Cañas por España

Santiago Abascal dice que Podemos «se está convirtiendo en un peligro para la democracia»

Santiago Abascal
Pablo Iglesias, vicepresidente y líder de Podemos, y Santiago Abascal, presidente de Vox.

Santiago Abascal ha respondido al tono y a los ataques del vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, asegurando que «Podemos se está convirtiendo en un peligro para la democracia». El presidente de Vox ha señalado también que «el guerracivilismo de Iglesias no logrará dividir a los españoles».

El líder de Vox ha participado este jueves de forma telemática en ‘Cañas por España’, un encuentro con los jóvenes del partido que se hacía de forma presencial antes de la pandemia. En el mismo ha señalado que Pablo Iglesias hace «apelaciones directas a la Guerra Civil desde la tribuna del Congreso«, en referencia a las palabras del vicepresidente podemita de este jueves en la llamada Comisión de Reconstrucción Económica y Social en el Congreso de los Diputados.

En una bronca comparecencia, el vicepresidente social ha dicho que «a Vox le gustaría dar un golpe de Estado, pero no se atreven, porque para eso, además de desearlo y pedirlo, hay que atreverse». Esta alusión ha provocado la reacción del diputado de Vox Iván Espinosa de los Monteros que ha abandonado inmediatamente la comisión entre más provocaciones de Iglesias.

Santiago Abascal ha criticado las «acusaciones virulentas» del vicepresidente segundo pero ha lanzado una advertencia a los jóvenes de Vox para advertirles de que no deben «caer en las provocaciones y deben mantener la esperanza» frente «al discurso de odio y guerracivilista» de Iglesias.

Abascal ha vuelto a insistir en que, pese a que no existe una mayoría para desalojar»El mayor peligro para la democracia» a Sánchez e Iglesias del Palacio de La Moncloa, Vox se plantea presentar una moción de censura «como gesto político, aunque no se gane».

Iglesias divide al Gobierno

Santiago Abascal se ha referido al tono bronco y «guerracivilista» de un Pablo Iglesias que ve cómo las cosas no marchan bien en el seno del Gobierno socialcomunista. Primero, porque hay una facción del Ejecutivo que se ha hartado ya de las injerencias del líder de Podemos, que cada vez que abre la boca, sube el pan. Segundo, porque vuelve a ser protagonista del tono más bronco en el Congreso.

Iglesias ha sembrado la división en el seno del Ejecutivo a propósito del ingreso mínimo vital. El podemita ha utilizado esta propuesta como caballo de batalla dentro del Gobierno para su propio autobombo, cuando la exigencia de Podemos también ha sido una reivindicación socialista y, encima, las competencias para estudiar y aprobar la medida no le corresponde a ningún ministerio podemita.

Iglesias arrancó de Sánchez el compromiso de aprobar este mes de mayo el ingreso mínimo vital, a cambio de mantener en pie al Gobierno, y ha pedido en numerosas ocasiones erigirse como el gran hacedor de la medida, incluso por encima del propio ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá.

También se las ha visto con Nadia Calviño, a propósito del ingreso mínimo vital, ya que el cobro de este subsidio se debería hacer o bien del que ya tienen las comunidades autónomas, o bien del que se va a aprobar a nivel nacional, pero no de los dos a la vez como pretendía Iglesias.

Otro enfrentamiento entre los dos vicepresidentes se produjo a raíz del pacto alcanzado por Pedro Sánchez con los proetarras de EH Bildu, a cambio de apoyar la última prórroga del estado de alarma. El Gobierno rectificó de inmediato tras anunciarse que la norma sería derogada en su totalidad.

Iglesias no estuvo de acuerdo con la rectificación y aseguró que la derogación de la reforma laboral en su totalidad «seguirá adelante». Algo de lo que no es partidaria la ministra más liberal del Gobierno socialcomunista ya que el mensaje lanzado a Bruselas y a los mercados puede suponer una traba a la hora de conseguir el dinero necesario para el rescate de la economía española.

 

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