José Mota

El pueblo de Ciudad Real donde creció José Mota te lleva al siglo XIV entre castillos, reyes y Don Quijote

Castilla-La Mancha, Montiel, José Mota
(Foto: Portal de Cultura Castilla-La Mancha)
Marta Morales

«Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor». La frase que ha quedado para siempre ligada a una de las escenas más sangrientas de la historia de Castilla nació, según la tradición, entre espadas, sangre y una lucha a muerte por el trono. Fue en Montiel, en 1369, cuando Pedro I y su hermanastro Enrique de Trastámara se enfrentaron en un combate que acabaría cambiando la historia. Allí, el caballero francés Bertrand du Guesclin habría pronunciado las célebres palabras antes de intervenir a favor de Enrique.

Hoy, más de seis siglos después, las calles de este pequeño municipio de Ciudad Real guardan otro tipo de historias. Entre sus casas y paisajes creció José Mota, uno de los humoristas más populares de España. Antes de convertirse en un rostro imprescindible de la televisión, Mota fue un niño de Montiel que jugaba al fútbol, hacía imitaciones y descubría su pasión por el espectáculo.

El humorista nació en Montiel en 1965 y pasó allí buena parte de su infancia. Desde pequeño mostró una especial facilidad para hacer reír. Él mismo ha contado que, con unos nueve años, ya se subía a una silla en el salón de su casa para hacer imitaciones. También participó en representaciones teatrales y fue desarrollando una vocación que acabaría llevándole muy lejos de su pueblo natal.

Montiel, José Mota
(Foto: Adobe Stock)

Pero Madrid tardaría todavía unos años en convertirse en su hogar. Mota conoció la capital cuando tenía 14 años y quedó impresionado por la ciudad. Más adelante regresó con la intención de abrirse camino en el mundo artístico. Allí conoció a Juan Muñoz, con quien acabaría formando Cruz y Raya, uno de los dúos cómicos más populares de la televisión española.

Desde entonces, su vida profesional quedó ligada a Madrid. José Mota se trasladó a la capital siendo joven y allí ha desarrollado prácticamente toda su carrera. Actualmente, continúa viviendo en Madrid junto a su familia y mantiene una relación cercana con sus hijos, entre ellos su hija Daniela. Sin embargo, Montiel sigue siendo ese lugar al que regresar para reencontrarse con sus raíces.

A unas tres horas de Madrid

Para quienes quieran conocer el pueblo que vio crecer al humorista, Montiel está a unos 240 kilómetros de Madrid, un trayecto de aproximadamente dos horas y media o tres horas en coche, dependiendo de la ruta y del tráfico. La localidad se encuentra en el Campo de Montiel, una comarca cargada de historia y vinculada también a la literatura de Miguel de Cervantes. Su principal reclamo es el Castillo de la Estrella, una fortaleza situada en lo alto de una colina desde la que se pueden contemplar unas magníficas vistas del paisaje manchego.

Montiel, José Mota
(Foto: Adobe Stock)

El castillo está estrechamente relacionado con la historia de Pedro I, cuya muerte tuvo lugar en este enclave. La fortaleza, de origen musulmán y posteriormente transformada por los cristianos, es uno de los grandes símbolos del municipio. Pero hay más. Durante una visita a Montiel también se pueden conocer la iglesia de San Sebastián, la ermita del Santísimo Cristo de la Expiración, la ermita de Nuestra Señora de los Mártires y diferentes elementos relacionados con la historia medieval de la localidad.

La tierra de Don Quijote

La historia no es el único atractivo de la zona. Cervantes situó al Campo de Montiel en las primeras aventuras de Don Quijote de la Mancha, convirtiendo esta comarca en uno de los territorios fundamentales del universo cervantino. Muy cerca de Montiel se encuentra Villanueva de los Infantes, localidad que merece una visita por su extraordinario patrimonio histórico y artístico. Allí se encuentra la conocida Casa del Caballero del Verde Gabán, personaje que aparece en la obra de Cervantes. El entorno permite, por tanto, combinar en una misma escapada historia medieval, literatura, arquitectura y turismo rural. Y todo ello sin necesidad de alejarse demasiado de Madrid.