Visto para sentencia el juicio contra el hombre detenido por comer roscón frente al casoplón de Iglesias

casoplón Iglesias
Francisco Zugasti y Pablo Iglesias

El juicio contra Francisco Zugasti, el hombre que fue detenido, por atentado contra la autoridad, el 30 de diciembre junto al casoplón del vicepresidente primero, Pablo Iglesias, cuando había quedado con otras cinco personas para comer un roscón y tomar un chocolate ha quedado visto para sentencia. Zugasti ha mantenido su versión de que en ningún momento agredió al sargento de la Guardia Civil que le detuvo. Claudina, la mujer que grabó el vídeo del arresto, ha aseverado que era el sargento quien “empujaba de una forma violentísima” a Francisco.

En el juicio han declarado, además de Francisco y Claudina, cuatro de los guardias que acudieron a reforzar el dispositivo de seguridad de la casa de Iglesias e Irene Montero. Entre ellos se encontraba el sargento que ordenó ampliar los metros de perímetro de seguridad, motivo por el cual acabó el asunto con una detención. La fiscal, tras escuchar a los testigos y visionar los vídeos, ha mantenido la acusación de atentado contra la autoridad por la que solicita 20 meses de cárcel. Ahora será la magistrada del Juzgado de Lo Penal Número 14 quien tenga la última palabra.

Francisco

El primero en declarar ha sido Francisco quien ha explicado que habían quedado para despedir el año y comer un roscón siete seis personas. Ha explicado que cuando intervino la Benemérita les dijo «les iban a multar por ser más de seis personas, y que se identificaran”. Que fue entonces cuando llegó el sargento que “por desgracia es un viejo conocido”.

“Nos echó de allí, me pegó un empujón y me iba pisando los pies. El sargento me empujó ocho o nueve veces mientras nos echaban. Al final me puse nervioso por Claudina y le di un empujón “, declaró Francisco quien asegura que fue entonces cuando le tiraron al suelo y le engrilletaron entre tres guardias.

En cuanto a si le dijo al sargento “eres un delincuente y vas a acabar en la cárcel” como recoge el atestado, Zugasti dijo que sí, que lo había dicho y que lo mantiene porque va a denunciar al guardia civil. De hecho aseveró que lo que él quiere “no es ofenderle”, que lo que quiere “es meterle en la cárcel”.

Para reforzar el testimonio del acusado, su defensa contó con dos testigos, Claudina, que se encontraba junto a su defendido en el momento de la detención, y Pilar, que no vio directamente lo ocurrido pero sí que lo escuchó al encontrarse muy cerca.

El testimonio más beneficioso para Francisco fue el de Claudina. Esta mujer dijo que, efectivamente, habían quedado para merendar y que primero fueron identificados, pero que el altercado se produjo cuando llegaron el resto de guardias civiles quienes formaron una línea humana que les alejaba de la casa de Iglesias “a empujones”.

Me asusté mucho cuando vi que un guardia me empujaba y empujaba a Francisco. La situación era muy violenta y sin sentido. Francisco solo le puso la mano al guardia y el que estaba delante de mí se le echó encima y le detuvo. El sargento empujaba a Francisco con empujones violentísimos”, explicó Claudina a la Sala.

De hecho, dijo que sintió tanto miedo y se puso tan nerviosa por lo sucedido que «tuvieron que llamar a una ambulancia y estuve en el hospital hasta las tres y media de la madrugada”.

Guardia Civil

Sin embargo, la versión del acusado y sus testigos difiere, y mucho, de la ofrecida por los cuatro guardias civiles citados a declarar por la Fiscalía.
El primero en declarar fue el famoso sargento de la Guardia Civil quien contó que les dijo que “iban a establecer un perímetro de seguridad” y que, como habían hecho antes con sus compañeros “reaccionan igual, y se ríen de mí en un tono despectivo con frases como a ver si razonas de una vez”. También explicó lo que previamente le había dicho el acusado, que le había dicho que “no iba a descansar hasta meterle en prisión”.

Según la versión del agente, Francisco “de malas formas me grita y me retira la mano. Entonces hacemos la línea y los vamos retirando poco a poco. Sí, avanzamos empujando y al menos una vez le empujé fuerte. A la tercera vez que él me empujó fue cuando le engrilletamos”.

También aseguró que durante el traslado al puesto de la Guardia Civil, Zugasti le dijo “vete a tomar por el culo”, extremo que el acusado niega tajantemente. El resto de guardias civiles declararon lo mismo que su jefe, a excepción que matizaron que los empujones para sacar del perímetro de seguridad a Francisco y a Claudina “fueron proporcionales, sin el uso excesivo de fuerza”.

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