Independentismo catalán

Cake Minuesa viaja hasta Torroella de Montgrí, donde incluso la gasolina es independentista

Cake Minuesa en Torroella de Montgrí.

Nos desplazamos hasta Torroella de Montgrí, uno de esos reductos del separatismo recalcitrante donde el independentismo campa a sus anchas. Y donde se ha producido el último ataque a dirigentes de Çiudadanos.

En Torroella hay hasta gasolina independentista, estelada incluida, cuyo anuncio afirma que paga sus impuestos a la Generalitat "desde el primer día".

Basta con girar la cabeza para encontrarse con un gran mural con el rostro de Dolores Bassa, actualmente en prisión. Y tampoco faltan lazos amarillos al alcance de la vista, pintados en la puerta de los servicios.

En el vecindario es difícil encontrar a alguien que condene la agresión a Sergio Atalaya, concejal de Ciudadanos en Blanes, durante un acto del partido en Torroella el pasado sábado. Un objeto impactó sobre su cara causándole una  herida en la nariz que sangró profusamente.

"Aquí en el pueblo no se puede decir nada", comenta una señora.

En el Ayuntamiento, por supuesto, ondea una estelada y el color amarillo resalta en todas las fachadas de la plaza. De la enseña nacional, ni rastro. Torroella es uno de esos lugares donde la defensa de la libertad frente a la imposición de unos pocos se hace más necesario porque, aquí, la presión independentista es muy fuerte.

 

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