Nuevo hito de la arqueología española: excavan 2 yacimientos de la Edad de Bronce y registran 150 paneles de arte rupestre en la estepa mongola

Un equipo liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha excavado dos yacimientos de la Edad de Bronce y ha registrado cerca de 150 paneles de arte rupestre en la estepa de Mongolia. Los trabajos se desarrollaron en la provincia de Bulgan, en el centro del país, durante la primera campaña de campo del proyecto NOMADBONES.
La investigación incluyó una prospección de 3,4 kilómetros cuadrados y permitió documentar 220 nuevos registros arqueológicos en la zona. El Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) dirige el proyecto, centrado en reconstruir cómo vivían las primeras comunidades pastoriles de la Edad de Bronce mongola.
¿Qué encontró el equipo del CSIC en la estepa mongola?
Los dos asentamientos excavados corresponden a campamentos de comunidades pastoriles que ocuparon la región de Bulgan durante la Edad de Bronce. Junto a ellos, el equipo registró alrededor de 150 paneles de arte rupestre distribuidos por la misma zona.
«Comprender cómo eran los espacios donde vivían estas comunidades, cómo organizaban sus campamentos, cómo gestionaban sus animales y de qué manera respondieron a los cambios ambientales que experimentó la estepa durante la Edad del Bronce», explica Natalia Égüez, investigadora del IPNA-CSIC y directora de NOMADBONES, sobre el objetivo del proyecto.
Para reconstruir esos cambios ambientales, el equipo recurre también a archivos paleolacustres de la región, que permiten trazar hasta 3.000 años de variaciones climáticas en la estepa mongola.
El proyecto está financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y el Fondo Social Europeo Plus, con el apoyo adicional de la Fundación Palarq, y un presupuesto que asciende a 138.875 euros.
¿Qué estudia el proyecto NOMADBONES sobre los pastores nómadas de Mongolia?
NOMADBONES combina técnicas geoarqueológicas y biomoleculares para estudiar el pastoralismo y los patrones de movilidad en Mongolia entre el 3000 y el 700 antes de nuestra era, según detalla Natalia Égüez en la página de su proyecto de investigación.
Uno de los ejes del trabajo es la domesticación del caballo, que aparece en el registro arqueológico de la región alrededor del año 2000 antes de nuestra era, unos 900 años después que otros animales como las ovejas, las cabras y el ganado. Esa demora sitúa el pastoreo montado como una fase posterior dentro de la Edad de Bronce mongola.
El proyecto también analiza los complejos funerarios conocidos como piedras de ciervo (o «deer stone khirigsuurs»), que combinan piedras talladas con representaciones de ciervos y montículos funerarios. Para el equipo, estas estructuras reflejan una complejidad social creciente entre las comunidades pastoras nómadas de la Edad de Bronce tardía, entre el 1200 y el 700 antes de nuestra era.
¿Cómo se realizan estos análisis arqueológicos?
Según Natalia Égüez, ese proceso habría contribuido a la aparición de la primera desigualdad social y de los primeros imperios nómadas hacia el final de la Edad de Hierro, como el Imperio Xiongnu.
Para reconstruir esos patrones, el equipo analiza restos microscópicos de plantas conservados en el sedimento (polen y fitolitos), estudia el ADN antiguo presente en la tierra de los yacimientos y mide isótopos de carbono e hidrógeno en grasas animales.
También recurre a isótopos de estroncio, que permiten rastrear los desplazamientos de personas y de animales por la estepa a lo largo del tiempo.
El Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) alberga el laboratorio donde se procesan estas muestras, equipado con instrumentos de espectrometría de masas de última generación. En el proyecto colaboran, además, el Instituto de Arqueología de la Academia Mongoliana de Ciencias, la Universidad de La Laguna, la Universidad de Oulu (Finlandia) y la Universidad Western Kentucky (Estados Unidos).