Marruecos

Marruecos hace suyo el cobalto de Canarias y se jacta de que será potencia mundial del coche eléctrico

El rey Mohamed VI de Marruecos (PETRA / DPA).
El rey Mohamed VI de Marruecos (PETRA / DPA).
Pelayo Barro

Marruecos no se esconde: quiere ser potencia mundial en la fabricación de vehículos eléctricos, de baterías y de los componentes que necesita el sector. Así lo ha reconocido el ministro marroquí de Inversión durante una feria de automoción en Berlín (Alemania). Una ambición para la que necesita controlar los yacimientos de minerales como el cobalto o el telurio, que se encuentran en grandes cantidades en el suelo submarino que está en disputa frente a las aguas de Canarias. Yacimientos que Marruecos ya da por suyos.

Mohcine Jazouli, titular del Ministerio de Inversión marroquí, ha participado esta semana en el Automobilwoche Kongress. Una de las citas destacadas del sector de la automoción en Europa. En su intervención, Jazouli ha asegurado que el país tiene la intención de convertirse en uno de los principales productores mundiales de baterías y componentes para coches eléctricos, así como en el ensamblaje de estos para el mercado global. «Un ecosistema de automoción rico y diversificado», ha asegurado.

Y para ello, admitió Jazouli, Marruecos está «trabajando» para obtener los recursos minerales necesarios para ese plan estratégico de futuro. Citó las reservas de cobalto, fosfatos, manganeso y níquel con las que cuenta el país. Unos yacimientos que, en su mayoría, se encuentran en una zona submarina que aún están bajo litigio con España, pero que el Gobierno y las cortes marroquíes ya han asumido como propias.

Aguas canarias

La de las aguas territoriales de Canarias es una de las negociaciones más delicadas y estratégicas que tiene en estos momentos en marcha la diplomacia española. Y la posición de fuerza de España ha quedado debilitada tras la cesión histórica sobre el Sáhara, que culmina las aspiraciones marroquíes sobre ese territorio y le permite ampliar su demanda a las aguas territoriales de esa costa.

Canarias controla un rango de 200 millas náuticas (unos 370 kilómetros) de aguas circundantes. La parte externa de ellas es lo que se llama Zona Económica Exclusiva (ZEE). España solicitó en 2015 a la ONU la ampliación de esas 200 millas hasta las 350, alegando que la morfología del fondo marítimo indicaba que eran una prolongación de la plataforma canaria. Pero Marruecos, de apuntalar su dominio sobre el Sáhara, también podrá reclamar parte de la zona que España reclama.

Materiales

La clave de todo el litigio está en el fondo submarino. En la zona en disputa se encuentra el monte submarino Tropic, una gran mole geológica situada a 4.000 metros de profundidad que está considerada como una de las mayores reservas de telurio. Uno de esos conocidos como materiales raros que puede utilizarse como semiconductor -los mismos que faltan ahora en la industria-. Según la revista Science, se calcula que en el Tropic hay suficiente telurio como para producir 277 millones de coches eléctricos. Y millones de paneles solares. Un filón para el futuro.

Marruecos, de forma unilateral, ha ampliado sus lindes marítimos para alcanzar la zona del Tropic, frente a las costas saharauis. La declaración de soberanía sobre el Sáhara por parte de Rabat, que apoyó explícitamente Pedro Sánchez, otorga una ventaja estrategia a Marruecos en este asunto.

En esa carrera por hacerse con los recursos minerales submarinos de las aguas frente a Canarias, Marruecos ha conseguido una baza estratégica: ha sentado en el comité científico de la ONU que decidirá ante un hipotético litigio con España a un jurista y lobbista marroquí. Un perfil que no encaja con el resto de currículums de ese comité.

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