LEY DE ABOLICIÓN DE LA PROSTITUCIÓN

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El Partido Socialista ha puesto la maquinaria en marcha para sacar adelante una ley para abolir la prostitución. Sin embargo, como bien explican las trabajadoras de este sector, hay mujeres que ejercen esta profesión libremente y quieren seguir haciéndolo. Es por ello que han salido a la calle para defender el trabajo que les da de comer y han cargado contra la ministra de Igualdad, Irene Montero, de quien dicen que no les representa. «También podemos acostarnos con quien queramos como bien dijo ella», explica Raquel, prostituta de profesión por elección propia. Pero no es la única que piensa esto dentro del gremio. «Nosotras también somos feministas, nuestro sí es igual de válido que el suyo», asevera Ángela (@PPAAbolicion), trabajadora sexual y presidenta de la Plataforma de Afectados por la Abolición de la Prostitución.

Como cada mañana, un hotel discreto ubicado en el acaudalado barrio madrileño de Conde Orgaz amanece con clientes que acuden para recibir servicios sexuales. Tras presentarse a ellos, una decena de mujeres ejerce la prostitución en las habitaciones de este establecimiento. El sonido de los timbres no para de sonar y la caja se llena de billetes de los clientes que pagan por anticipado los servicios prestados por las chicas. Se trata de profesionales aparentemente contentas, vestidas de noche y de diferentes nacionalidades. Ellas trabajan en un lugar donde distintas cámaras de vigilancia y un botón de seguridad, disponible en todas las habitaciones, velan por su seguridad laboral. También se trata de un hotel muy limpio en el que se intenta garantizar el aseo de las prostitutas para que ejerzan la profesión con todas las garantías higiénicas.

Hasta este hotel se dirigen a diario decenas de clientes cuyo anonimato se salvaguarda sin discusión. Sin embargo, esta actividad podría tener las horas contadas, puesto que el Partido Socialista ha diseñado un proyecto de ley para abolir la prostitución. «Esta ley hace que cualquiera que alquile una habitación a una trabajadora del sexo sería considerado proxeneta, de este modo nos lanzan a ejercer en la calle donde no tenemos garantías ni de seguridad ni de limpieza», explica Ángela. Asimismo, su compañera Raquel también asegura que este texto legislativo las condena a la clandestinidad incrementando así el oscurantismo que vive esta profesión estigmatizada a pesar de ser la más antigua del mundo.

La trata

Actualmente, más de 150.000 mujeres ejercen la prostitución en España. Sin embargo, no todas lo hacen obligadas por mafias o son víctimas de esclavitud sexual. «La prostitución no es lo mismo que la trata, son la noche y el día, la mayoría de nuestras compañeras lo hace porque quiere», explica Raquel. Y los datos así lo avalan. Según el informe Trata de Personas Hacia Europa con Fines de Explotación Sexual elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, tan solo una de cada siete prostitutas sería víctima de trata, es decir, solo el 14% de las trabajadoras sexuales lo hace bajo algún tipo de coacción. De este modo queda patente que las estadísticas usadas por el Gobierno para respaldar su proyecto de ley son erróneas y no provienen de una fuente fiable.

Con el objetivo de proteger su trabajo, las trabajadoras sexuales se han unido en una asociación llamada Plataforma de Afectados por la Abolición que trata de parar esta ley. «Queremos derechos y proteger nuestro pan», explica Ángela, la líder de este movimiento que ya ha organizado numerosas movilizaciones por toda España. La última concentración ha tenido lugar frente al Congreso de los Diputados hasta donde han llevado 350 cartas escritas por trabajadores de este sector en las que explican que no necesitan la abolición de la prostitución ya que la ejercen con libertad. Además, añaden, que «muchos legisladores y diputados conocen muy bien su trabajo». Sin embargo, los socialistas se han empeñado en acabar con este oficio silenciado por un moralismo histórico. «Aunque quieran prohibir la prostitución, no va a desaparecer», explica tajante Ángela que lleva más de diez años en la profesión.

 

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