Gastronomía
Trucos de Cocina

Los cocineros españoles coinciden: «Después de aliñar los tomates con sal y aceite de oliva, es recomendable esperar entre 5 y 10 minutos antes de servirlos»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Presente en ensaladas, guisos, sofritos y salsas, el tomate se ha convertido en uno de los principales ingredientes de la cocina española y mediterránea, aportando color, frescura y sabor. Destaca por su aporte de licopeno, un antioxidante natural que ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo.

También contiene potasio, un mineral muy importante para el correcto funcionamiento del organismo, además de vitamina K, que participa en la coagulación de la sangre y contribuye al mantenimiento de los huesos. Por su parte, el magnesio interviene en numerosas funciones del organismo, entre ellas el funcionamiento del sistema nervioso y muscular. Además, aporta diferentes nutrientes como fósforo, ácido fólico, vitamina A y vitamina B6, entre otros.

El truco aliñar y servir los tomates

@jordicruzof Cortar un tomate no es solo cuestión de estética. La forma en que lo haces cambia la experiencia al comerlo y hasta el equilibrio de sabores en el plato. • Conserva mejor los jugos Si lo cortas siguiendo sus líneas naturales (normalmente de arriba abajo), la pulpa se mantiene más firme y el gel no se pierde tanto. Así evitas que la ensalada quede aguada. • Mejora la textura Un corte limpio y adecuado al tipo de tomate evita que se deshaga. Los tomates carnosos agradecen rodajas o gajos; los más blandos funcionan mejor en cuartos grandes. • Distribuye el sabor de forma uniforme Al mantener el gel y las semillas dentro de cada pieza, cada bocado tiene un equilibrio entre dulzor, acidez y jugosidad. • Facilita la mezcla con otros ingredientes Piezas del tamaño adecuado se integran mejor con la lechuga, la cebolla o el queso, sin dominar ni perderse en el conjunto. #cocina #gastronomia #salud #tomate #ensalada ♬ sonido original – Jordi Cruz

Dani García utiliza tomates maduros y carnosos, los corta y los aliña con sal y aceite de oliva virgen extra. Después, recomienda dejarlos reposar durante unos minutos antes de servirlos para que el tomate libere parte de su propio jugo, que termina mezclándose con el aceite y los demás condimentos, creando un aliño natural y lleno de sabor.

La temperatura también tiene un papel clave, ya que puede cambiar por completo la percepción de aromas y sabores. Según advierten los expertos, las bajas temperaturas afectan a algunos compuestos aromáticos del tomate, sobre todo cuando lleva varios días en la nevera. Sin embargo, esto no quiere decir que guardar los tomates en el frigorífico sea un error; lo ideal es hacerlo sólo cuanto el tomate ya está maduro y necesita conservarse unos días más.

Por supuesto, en una ensalada en crudo, la calidad de la materia prima es clave. Es recomendable escoger un tomate maduro, firme, jugoso y aromático. La variedad queda a elección de cada persona: corazón de buey, raf, pera, de rama o tomates pequeños pueden ofrecer un buen resultado si están en su punto óptimo de maduración.

En cuanto al color, los tomates rojos son los más conocidos y utilizados en cocina. Su color intenso se debe principalmente al licopeno, un antioxidante natural, y suelen ofrecer un sabor equilibrado entre dulzor y acidez, por lo que resultan muy versátiles. Los amarillos tienen un sabor más suave, dulce y menos ácido, además de aportar un toque de color muy atractivo a ensaladas y diferentes platos. Por su parte, los tomates negros o morados destacan por un sabor más intenso, dulce y con ligeras notas terrosas.

El aliño puede ser mucho más sencillo

Un buen aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal pueden ser suficientes para potenciar el sabor del tomate. Si se quiere añadir algún matiz, también funcionan especialmente bien la albahaca, el orégano, la pimienta o unas gotas de limón. Lo más importante es respetar el producto, en lugar de añadir demasiadas cosas. Ese pequeño reposo de cinco o diez minutos permite que los jugos del tomate se mezclen con el aceite y formen un fondo de sabor espectacular.

Pero, ¿cuál es el orden correcto? Primero va el vinagre, porque ayuda a disolver la sal y permite que se distribuya de manera uniforme por toda la ensalada. Después añadimos la sal, que se integra con el vinagre y se reparte mejor entre los ingredientes. Y, por último, incorporamos el aceite de oliva virgen extra, que al formar una capa sobre la mezcla puede dificultar que la sal se disperse correctamente si se añade demasiado pronto.

Para preparar una vinagreta casera que funcione como base, Jordi Cruz recomienda utilizar 150 mililitros de aceite de oliva virgen extra, 50 ml del vinagre que prefieras, 3 gramos de sal y 15 mililitros de agua. A partir de ahí, se puede adaptar fácilmente a los gustos y preferencias de cada persona, añadiendo 2 gramos de pimienta, 10 gramos de miel, 15 gramos de mostaza o cualquier otro ingrediente para darle un toque diferente.

En definitiva, el tomate demuestra que un ingrediente tan sencillo puede marcar una gran diferencia en la cocina.