encuentran restos de una comunidad que ya era 100 % autosuficiente en el Delta del Nilo hace 3.600 años
El Delta del Nilo ha devuelto los restos de un asentamiento completo de hace unos 3.600 años, con viviendas, hornos, silos y tumbas reunidos en un mismo espacio. El hallazgo se localiza en Tell el-Ku’a, en la región de Wadi Tumilat, dentro de la provincia de Ismailía, al este de Egipto.
El anuncio corresponde al Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, que situó la ocupación en el Segundo Período Intermedio. Los trabajos sacaron a la luz una comunidad plenamente autosuficiente, con capacidad propia para producir y almacenar sus alimentos.
Sherif Fathy, ministro de Turismo y Antigüedades, destacó que el yacimiento ofrece una imagen más clara del poblamiento del este del Delta en esa etapa. Lo describió como un núcleo integrado que reunía zonas de vivienda, almacenes, instalaciones de producción y áreas de enterramiento, y elogió el trabajo de las misiones arqueológicas egipcias sobre el terreno.
¿Cómo era la comunidad autosuficiente hallada en el Delta del Nilo?
El núcleo residencial ocupaba un rectángulo de unos 30 por 60 metros, rodeado por un muro de adobe de cerca de metro y medio de ancho. En su interior se repartían unidades de vivienda ordenadas, con salas y habitaciones de distintos tamaños que apuntan a una población estable y bien asentada.
Esa planificación describe algo más que un puñado de casas. La combinación de espacios domésticos, zonas de trabajo y áreas funerarias dentro del mismo recinto define lo que el Ministerio presenta como una comunidad integrada, con las funciones de la vida cotidiana concentradas en un solo lugar.

Los hornos y silos que abastecían al asentamiento en el Delta del Nilo
Al este de la zona habitada, el equipo documentó numerosos hornos y silos de almacenamiento. Ese conjunto confirma que el poblado conservaba sus propios recursos y no dependía del suministro exterior para sostenerse a lo largo del año.
La capacidad de guardar alimento marca la diferencia entre un campamento temporal y un asentamiento permanente. La reserva permitía afrontar las malas cosechas y liberaba a parte de la población para otras tareas, algo coherente con las herramientas y los objetos recuperados en el lugar.
Diez tumbas de adobe y unos enterramientos poco habituales del Segundo Período Intermedio
El yacimiento reúne diez tumbas levantadas con ladrillos de adobe, de tamaños y orientaciones variadas. Algunas presentan una planta rectangular parecida a las mastabas, con fachadas y elementos decorativos que revelan cierto cuidado en la construcción, y todas se fechan en la dinastía XV.
Por primera vez en el sitio aparecieron enterramientos fuera de esas estructuras, algunos en posición encogida, un patrón poco habitual que todavía se investiga. Los restos humanos estudiados corresponden a individuos de entre 25 y 40 años, con posturas funerarias diversas, junto a grandes cantidades de huesos de animales ligados al consumo diario y a las ofrendas funerarias.
Entre los objetos recuperados figuran escarabeos, herramientas de bronce, cerámica del tipo Tell el-Yahudiyeh, vasos de alabastro para cosméticos y distintas piezas de uso ritual. El estudio de la cerámica revela un uso intenso en la vida diaria, con predominio de la vajilla de mesa por delante de las piezas de cocina.
Un cruce comercial entre el este del Delta del Nilo y la frontera de Egipto
El valle de Wadi Tumilat fue uno de los principales corredores de comunicación entre el este del Delta y la frontera oriental de Egipto. Según el Ministerio, Tell el-Ku’a era uno de los puntos clave de esa vía, lo que lo convertía en un cruce estratégico para el movimiento de personas y mercancías.
Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, señaló que el hallazgo ayuda a entender el tránsito del Segundo Período Intermedio a los inicios del Reino Nuevo a través de la continuidad de la población, el movimiento comercial y los cambios sociales.
Las marcas de producción y los sellos sobre la cerámica reflejan redes de intercambio amplias y apuntan a que el lugar funcionó como centro de distribución. Según Mostafa Hassan, director de la zona arqueológica de Ismailía y responsable de la misión, el asentamiento siguió ocupado hasta mediados de la dinastía XVIII, ya en el tránsito del dominio hicso al Reino Nuevo. El yacimiento se extiende por unas 23 hectáreas en el borde sur de Wadi Tumilat, en el distrito de Nuevo Qassasin.