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Jamás compres un coche diésel sin saber esto primero: el aviso de un mecánico que casi nadie tiene en cuenta

Un coche diésel

A la hora de comprar un coche, muchos conductores cometen el error de fijarse única y exclusivamente en el modelo que les gusta. Sin embargo, los profesionales del sector del automóvil señalan que, durante el proceso de decisión de compra, se deben tener considerar las necesidades individuales. En los últimos años, se ha intensificado el debate entre diésel y gasolina, especialmente con la llegada de nuevas normativas anticontaminación, sistemas como AdBlue y la proliferación de alternativas híbridas y eléctricas.

Uno de los errores más habituales es elegir un coche diésel cuando la mayoría de desplazamientos son en entornos urbanos. Este tipo de uso puede derivar en problemas con los sistemas anticontaminación, fallos de arranque o averías en el AdBlue, incluso en vehículos relativamente nuevos. Por otro lado, los coches de gasolina han reducido significativamente su consumo respecto a años anteriores, y resultan más fáciles de mantener, especialmente en ciudad. Elegir el vehículo más adecuado no es sólo una cuestión de precio, sino de conocer el tipo de uso que le vas a dar y los costes asociados a cada motor.

Lo que debes saber antes de comprar un coche diésel

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«Nunca te vayas a comprar un coche diésel sin antes conocer estas tres cosas. En primer lugar, las averías y los mantenimientos suelen ser más caros que en los coches de gasolina. Esto se debe a que los motores diésel modernos son más complejos, especialmente por los sistemas anticontaminación. Por ejemplo, mientras un motor 1.9 TDI clásico puede ser más sencillo, los motores actuales con tecnologías como el sistema AdBlue implican costes elevados de reparación y mantenimiento si no se utilizan correctamente.

En segundo lugar, los coches diésel no son ideales para la ciudad, sino para viajes largos. Su bajo consumo de combustible se consigue precisamente cuando se recorren muchos kilómetros, aprovechando la eficiencia del motor. Usarlos mayormente en ciudad puede generar problemas, como averías en sistemas complejos, arranques imposibles o fallos en el AdBlue, incluso en coches relativamente nuevos, con apenas cinco años y 66.000 km. Aunque existen productos que ayudan a prevenir la cristalización del sistema AdBlue y cubren gran parte de los problemas, un uso urbano constante puede desgastarlo prematuramente.

En tercer lugar, aunque los coches diésel son generalmente más caros, a largo plazo, el ahorro en consumo en viajes largos puede compensar la diferencia. Sin embargo, los coches de gasolina modernos tienen consumos muy contenidos, y si los usas principalmente en ciudad, el gasto adicional en combustible se compensa con un menor coste de mantenimiento y menor riesgo de averías. Hoy en día, además del diésel y la gasolina, existen otras opciones como eléctricos, híbridos, híbridos enchufables, y algunos modelos de hidrógeno o GLP, cada uno con sus ventajas y particularidades. Lo importante es elegir el vehículo adecuado según el uso principal que le vas a dar: ciudad, carretera o viajes largos».

Distintos ambientales

La etiqueta C engloba a los «vehículos de combustión interna que cumplen con las últimas emisiones EURO. Tendrán derecho a esta etiqueta turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir de enero de 2006 y diésel a partir de septiembre de 2015. Vehículos de más de 8 plazas, excluido el conductor, y pesados tanto de gasolina como diésel, matriculados desde 2014», detalla la DGT.

Mientras, la etiqueta B es para aquellos «vehículos de combustión interna que si bien no cumplen con las últimas especificaciones de las emisiones EURO, sí que lo hacen con anteriores. Tendrán derecho a esta etiqueta turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas desde el 1 de enero de 2001 y diésel a partir de 2006. Vehículos de más de 8 plazas y pesados tanto de gasolina como diésel, matriculados desde 2006».

Normativa de la UE

La Unión Europea anunció la prohibición total de la venta de coches diésel y gasolina nuevos a partir de 2035. Sin embargo, la llegada de los coches eléctricos al mercado europeo no ha funcionado como se esperaba, lo que ha llevado a modificar ligeramente los planes. La Comisión Europea propone ahora un modelo más flexible: a partir de 2035 sí se podrán seguir comprando coches con motor de combustión, aunque los fabricantes deberán cumplir ciertas condiciones.

Inicialmente, se establecía que los fabricantes debían alcanzar cero emisiones de CO₂ en las ventas de coches nuevos, lo que en la práctica implicaba el fin de los motores de combustión. La actualización permite un objetivo del 90 % de reducción de emisiones para 2035, dejando un 10 % que se podrá cubrir con híbridos enchufables, híbridos de autonomía extendida o coches con motores de combustión que utilicen biocombustibles o combustibles sintéticos.

La fabricación de los vehículos deberá ser en Europa y se exigirá acero con bajo contenido en carbono. Los combustibles sintéticos, neutros en CO₂ y producidos con energías renovables, ofrecen una alternativa al eléctrico y permiten mantener los híbridos enchufables.

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