Cambio oficial en el subsidio para mayores de 52 años: no volverá a ser como siempre
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La reciente subida del salario mínimo no es sólo algo que vaya a afectar afecta a quienes lo cobran. También ha removido piezas en lo que se refiere a otras ayudas que dependen directamente de esa cantidad. Y una de ellas es el subsidio para mayores de 52 años, del que viven muchas personas que ya están en la recta final de su vida laboral y necesitan seguir cotizando para no perder pie de cara a la jubilación. De hecho, cada vez que el SMI cambia, esta ayuda también se mueve, aunque muchas veces pase desapercibido y es que no cambia en sus bases pero sí que al variar la cantidad del SMI, deja de funcionar de la misma manera o de hecho, algunos pueden tener la sensación de que cobran más con la ayuda en sí que con un nuevo trabajo, en el caso de que este sea parcial.
Con el nuevo salario mínimo que se ha aprobado hace tan sólo unos días, la base por la que cotiza el subsidio sube automáticamente. Y eso, en principio, es una buena noticia: los 480 euros se mantienen, pero la cotización que genera el SEPE es más alta. Ahora bien, no todo es tan lineal. Esa cotización reforzada sólo funciona mientras se cumplen todas las condiciones y hay situaciones en las que puede frenarse o incluso no resultar tan beneficiosa como parece a primera vista. El nuevo escenario ha reabierto un debate que suele surgir cada vez que sube el SMI: hasta qué punto conviene aceptar un contrato temporal cuando esa cotización vinculada al subsidio puede ser incluso superior a la de algunos empleos. Por primera vez en mucho tiempo, no son pocos quienes se preguntan si trabajar puede reducir su base futura de jubilación.
Cambio oficial en el subsidio para mayores de 52 años
El subsidio está pensado para proteger a quienes se quedan sin empleo en la parte final de su vida laboral. Pero cuando el beneficiario encuentra trabajo, la ayuda se suspende automáticamente. Mientras dura el contrato, no se cobran los 480 euros y tampoco se cotiza al 125 % de la base mínima. La única cotización en ese periodo será la que provenga del salario del nuevo empleo.
Esto cobra importancia ahora porque la base vinculada al subsidio ha subido al ritmo del SMI. De este modo quienes obtienen un contrato parcial o con un salario reducido, la cotización durante ese empleo puede ser menor que la que estaban generando gracias al subsidio. Es un matiz relevante y que puede cambiar la estrategia de muchos trabajadores mayores de 52 años, sobre todo los que buscan completar años cotizados o mejorar su pensión futura. Pese a ello, el SEPE recuerda que no se pierde el derecho definitivo a la ayuda. Una vez finaliza el contrato, si el trabajador sigue cumpliendo los requisitos, el subsidio puede reanudarse sin necesidad de iniciar un nuevo proceso.
El SMI también modifica quién puede acceder al subsidio
El salario mínimo no sólo afecta a la cotización, sino también a los requisitos económicos de acceso. Para cobrar esta ayuda es obligatorio no superar el 75 % del SMI en ingresos propios. Al subir el salario mínimo, también se eleva el límite de ingresos permitidos, lo que abre la puerta a que más personas cumplan las condiciones.
Aun así, este subsidio mantiene una batería de requisitos o exigencias que lo convierten en una prestación muy específica:
- Tener 52 años cumplidos.
- Haber cotizado al menos 15 años para la jubilación.
- Contar con más de 6 años cotizados por desempleo en España.
- Haber agotado la prestación contributiva o tener derecho a ella.
- No superar el 75 % del SMI en rentas individuales.
Estos requisitos explican por qué la ayuda funciona como una red de seguridad para quienes han sostenido una carrera laboral prolongada pero se encuentran sin empleo justo antes de retirarse. Es importante conocerlos bien para saber desde un principio si es factible o no el que vayamos a tener acceso a ella.
Un subsidio que no cambia realmente pero que ya no funciona igual
Oficialmente, la estructura del subsidio sigue siendo la misma: 480 euros al mes y cotización al 125 % mientras se permanezca en desempleo. Lo que ha cambiado es el entorno. La subida del SMI hace que la base de cotización sea más alta y que el límite de ingresos para acceder también sea mayor. En la práctica, esto modifica comportamientos, decisiones y estrategias personales de quienes dependen de esta ayuda.
Por eso los expertos recomiendan revisar cada caso antes de aceptar un contrato, especialmente si es temporal o con baja remuneración. A veces trabajar puede mejorar la situación económica inmediata, pero empeorar la base futura de jubilación. Otras veces ocurre justo al revés. Lo que sí queda claro es que el subsidio para mayores de 52 años entra en una etapa distinta, en la que los cambios del SMI tendrán un impacto más directo que nunca.