Podemos hace pinza con el separatismo: exige a Sánchez “plurinacionalidad” para darle el Gobierno

Podemos
Pablo Iglesias y Gabriel Rufián.

Podemos prepara ya una estrategia de pinza con los separatistas para condicionar la gobernabilidad de Pedro Sánchez. El partido de Pablo Iglesias quiere un compromiso expreso del PSOE con la “plurinacionalidad” en caso de que Sánchez quiera contar con su apoyo en una sesión de investidura.

Pablo Iglesias sabe que tiene atrapado en estos momentos al presidente del Gobierno en funciones. Tanto el ministro de Fomento en funciones José Luis Ábalos, como la vicepresidenta Carmen Calvo han descartado ya una alianza en Gobierno de concentración con el Partido Popular. Y es que en las filas socialistas saben que ese paso supondría regalar el hueco de la izquierda en un futuro no demasiado lejano a Podemos.

Pablo Casado ya ha insinuado la posibilidad de hablar con los socialistas previa condición de que rompan con los separatistas y de que dimita Pedro Sánchez. Y el rechazo por parte del PSOE ha sido sonado.

Por eso, a partir de este instante, Pedro Sánchez sólo tiene una vía para poder gobernar: la de pactar con podemos y los separatistas.

Apoyo separatista

El PSOE cuenta con 120 diputados; Podemos con otros 35; y Más País, de Íñigo Errejón, con 3; lo que significa que si los socialistas quieren investir a Pedro Sánchez no tienen más remedio que pasar por los separatistas (ERC, CUP, JxCAT, PNV, EH Bildu o BNG). Por eso, precisamente, Podemos se ha anticipado y busca una pinza: la constituida entre ellos y los separatistas, de forma que no pueda apoyarse en los unos sin apoyarse en los otros, y de manera que sea Podemos quien también se anote el tanto de avanzar hacia una reforma territorial, una reforma que abriría las puertas al separatismo de manera oficial.

La pinza se basa en un término: “Plurinacionalidad”. Una palabra que ya ha utilizado el propio presidente del Gobierno en funciones y sobre la que nunca ha a concretado la consecuencia lógica de cuántas naciones albergaría.

Pero el partido de Pablo Iglesias puede ahora aprovechar ese término para intentar liderar el pacto con los separatistas. Y exigírselo a Pedro Sánchez, como si todos los partidos fuesen un pack. De ese modo su fuerza negociadora se multiplica. Y además el discurso separatista suma un aliado que, bajo la fórmula del diálogo, pretende camuflar referéndums separatistas pactados y teóricamente no vinculantes.

Pero Podemos no se fía del Partido Socialista. Por ello, quiere exigir al partido de Pedro Sánchez un compromiso expreso de avances hacia esa pretendida plurinacionalidad. Avances que impliquen un calendario concreto de pasos a realizar y reformas a materializar con el objetivo de que España se convierta en una confederación de Estados, algo que por el momento, según piensan los hombres de Iglesias, permitiría cerrar un acuerdo con las principales fuerzas separatistas y, además, abrir la necesaria reforma constitucional para introducir esos cambios. Eso sí, en esa reforma, sería Podemos igualmente el que pretende sacar tajada. Porque en ese instante reclamaría a los socialistas aprovechar la reforma de la Carta Magna para blindar constitucional y presupuestariamente los derechos a la vivienda, a un salario mínimo, y, por ejemplo, a unas pensiones claramente superiores a los actuales y a los que puede permitirse nuestra recaudación de impuestos y cotizaciones. Y todas esas banderas también pretende robárselas Podemos al PSOE.

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