Una de las leyendas de Pasapalabra, se moja sobre la dificultad actual de ‘El rosco’: «Había épocas en las que había dos definiciones totalmente imposibles»
El concursante Carlos Adán cree que ahora es mucho más difícil la prueba final del concurso
En 2017, logró llevarse el bote de 318.000 euros
Desde hace algunos meses, en España se está viviendo un conflicto histórico en el mundo de la pequeña pantalla patria. No, no nos referimos a ataques directos entre programas y líneas editoriales. El punto de desencuentro entre Atresmedia y Mediaset es uno de los formatos televisivos más exitosos de los últimos tiempos: el litigio judicial entre ambos conglomerados de cadenas por ‘El Rosco’, la prueba final de Pasapalabra. Ahora, uno de los históricos concursantes ha hablado en una entrevista reciente de las diferencias de dificultad entre aquel carrusel léxico de 25 preguntas y la nueva modalidad llamada ‘AlaZ’ que, tras la larga pugna legislativa, ha sustituido al reto tradicional e icónico del show.

En una entrevista exclusiva con El Confidencial, Carlos Adán ha hablado abiertamente de su amplia trayectoria participando en Pasapalabra. El madrileño es un ingeniero de telecomunicaciones que comenzó su recorrido por el programa en 2011, aunque no se haría con el bote hasta principios del 2017, logrando llevarse a su cuenta 318.000 euros. Pero su destreza en la gamificación televisiva no se limita exclusivamente al concurso que presenta Roberto Leal. Adán ha llegado a participar en ¿Quién quiere ser millonario? y en 2018 batió en su momento el récord de permanencia en Cifras y Letras.
No obstante, ¿Ha aumentado realmente la dificultad con el paso de los años? Charlando con la sección de televisión del medio español, Adán ha analizado cómo de diferente era llevarse el premio final hace una década y cómo es hacerlo en la actualidad.
La evolución del bote de Pasapalabra se ha elevado a niveles extremos
Según contaba en la entrevista, Carlos Adán cree que no favorece demasiado al concurso que los premios se hayan vuelto tan inaccesibles, prefiriendo que los botes sean menores, pero que terminen otorgándose más a menudo. Una apreciación que tiene todo el sentido del mundo, pues estirar los premios hasta alcanzar cifras como los 2 millones de euros puede llevar a que la audiencia se canse del «personaje» detrás del ganador.
Cuando le preguntaron por el cambio de dificultad en ‘El rosco’, Adán es tajante sobre la existencia de algunas definiciones imposibles o, como comúnmente llama él, «cerrojos» (preguntas seleccionadas para que Pasapalabra tenga un control estimado de cuándo puede facilitar o imposibilitar el premio):

«Sí, se ha complicado mucho más. Antes había un cerrojo imposible y con eso se aseguraban de no dar el bote, que es la estrategia que hacen para que el bote crezca y seguir generando interés en la audiencia. En estos últimos años, ha habido épocas en las que había dos cerrojos casi siempre, es decir, dos definiciones totalmente imposibles (…) Antes tenías que sacar una muy difícil, pero ahora son dos».
«Es casi imposible llevarse el bote»
Otra de las reflexiones actuales de Adán con el programa apareció cuando al concursante se le preguntó si aconsejaba a la gente prepararse hoy en día para Pasapalabra, dado el incremento de la dificultad.
La recomendación de Adán fue de la mano del propio disfrute de los concursantes con el programa. Considera que ahora es necesario prepararse, pero que eso no garantiza que puedas llevarte el bote. De hecho, lo cataloga como «casi imposible». Eso sí, por otra parte, ir a bastantes programas puede ofrecer un acumulado valioso, superior a alguno de los botes de Antena 3.