Conmoción en la arqueología española: hallan un escarabajo egipcio en la tumba de una necrópolis de Ciudad Real, y lleva el nombre de un faraón
Un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid ha publicado el estudio de un amuleto con forma de escarabajo sagrado hallado en la necrópolis de El Toro, en Alcubillas, Ciudad Real. El amuleto procede de una tumba de incineración de la Edad del Hierro y porta en su base cinco jeroglíficos con el antropónimo de los faraones de la Dinastía XXVI, el período saíta del Antiguo Egipto.
El análisis fue publicado en 2026 en The Journal of Egyptian Archaeology por Luis Benítez de Lugo Enrich, profesor de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid y director de las excavaciones en El Toro. La pieza es el primer escarabeo con el nombre de Psamtek documentado en un contexto funerario indígena del interior peninsular.
El escarabeo de la necrópolis de Ciudad Real que tiene el nombre de un faraón egipcio
El objeto recuperado es un escarabeo, es decir, un amuleto con forma de escarabajo sagrado (Scarabaeus sacer), de 1,5 centímetros de largo por 1,15 de ancho y 0,8 de alto. Su peso es de 1,26 gramos. Está fabricado en fayenza, una pasta vítrea de composición mineral, con una cubierta azul verdosa en el exterior. El objeto tiene señales de haber estado en contacto con el fuego de la pira funeraria.
En la base lleva cinco jeroglíficos insertos en un cartucho, la figura ovalada que en el Antiguo Egipto enmarcaba los nombres reales. Los signos forman el antropónimo Psamtek.
Además, los análisis de composición del material confirmaron que la pieza es de fabricación egipcia, producida posiblemente en talleres de la colonia comercial de Náucratis o en el entorno de Menfis.
¿De qué faraón lleva el nombre el escarabajo de la Edad del Hierro hallado en Ciudad Real?
Psamtek fue el nombre de tres soberanos de la Dinastía XXVI, también llamada dinastía saíta porque sus reyes procedían de la ciudad egipcia de Sais. Psamtek I reinó entre 664 y 610 a.C. y fundó la dinastía; Psamtek II lo hizo de 595 a 589 a.C., y Psamtek III, de 526 a 525 a.C.
Sin embargo, el nombre fue también un antropónimo privado en el mismo período, lo que impide atribuir la inscripción a un monarca concreto. Los investigadores sitúan la fabricación de la pieza entre la segunda mitad del siglo VII y mediados del siglo VI a.C., un margen de aproximadamente cien años que abarca los primeros reinados de Psamtek I y Psamtek II.
¿Cómo llegó un escarabajo egipcio a Ciudad Real hace más de 2.500 años?
El escarabeo fue hallado en la urna P10, dentro de la tumba colectiva T5 de la necrópolis de El Toro. Los restos óseos de esa urna correspondían a una mujer adulta joven. Junto con el amuleto aparecieron dos cuentas de pasta vítrea y dos planchas de bronce; los indicios de combustión en la pieza apuntan a que estuvo sobre el cuerpo durante la cremación.
El estudio señala que estos objetos se habrían considerado bienes de prestigio que indicaban una posición social elevada. En la Meseta Sur, el de El Toro es el primer escarabeo con el nombre de Psamtek documentado en un enterramiento autóctono. Otros hallazgos similares aparecieron en Ibiza, Tarragona y Gibraltar, pero en entornos feniciopúnicos, no en necrópolis ibéricas del interior.
La vía de llegada más probable, según el estudio, fue el comercio con las comunidades feniciopúnicas que establecieron rutas a través del Mediterráneo occidental entre los siglos VII y VI a. C. Esos comerciantes habrían trasladado el objeto desde los talleres del delta del Nilo hasta los asentamientos del interior peninsular.
Los paralelos mediterráneos del amuleto de escarabajo de Ciudad Real
El equipo reunió un catálogo de más de 70 objetos distribuidos por Egipto, el Levante mediterráneo, Grecia, Cartago (Túnez), Cerdeña, Gibraltar, Ibiza y Tarragona. La mayor concentración procede de la colonia griega de Náucratis, en Egipto, donde se han localizado varios ejemplares de características similares al estudiado.
Fuera de Egipto, el paralelo más próximo al escarabeo de El Toro es un amuleto hallado en Khirbet el-Maqatir (Israel). Su inscripción, el soporte en fayenza y la ejecución de los jeroglíficos guardan gran similitud con la pieza española.
Los investigadores confirmaron efectivamente que la pieza con forma de escarabajo de la necrópolis de Ciudad Real es de origen egipcio y que su presencia en ese contexto funerario es una evidencia de los contactos comerciales entre los pueblos feniciopúnicos y las poblaciones íberas durante la Edad del Hierro.