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La UE insta a los españoles a prepararse para un ‘invierno duro’ y avisa: se podría apagar el alumbrado público para reducir coste eléctrico

UE reducir coste eléctrico
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los países de la Unión Europea han recibido nuevas advertencias de cara al invierno. Aunque Bruselas no prevé problemas inmediatos de suministro, las instituciones comunitarias instan a los gobiernos a reducir el consumo de gas y electricidad para evitar que los precios vuelvan a subir. Entre las las medidas que plantea Europa se encuentra incluso la posibilidad de apagar parte del alumbrado público secundario, además de limitar determinados consumos durante las horas de mayor demanda.

Ursula von der Leyen recuerda que, durante los últimos ocho meses, desde el inicio de la crisis en Oriente Medio y el posterior cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor del 20 % del petróleo y del gas natural mundial, el precio de la gasolina ha aumentado un 140 %, mientras que el diésel ha llegado a duplicar su precio. «Mientras Europa dependa del petróleo y el gas, nuestra prosperidad seguirá expuesta a acontecimientos que escapan a nuestro control», ha afirmado. «La auténtica solución pasa por reducir la dependencia de los combustibles fósiles mediante más renovables, electrificación y redes».

La advertencia de Bruselas a los Gobiernos europeos

Europa afronta la llegada del otoño con sus reservas de gas al 70,35 % de su capacidad, el nivel más bajo registrado para los últimos días de septiembre desde que Gas Infrastructure Europe (GIE) comenzó a recopilar datos en 2011. En comparación con el año anterior, los almacenamientos se encuentran 11,65 puntos porcentuales por debajo de los niveles registrados en la misma fecha de 2025. La crisis en el estrecho de Ormuz ha complicado la reposición de las reservas durante los meses de verano y deja al mercado europeo más condicionado por la disponibilidad de gas natural licuado (GNL) cuando aumente la demanda destinada a calefacción.

Según los últimos datos de GIE, Alemania tenía el 23 de septiembre sus almacenamientos de gas al 57,02 %, mientras que Países Bajos se situaba en el 56,53 %, ambos niveles claramente inferiores a la media comunitaria, pese a tratarse de dos mercados con un peso importante dentro de la capacidad de almacenamiento europea. Francia, por el contrario, alcanzaba el 81,43 %, mientras que Italia llegaba al 86,16 %. España se encontraba en el 73,49 %, por encima de la media europea.

Los datos de la Oficina Europea de Estadística, Eurostat, muestran también cómo ha cambiado el origen del GNL que importa la Unión Europea. Entre el cuarto trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026, la cuota de Catar en las importaciones extracomunitarias, calculada según la masa neta, pasó del 10,16 % al 0,4 %. Durante el mismo periodo, la participación de Estados Unidos aumentó del 55,43 % al 61,08 %, mientras que la de Argelia pasó del 5,32 % al 8,04 % y la de Rusia, del 13,26 % al 18,23 %, según El Economista.

En este contexto, el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, ha enviado una carta a los Gobiernos de la UE (a la que ha tenido acceso Euronews) para reducir el consumo de gas y electricidad. «Les invito a que valoren adoptar o seguir adoptando medidas que permitan mantener las inyecciones o reducir la demanda de gas y electricidad durante todo el tiempo que sea necesario». La Comisión Europea recuerda algunas de las medidas que se aplicaron durante la crisis energética de 2022.

Entre ellas se encontraban la reducción del consumo eléctrico en las horas de mayor demanda, el fomento de cambios en los hábitos de consumo mediante contadores inteligentes y tarifas minoristas, la limitación de las temperaturas en edificios públicos, las restricciones a la calefacción exterior y el apagado nocturno de la iluminación pública que no fuera esencial. «Las medidas voluntarias y bien planificadas de reducción de la demanda resultaron útiles durante la crisis energética de 2022, y podemos aprovechar las lecciones de aquella experiencia en la situación actual», indica la carta.

‘Citizens Energy Package’

La propuesta, que forma parte del «Citizens Energy Package», un conjunto de medidas con el que la Comisión pretende contener el impacto de los altos precios energéticos sobre los hogares y las empresas y, al mismo tiempo, acelerar la transformación del sistema energético europeo.

El plan se apoya en una estrategia de inversiones de gran escala, ya que Europa necesitará movilizar 691.000 millones de euros en redes eléctricas y energías renovables y 240.000 millones adicionales en energía nuclear para modernizar su sistema energético y garantizar un suministro estable y asequible en los próximos años.

De hecho, uno de los elementos centrales del programa es la intervención sobre la fiscalidad energética. La UE recuerda que los impuestos y recargos representan aproximadamente una cuarta parte del precio final de la electricidad para los hogares, lo que deja cierto margen para que los gobiernos actúen sin necesidad de modificar el diseño del mercado eléctrico europeo.

Finalmente, la Comisión Europea quiere impulsar un papel más activo de los ciudadanos dentro del sistema energético. De esta manera, millones de hogares europeos podrían llegar a producir su propia energía renovable antes de 2030, una medida que permitiría generar un ahorro estimado de entre 260 y 550 euros al año por vivienda.

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