Crisis del coronavirus

Moncloa refuerza los controles sanitarios sobre Sánchez para evitar que Iglesias asuma la presidencia

abusos Baleares
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

La hospitalización de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, ha encendido todas las alarmas en Moncloa. Nadie descarta ya que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pueda acabar contagiándose de coronavirus.

De ocurrir eso, y en base al artículo 13.1 de la Ley 50/1997 de 27 de noviembre, sería el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, quien asumiría el bastón de mando. Pero en el PSOE tienen claro que no lo van a permitir y, para evitarlo, se han reforzado los controles sanitarios sobre el presidente.

Fuentes de Moncloa consultadas por OKDIARIO admiten que entre los 2.000 empleados del complejo presidencial se han detectado ya varios casos de contagio, sobretodo en el entorno del presidente y la vicepresidenta. El pasado jueves ya se dio orden interna de que nadie accediera al edificio de la vicepresidencia ni al del INIA, lugar donde cada jueves se reúnen los secretarios y subsecretarios de Estado que hace unos días se reunieron con Calvo.

Con tanto coronavirus en el ambiente monclovita, y más concretamente en su residencia oficial con el positivo de su esposa, Begoña Gómez, su madre y su suegro, la posibilidad de que Sánchez esté incubando la enfermedad es alto. Por eso el equipo médico de Presidencia, que cuenta con una treintena de profesionales, controla a diario los posibles síntomas del presidente.

El objetivo que tiene el Gabinete de Sánchez, con este control férreo de su salud, es evitar que con la eventual baja médica del presidente y la vicepresidenta primera el líder de Podemos, Pablo Iglesias, asuma de facto las funciones de la Presidencia.

En Moncloa apuntan que, en caso «de contagiarse», Sánchez «continuaría trabajando y liderando el Gobierno como lo hace en Madrid Isabel Díaz Ayuso«. A diferencia de Calvo, recuerdan, Sánchez no es considerada persona de riesgo y la posibilidad de que su estado de salud requiera un ingreso hospitalario, y en consecuencia no poder continuar trabajando, es bajo.

El «error» de Iglesias

En el Partido Socialista y una parte del Gobierno celebran estos días lo que consideran «el error mayúsculo» de Pablo Iglesias y Podemos. Se refieren a la renuncia a ocupar el ministerio de Sanidad «por ser un ministerio vacío y sin competencias». De aceptarlo -se les ofreció en las dos negociaciones- hoy Iglesias y el ministro que hubiese designado -inicialmente iba a ser su pareja Irene Montero– tendrían todo el poder justo por debajo de Sánchez con el decreto del estado de alarma.

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