El consejo de un pediatra sobre los bancos de leche: “Es incómodo y no tiene mucho sentido”
El pediatra Carlos González explica qué puede pasar con los bancos de leche que hacen muchas madres

La lactancia materna es una fase esencial para el cuidado del bebé y en los últimos años, y debido al ritmo de vida que suele llevarse y a que no queremos que al bebé le falte leche, muchas madres optan por acumular leche y de este modo poder tenerla a mano siempre que se necesita, o por si ellas no están y su pareja o quien esté al cuidado del bebé se la debe dar. Los bancos de leche se han convertido así en algo muy normal pero de ello ha querido advertir el pediatra Carlos González a través de su canal Criando sin miedo.
La reflexión de este pediatra sobre los bancos de leche parece ir en otra dirección a lo que se suele pensar, ya que de forma clara explica que no es necesario que almacenemos grandes cantidades de leche materna y, de hecho, puede resultar contraproducente. Explica además que lactancia se ajusta al ritmo del bebé, con el pecho produciendo lo que el niño toma y poco más. De este modo, si se introduce una extracción excesiva que no responde a una necesidad real, ese equilibrio se rompe. El cuerpo interpreta que hace falta más leche de la que realmente se consume y, más tarde, cuando esa demanda deja de existir, la producción cae de golpe.
El consejo de un pediatra sobre los bancos de leche
Una de las creencias más extendidas es que las madres deben empezar a crear un banco de leche en casa desde los primeros meses. Sin embargo, Carlos González aclara que esta idea parte de un malentendido. «Algunas mamás creen que lo que tienen que hacer es, a partir de los dos o tres meses, empezar a almacenar y almacenar cantidades ingentes de leche congelada en casa para tener un banco de leche», explica.
El problema es que este proceso no es tan sencillo ni tan útil como parece. Extraer leche de forma constante supone un esfuerzo añadido y, en muchos casos, genera una producción superior a la que el bebé realmente necesita. «Es incómodo, es difícil y además no tiene mucho sentido», afirma el pediatra.
Cuando una madre extrae leche adicional cada día, el cuerpo interpreta que debe producir más. Por ejemplo, si el bebé consume unos 600 mililitros diarios y la madre extrae otros 200 para congelar, el organismo acaba produciendo 800 mililitros al día. Este aumento no responde a una necesidad real del bebé, sino a una estimulación artificial.
Cómo afecta esto a la producción de leche materna
El verdadero problema aparece cuando cambian las rutinas, por ejemplo, al incorporarse al trabajo. En ese momento, muchas madres empiezan a utilizar la leche congelada en lugar de amamantar directamente en todas las tomas. Esto provoca un descenso brusco en la estimulación del pecho. «Tu pecho está fabricando 800 al día», explica González, pero si el bebé empieza a tomar menos directamente del pecho, el cuerpo reduce rápidamente la producción. «Entonces vas a bajar la producción de 800 a 400 en dos días”, advierte.
Este cambio puede generar inseguridad, dificultades para mantener la lactancia e incluso la sensación de que la leche está desapareciendo, cuando en realidad es una respuesta natural del organismo. Por eso el pediatra insiste en que acumular grandes cantidades congeladas no solo es innecesario, sino que «esto puede causar problemas».
La forma correcta de extraer y conservar la leche
Eso no significa que no se deba extraer leche en absoluto. De hecho, el especialista recomienda hacerlo, pero con un objetivo distinto. No se trata de crear reservas masivas, sino de aprender la técnica y disponer de pequeñas cantidades cuando sea necesario. «Lo lógico es empezar a sacarte leche con antelación, porque hay que aprender», explica. Al principio, es normal que la cantidad sea pequeña. «El primer día que lo intentes igual solo te salen 10 mililitros y es normal. Eso no es que no tienes leche, eso solo es que no sabes sacarte leche», aclara.
Con la práctica, la extracción se vuelve más eficaz y cómoda. A partir de ese momento, se pueden guardar pequeñas cantidades congeladas, pero siempre con una finalidad concreta y limitada. El objetivo principal no es sustituir las tomas habituales, sino facilitar la organización en situaciones puntuales, sin alterar la producción natural.
Para qué sirve realmente la leche congelada
Según González, la leche congelada tiene una función muy clara. «Esa leche es sólo para emergencias», señala. Puede ser útil si la madre llega tarde a casa, si surge un imprevisto o si la persona que cuida al bebé necesita una alternativa puntual. Pero en condiciones normales, el sistema debe mantenerse estable. «La leche que te sacas hoy no se congela porque a tu hijo se la dan mañana», explica. Este funcionamiento permite que el cuerpo siga produciendo la cantidad adecuada sin cambios bruscos.
De esta forma, la producción se mantiene constante y la lactancia puede continuar sin dificultades. El organismo recibe señales claras y coherentes, sin interpretaciones erróneas que puedan reducir la cantidad de leche disponible.
@carlos.gonzalez.pediatra Sacar mucha leche para hacer un banco de leche puede parecer una buena idea, pero realmente no lo es. Te explico por qué #maternidad #paternidad #crianza #pediatra ♬ sonido original – Carlos González – Pediatra