Croacia

Los arqueólogos no salen de su asombro: encuentran un cadáver del Imperio romano que llevaba 2.000 años boca abajo enterrado entre frascos de perfume

La tumba 162 de la necrópolis romana de Salona, en Croacia, con el cuerpo del fallecido boca abajo entre los frascos de vidrio hallados en su interior. Foto: Museo Arqueológico de Split (ARMUS)
La tumba 162 de la necrópolis romana de Salona, en Croacia, con el cuerpo del fallecido boca abajo entre los frascos de vidrio hallados en su interior. Foto: Museo Arqueológico de Split (ARMUS)
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de arqueólogos ha excavado en Croacia una tumba del Imperio romano en la que el cuerpo del fallecido apareció boca abajo, rodeado de varios frascos de perfume.

El hallazgo se produjo en Salona, junto a la actual Split, dentro del sector occidental de la necrópolis que los arqueólogos llaman Hortus Metrodori. Durante la temporada se investigaron 32 tumbas, 16 de incineración y 16 de inhumación, lo que eleva a 152 el número total de sepulturas excavadas en las cinco campañas realizadas hasta ahora en ese sector de la necrópolis de Salona.

La excavación, la quinta campaña realizada en esa zona, está a cargo del Museo Arqueológico de Split (ARMUS) y el Instituto Croata de Restauración (HRZ), con financiación del Ministerio de Cultura y Medios de Croacia. El Centro Antropológico de la Academia Croata de Ciencias y Artes se encargó del análisis bioarqueológico de los restos.

El cadáver boca abajo hallado en la necrópolis romana de Salona, en Croacia

La sepultura catalogada como tumba 162 se distinguió del resto por la cantidad de objetos hallados en su interior y por la postura del cuerpo, colocado bocabajo en lugar de la posición bocarriba habitual en los enterramientos de la época.

Dentro de la tumba aparecieron tres botellas de vidrio, un pequeño recipiente de vidrio y tres balsamarios (pequeños frascos de vidrio usados para guardar perfumes o ungüentos), uno de ellos con forma de dátil. También se recuperaron cuatro vasijas de cerámica, dos gemas grabadas y fragmentos de un objeto de bronce.

Entre las tumbas de inhumación de esta temporada predominaron las cistas simples de piedra, doce en total, una especie de caja de piedra que servía de ataúd y que en algunos casos llevaba una losa o un remate en la parte superior.

Parte del equipo que participó en la quinta campaña de excavación de la necrópolis de Salona, junto a una de las estructuras de piedra del sector Hortus Metrodori. Foto: Museo Arqueológico de Split (ARMUS).
Parte del equipo que participó en la quinta campaña de excavación de la necrópolis de Salona, junto a una de las estructuras de piedra del sector Hortus Metrodori. Foto: Museo Arqueológico de Split (ARMUS).

Otras dos sepulturas usaron ánforas como contenedor del cuerpo y dos más fueron cámaras de piedra, en la misma necrópolis de Salona. Muchas de las tumbas quedaron señaladas en superficie con piedras talladas colocadas en posición vertical.

Las tumbas de incineración de Salona, con hallazgos propios como los de la tumba 137

Las 16 tumbas de incineración de esta campaña siguieron en su mayoría el mismo patrón, ya que los restos calcinados se depositaron directamente dentro de un hoyo en doce de los casos, sin urna. Las cuatro sepulturas restantes sí utilizaron una urna (tres de cerámica y una de piedra) para contener las cenizas del fallecido.

La tumba 137 se distinguió por su propio conjunto de hallazgos. Junto a los restos incinerados, los arqueólogos hallaron un balsamario de vidrio, una aguja de hueso y un recipiente de cerámica que habría contenido aceite. Estos objetos, igual que los recuperados en la tumba 162, muestran el uso de recipientes para perfumes, ungüentos y aceites en los rituales funerarios de Salona.

El muro de la necrópolis de Salona que podría ser más antiguo de lo pensado

La tumba 162 se localizó sobre un muro ya destruido que los arqueólogos interpretaban como el límite norte de una parcela funeraria, cerrada al sur por otro muro de contención.

La presencia de tumbas del siglo I d. C. apoyadas sobre esa estructura derruida sugiere que pudo construirse antes que el muro de contención, lo que obligaría a revisar la secuencia de construcción de esa parte del cementerio.

La investigación estuvo dirigida por Lea Čataj, del Instituto Croata de Restauración, Nina Švonja, del Museo Arqueológico de Split, y Sara Popović, de la empresa arqueológica Arheoprojekt, con apoyo de personal del museo, arqueólogos graduados, estudiantes y operarios de campo.

Según el comunicado oficial en conjunto de ambas instituciones, el trabajo permitió obtener resultados sólidos para entender las prácticas funerarias de Salona.

Lo último en Historia

Últimas noticias