Se pasó en el bar dos horas: había llegado a las 22:00

El ministro abandonó ‘Válgame Dios’ a las 00:10 horas mientras Barcelona seguía tomada por el terrorismo callejero

Uno de los asesores de Fernando Grande-Marlaska sale a las puertas de Válgame Dios, un conocido local de copas del madrileño barrio de Chueca, para atender una llamada:

–Sí, general, estoy aquí con el ministro.

Probablemente no habla con ningún militar, sino que utiliza este apodo para referirse a un superior en el Ministerio de Interior. Pero la actitud del asistente de Marlaska es cualquier cosa menos discreta. Ni siquiera baja el tono de voz cuando varios curiosos pasan ante la fachada del establecimiento para dirigirse a algún garito de Chueca.

–Sí, mañana podemos ir a ver al presidente -añade.

Cuando da por concluida la conversación, vuelve al interior del local y se sienta en un sofá, solo y bastante desubicado, frente a la mesa que ocupan el ministro Fernando Grande-Marlaska y su jefe de gabinete, atento al menor de sus gestos.

Situado en la calle Augusto Figueroa, Válgame Dios es un local de copas de moda en la noche de Chueca. Está decorado con estética retro, con mullidos sofás, un maniquí junto a una de las ventanas y varias columnas cubiertas de fotos antiguas en blanco y negro.

Es la segunda noche de disturbios en Barcelona, en la que los CDR y grupos multitudinarios de independentistas levantan barricadas, siembran el caos y pegan fuego a la ciudad desafiando a los antidisturbios. Una situación que ha obligado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a comparecer en rueda de prensa desde La Moncloa para exigir a Quim Torra que condene la violencia de los CDR. En vano.

Son las once y media de la noche y el ministro Fernando Grande-Marlaska lleva algo más de una hora devorando unas tapas y tomando una copa con su jefe de gabinete en el interior de Válgame Dios. Habían llegado a las 22 horas. Ocupan una mesita, flanqueada por dos columnas que les protegen de las miradas curiosas, a medio camino entre la entrada del bar y la barra.

Mientras millones de catalanes viven con angustia una nueva noche de violencia en las calles, mientras agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil se juegan la piel ante los CDR, Marlaska eligió este local para tomarse un respiro. Estuvo en él durante dos horas.

En una de las mesas del fondo está cenando con unos amigos el diseñador Pelayo Díaz, quien fue novio de David Delfín y asesor de moda del programa Cámbiame de Tele5. Vestido con una camiseta blanca y una falda pantalón, Pelayo derrocha simpatía, atraviesa el establecimiento con una copa en la mano y saluda a unos clientes que acaban de llegar. Aunque ha intentado pasar desapercibido, la presencia del ministro en el interior del local no es ningún secreto.

Poco después de las 12 de la noche, Marlaska y su jefe de gabinete abandonan Válgame Dios, seguidos por otro alto cargo del Ministerio de Interior y un escolta vestido con una sudadera. Justo a tiempo para meterse en el interior de su vehículo oficial, un lujoso Renault Talismán negro, que forma parte de la flota adquirida por La Moncloa el pasado mes de febrero.

El asistente del ministro se ha quedado a las puertas de Válgame Dios junto  un compañero y, tan pronto como desaparece el vehículo, estalla:

¡Joder, me tiene hasta los cojones el Marlaska!

Todavía permanece allí cuando salen a la calle, entre risas, Pelayo y sus amigos. Uno de ellos les anima a seguir la fiesta: "Venga, ¿dónde vamos ahora?"

Mientras Fernando Grande-Marlaska abandona Chueca a bordo del Renault Talismán, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, comparece en rueda de prensa ante la escalada de violencia que se ha producido esta noche en Barcelona.

A Torra no le ha quedado más remedio que salir a pedir a los violentos CDR –a los que en su momento alentó con un "¡apretad!"– que cesen los actos vandálicos y la violencia. Coches y contenedores quemados, barricadas en las calles aledañas a la Consellería de Interior de la Generalitat y bomberos intentando apagar hogueras.

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