Hallazgo histórico en Grecia: encuentran en una tumba con un anillo de oro de 2.000 años dedicado a Apolo

En la arqueología, cada día salen a la luz nuevos hallazgos que revelan detalles olvidados del pasado: monedas, fósiles, cimientos y, también, claro, tumbas. Dentro de ellas se pueden encontrar restos humanos acompañados de objetos valiosos.
Pero entre tantos restos, no es común dar con algo tan simbólico como un anillo de oro dedicado al dios Apolo. Eso fue lo que encontraron los arqueólogos en una tumba monumental descubierta recientemente en Grecia.
En el otoño de 2024, un grupo de arqueólogos descubrió una tumba monumental cerca de la localidad de Chiliomodi, en la región del Peloponeso, al este de Corinto.
El sepulcro, con forma de T y un impresionante tamaño de 7,4 por 2,7 metros, fue construido durante el periodo helenístico. Su acceso estaba cerrado por una gran losa de piedra que imitaba una puerta.
En el centro del recinto había un sarcófago de piedra con el esqueleto de una mujer. A su alrededor, cinco cajas funerarias que habían sido saqueadas siglos atrás.
El anillo de oro dedicado a Apolo
El hallazgo más llamativo no fue la estructura de la tumba, sino los objetos que se conservaron dentro. Entre ellos, un anillo de oro con una piedra semipreciosa tallada con el busto de Apolo y una serpiente.
Apolo, además de ser dios de la música y la profecía, estaba estrechamente ligado a la medicina y la curación. La serpiente, símbolo asociado a la salud desde tiempos antiguos, sigue presente hoy en emblemas médicos de todo el mundo.
Este tipo de anillos, conocidos como anillos-sello, no sólo servían como adornos, sino también como símbolos de identidad y poder. En algunos casos, eran utilizados para sellar documentos o marcar posesiones. La elección de Apolo como figura central podría indicar una conexión personal con el dios o con alguna práctica médica o religiosa vinculada a su culto.
Junto al anillo, los arqueólogos recuperaron hojas de oro que formaban parte de una corona funeraria, monedas, pequeños jarrones, frascos de perfume, cuentas de vidrio y piezas de hierro y bronce. Todo apunta a que la tumba perteneció a alguien de alto estatus.
De tumba a santuario de sanación
Con el tiempo, el uso de la tumba cambió. Entre los años 250 y 450 d.C., durante el periodo romano tardío, dejó de ser un espacio funerario y pasó a funcionar como un santuario de sanación. Esa transformación se refleja en los objetos hallados en el exterior del monumento: fragmentos de cerámica con forma de dedos y parte de un brazo, conocidos como ofrendas votivas anatómicas.
Quienes acudían al sitio buscaban alivio para alguna dolencia o querían agradecer una curación. Esas figuras no eran adornos, sino súplicas moldeadas en barro, una forma concreta de pedir ayuda a los dioses.
En los alrededores también se han encontrado restos de viviendas y un horno de gran tamaño, señales claras de que la zona estuvo habitada y tuvo actividad constante durante la época romana.
Por ahora, los trabajos en Chiliomodi continúan. El equipo busca reconstruir con mayor claridad cómo la tumba pasó a convertirse en un lugar de culto, y seguir descifrando los símbolos que dejó atrás. El anillo es sólo una pieza dentro de una historia mucho más amplia.