El giro de la historia que nadie esperaba: 36 años después de su hallazgo, el ADN indica que la «viruela» de una momia infantil italiana en realidad era otra enfermedad muy parecida

Durante décadas, la momia de un niño de unos dos años, a mediados del siglo XVI en la basílica de San Domenico Maggiore, en Nápoles, fue la prueba física más antigua de la viruela en Italia. Un nuevo análisis de ADN descarta ese diagnóstico y confirma que la infección real fue hepatitis B.
El hallazgo de la momia infantil se publicó en enero de 2018 en la revista científica PLOS Pathogens, a cargo de un equipo con investigadores de la Universidad McMaster, en Canadá, y la Universidad de Pisa, en Italia. El equipo recuperó el genoma completo del virus a partir de restos de tejido de la momia.
El ADN halla hepatitis B, no viruela, en la momia de Nápoles
Un equipo de paleopatólogos exhumó la momia entre 1983 y 1985 en la cripta de la basílica napolitana. Las lesiones cutáneas del cuerpo, similares a pústulas, llevaron entonces a diagnosticar viruela, un diagnóstico que reforzaron estudios de microscopía electrónica al identificar partículas compatibles con el virus.
El nuevo estudio, sin embargo, secuenció ADN antiguo en cinco muestras distintas de tejido del cuerpo momificado. En todas apareció el mismo genoma del virus de la hepatitis B, del genotipo D3, lo que descarta una contaminación puntual de la muestra.

El resultado convierte a este genoma en una referencia clave para calcular la evolución del virus de la hepatitis B. Los propios autores admiten, de todas formas, que la datación exacta sigue siendo difícil de establecer con precisión.
¿Por qué se diagnosticó viruela en la momia napolitana hace más de tres décadas?
El equipo sugiere que el niño padeció el síndrome de Gianotti-Crosti, una manifestación cutánea poco frecuente de la hepatitis B que provoca una erupción con pequeñas pápulas en niños de entre 2 y 6 años. Esa erupción puede confundirse a simple vista con las pústulas típicas de la viruela, incluso para los expertos.
Firman el estudio, entre otros, Zoe Patterson Ross, Ana T. Duggan y Hendrik Poinar, del Centro de ADN Antiguo de la Universidad McMaster, junto con Gino Fornaciari, de la Universidad de Pisa, que estudia las momias de la basílica napolitana desde la década de 1980.
En la actualidad, la hepatitis B mata a cerca de un millón de personas al año en el mundo y más de 350 millones viven con una infección crónica, según recoge Prothom Alo.
¿Qué otros casos de viruela histórica pone en duda el hallazgo, como el de Ramsés V?
El caso de Nápoles no es el único bajo sospecha. La momia del faraón egipcio Ramsés V, datada hace unos 3.000 años, conserva marcas en el rostro que durante mucho tiempo se consideraron la evidencia física más antigua de viruela en el mundo.
Hendrik Poinar cuestiona esa lectura. «¿Son realmente casos de viruela o son identificaciones erróneas, algo que sabemos que es muy fácil que ocurra, porque es posible confundir la viruela con la varicela o el sarampión?», planteó el investigador en declaraciones recogidas por CBS News.
La duda de Poinar se apoya en otro hallazgo de su propio equipo, publicado en 2016 en la revista Current Biology, que secuenció el genoma de viruela más antiguo confirmado hasta ahora en una momia infantil del siglo XVII hallada en Vilna, Lituania.
Ese genoma sitúa el antepasado común del virus en una fecha más reciente de lo que se pensaba. La comparación reabre la pregunta sobre si casos anteriores, como el de Ramsés V, corresponden realmente a la viruela.