Rajoy ordena no atacar a Sánchez para salvar la frágil unidad hasta el referéndum

Rajoy ordena no atacar a Sánchez para salvar la frágil unidad hasta el referéndum
Mariano Rajoy, en el Congreso. Foto: Francisco Toledo.

Mantener la imagen de unidad contra los independentistas. Es la consigna que seguirá el Partido Popular hasta el hipotético referéndum ilegal en sus relaciones con el PSOE, y, en especial, con su secretario general, Pedro Sánchez. 

Así, en el mes que queda hasta el eventual el 1-O, tanto desde Moncloa como desde la dirección ‘popular’ se mantendrán las distancias con el líder socialista. No se entrará en ‘discordias’ ni enfrentamientos públicos con el principal partido de la oposición, que podrían ser utilizadas por los secesionistas como muestra de debilidad entre los partidos ‘de Estado’.

Tampoco se esperan nuevas conversaciones telefónicas -como la que este lunes mantuvieron Rajoy y Sánchez, a iniciativa de este último- ni tan siquiera una reacción a la propuesta que, el 4 de septiembre, Sánchez hará pública para afrontar el desafío territorial. Esa propuesta, en la que destaca la reforma constitucional para un modelo federal del Estado, es considerada en Génova como "totalmente inoportuna" en un momento crítico como el actual.

Los ‘populares’ observan con preocupación la actitud del dirigente socialista, del que no se acaban de fiar, pese a que el lunes transmitiese al presidente su disposición de formar un "frente común" ante el órdago independentista y, según Ferraz, conviniese con Rajoy en mantener un acordar propuestas conjuntas.

Sin embargo, los ‘populares’ recelan de las medidas de Sánchez y, sobre todo, de sus ritmos. Ya el pasado 6 de julio, durante su reunión en La Moncloa, el socialista instó a Rajoy a salir del "inmovilismo" y le dio un plazo, septiembre, para mover ficha en Cataluña. En caso contrario, avisó, él mismo tomaría la iniciativa. Un ‘ultimátum’ que sentó especialmente mal al Ejecutivo.

Frágil unidad

La frágil unidad entre ambos partidos se reduce al ámbito jurídico, porque, en lo político, su hoja de ruta difiere. Los socialistas hablan de una solución basada en el diálogo entre Gobierno y Generalitat. Y en La Moncloa insisten que eso es imposible, en tanto en cuanto los independentistas no renuncien a la deriva de convocar un referéndum ilegal. Algo que dan por imposible.

Los ‘populares’ creen además que las propuestas de Sánchez no servirán para convencer a los secesionistas y no suponen una solución a largo plazo. Es más, que "dan alas" al independentismo con ideas tan "descabelladas" como que la Carta Magna reconozca el ‘Estado plurinacional’, algo que Sánchez defiende a ultranza.

Desde Génova se reprocha así que, en pleno órdago, Sánchez se dedique a "hacer ruido" y a "distraer", en lugar de demostrar "talla política" y apoyar al Gobierno, sin fracturas.

"En esto no debería haber ninguna fisura", pidió este martes el vicesecretario de Política Social y Sectorial del PP, Javier Maroto, que afeó a Sánchez el mantener una postura ambigua con Cataluña. "En otras ocasiones hemos visto que los días pares decía ‘apoyo al Gobierno’ y los días impares hablaba de la España plurinacional y de críticas al Gobierno por no actuar acorde a sus postulados en Cataluña", reprochó.

El coordinador general, Fernando Martínez-Maíllo, consideró este jueves que "no es lógico ni apropiado ni coherente entrar en discusiones sobre reformas de Constitución. Lo importante es la unidad de todos los partidos constitucionalistas en el "no" hacia el referéndum y las medidas a tomar contra ello. Ese referéndum supondría la ruptura de España y de la soberanía nacional", advirtió, en un mensaje directo a Sánchez.

Maíllo no quiso precisar qué herramientas estudia el Ejecutivo para frenar a los independentistas ni aclaró tampoco si, entre ellas, está la aplicación del artículo 155, como públicamente defendió estos días el líder del PP en Cataluña, Xavier García Albiol. 

"El Estado tiene todos los mecanismos suficientes para responder al desafío secesionista. No se atreven a firmar nada porque otros ya han sido inhabilitados. Es una huida hacia delante y va a conducir a su frustración", se limitó a decir el dirigente del PP.

 

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