Elecciones Generales 2019

Sánchez cierra un acuerdo de Gobierno con Iglesias de vicepresidente y la abstención de Bildu y ERC

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el de Podemos, Pablo Iglesias, han alcanzado un preacuerdo para formar un Gobierno de coalición. Iglesias podrá sentarse como vicepresidente en el Consejo de Ministros, ya que el pacto firmado no contiene ninguno de los vetos que impidió el acuerdo tras las elecciones de abril. El preacuerdo ha sido rubricado por los líderes del PSOE y Podemos tras una comparecencia sin preguntas en el Congreso de los Diputados.

Las conversaciones empezaron ayer lunes. En ellas, tal como avanzó OKDIARIO, no están ni Carmen Calvo ni tampoco Pablo Echenique, los responsables de la anterior negociación. Sánchez e Iglesias se han puesto al frente de los equipos de las dos formaciones, acompañados de las portavoces Adriana Lastra e Irene Montero, además de personas de máxima confianza como José Luis Ábalos y los directores de gabinete de ambos partidos, Iván Redondo y Pablo Gentili.

Los socialistas disponen de 120 escaños y Podemos de 35. La mayoría absoluta está situada en 176, por lo que Sánchez e Iglesias deberán contar con el respaldo de otras fuerzas.

El PSOE descartó ayer una gran coalición con el PP. Puso el objetivo en Podemos (35 escaños), Más País (3), el PNV (7), las formaciones regionalistas canarias (2), el PRC (1), Teruel Existe (1) y los independentistas del BNG (1). El acuerdo contaría con la abstención de ERC (13 diputados) y Bildu (5) tras garantizarse un reconocimiento de la plurinacionalidad de la nación española que permitirá a Sánchez salir investido en la segunda votación del debate, donde basta con obtener más síes que noes.

El acuerdo firmado por Sánchez e Iglesias afirma en el punto 9 que el futuro Gobierno "tendrá como prioridad garantizar la convivencia y la normalización de la vida política", eufemismo que desde la oposición se interpreta como una puerta abierta al indulto de los golpistas.

Así mismo, Sánchez e Iglesias adquieren el compromiso de fomentar "el diálogo en Cataluña, buscando fórmulas de entendimiento y encuentro", otro eufemismo para esconder el reconocimiento de Cataluña como nación que defienden tanto Podemos como el PSOE.

La celeridad con la que el PSOE y Podemos se han sentado a la mesa tras las elecciones del pasado domingo contrasta con la pasividad que los socialistas mostraron tras los comicios de abril. Entonces, la negociación con el que era su socio "preferente" se limitó a los días previos a ambas sesiones de investidura. Los dos esfuerzos negociadores acabaron en fracaso y Sánchez no consiguió ser investido en ninguna de las dos oportunidades. Entre otras cosas porque el presidente en funciones buscaba unas nuevas elecciones para fortalecer su posición.

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