Caceroladas en Galapagar

Una foto que escandaliza: 28 agentes para proteger a Iglesias y 25 para hacer frente a la ‘kale borroka’ de los CDR

Iglesias
Policías frente al separatismo radical y guardias civiles protegiendo a Iglesias por orden de Interior.
Pelayo Barro

28 guardias civiles protegiendo por orden del Ministerio del Interior la finca en Galapagar del vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, frente a 25 antidisturbios enfrentándose a los CDR en Barcelona instantes antes del asedio a la Jefatura Superior de Policía. La imagen del blindaje policial al chalet de Iglesias, tomada este martes por OKDIARIO, se ha viralizando en las últimas horas.

El enorme despliegue de agentes de la Guardia Civil en los alrededores de la casa del vicepresidente segundo del Gobierno ha dado pie a comparaciones con otros despliegues de agentes para control de multitudes. La imagen de una treintena de guardias civiles en el tranquilo Galapagar contrasta los apenas dos docenas de antidisturbios que tuvieron que hacer frente a miles de manifestantes de los CDR que intentaron tomar a la fuerza la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Barcelona el pasado octubre de 2019.

Desde esta semana, medio centenar de agentes de la Guardia Civil, incluidos una decena de miembros de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), han blindado, por orden del Ministerio del Interior, la casa de Pablo Iglesias y la ministra de Igualdad, Irene Montero. El operativo, para el que se han desplegado agentes de «todos los puntos de Madrid», cuenta también con agentes de paisano camuflados. Es posible ver patrullas estáticas a 300 metros de la vivienda, situada en la acomodada urbanización de La Navata.

Este martes, OKDIARIO pudo tomar una instantánea de una buena parte de los integrantes de ese operativo en el momento en el que se daba por concluida una nueva jornada de vigilancia ante manifestaciones y caceroladas, ahora prohibidas para no «molestar a la fauna» del parque nacional. Una escena que congregaba a 28 agentes de diversas unidades de la Guardia Civil. Fuera del encuadre de la fotografía había más.

El dispositivo, según valoran internamente en la Guardia Civil, es a todas luces «desproporcionado». Se ha cortado la vía pública, se han colocado vehículos y patrullas en los caminos de tierra que circunvalan la casa y se han destinado controles por toda la urbanización para contener al apenas medio centenar de manifestantes que cada día pasean en silencio, con una bandera de España, arriba y abajo de los 150 metros de calle que aún permanecen abiertos al tránsito. Las órdenes de Interior pasan por identificar a todos los manifestantes.

Galapagar frente a Cataluña

Las calles de Cataluña se convirtieron en un polvorín el pasado otoño, tras la publicación de la sentencia que condenaba a penas de prisión a quienes planearon, ejecutaron y dirigieron el referéndum separatista ilegal del 1-O. Espoleados y organizados por los CDR, el independentismo radical incendió las calles y la tomó especialmente con un punto: la Jefatura Superior de Policía Nacional de Vía Layetana, en Barcelona.

Durante semanas, cada día al caer la noche, miles de radicales del ‘Tsunami Democratic’ se lanzaban al asalto de estas instalaciones por todas las calles adyacentes. Unas pocas docenas de antidisturbios UIP de la Policía Nacional, con ayuda de la Brigada Móvil (BRIMO) de los Mossos d’Esquadra, se emplearon a fondo para evitar que los separatistas llegasen hasta el edificio. Y lo hicieron, como ellos mismos relataban entonces, en una inferioridad numérica aplastante por la que incluso llegaron a ver en peligro su integridad física y hasta su propia vida.

policías
Policías durante los graves disturbios en Barcelona por la sentencia del Procés.

«La mayor vergüenza de España»

Sólo hay que recordar la ‘ratonera’ en la que se vieron atrapados cinco furgones de antidisturbios el sábado 26 de octubre, una jornada en la que tuvieron que repeler cuerpo a cuerpo las embestidas de los radicales ya que la orden que recibieron les prohibía utilizar lanzadores de pelotas, tal y como relató entonces OKDIARIO.

Aquellos días, cientos de agentes del GRS, una de las unidades de élite de la Guardia Civil, se encontraban protegiendo las instalaciones del puerto de Barcelona. Les separaban apenas 300 metros de sus compañeros, pero Interior no dio orden de que saliesen a apoyarles.

«Gracias a Dios no has estado aquí y no has visto la mayor vergüenza de la historia del GRS. De España, diría yo. Llego aquí desde las cinco de la mañana trabajando, me he levantado a las cuatro y media y le están pegando una somanta de palos a la Policía, la más gorda del mundo a la Policía, y nosotros estamos a 300 metros, y no nos han dejado entrar. No nos hemos metido dentro. Han traído policías desde Tarragona, hora y media o dos antes de entrar nosotros, y estamos aquí mil tíos. Muy, muy doloroso. Impotencia y una asquerosidad tremenda», advertía indignado un agente del GRS a un compañero esos días. La misma unidad de élite que hoy en día protege el chalet de Iglesias y Montero.

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