PRESOS DE ETA

Furor electoral en las cárceles vascas: casi todos los presos de ETA han solicitado votar por correo

Movilización masiva en las cárceles vascas para votar el próximo 23J

Presos de ETA montan una fiesta para celebrar que Sánchez ya ha trasladado a todos los etarras

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Recibimiento a un preso de ETA el día de su excarcelación.

Las elecciones generales del 23J, casi con toda probabilidad, no van a ser un éxito en participación. Ni las fechas ni el calor ayudarán a movilizar al electorado. Pero hay algunas excepciones: en las tres prisiones vascas, la gran mayoría de los presos de ETA ha solicitado votar por correo.

Un auténtico furor electoral. Eso es lo que se vive de cara al 23J en los módulos de los centros penitenciarios de Zaballa (Álava), Martutene (Guipúzcoa) y Basauri (Vizcaya). Tres prisiones sobre las que, desde que se encuentran bajo las competencias de gestión del País Vasco, ha caído un denso telón de silencio y de las que apenas sale información al exterior.

Sin embargo, OKDIARIO ha podido saber que la administración de todas ellas ha tramitado numerosas peticiones de voto por correo procedente de la población reclusa de ETA. Alrededor de 120 terroristas de la banda cumplen aún condena en estos tres centros, y de ellos, una «inmensa mayoría» ha solicitado participar en los próximos comicios. Son muy pocos, dicen, los que han permanecido ajenos a la convocatoria. Sobre todo en Zaballa, donde la población reclusa de ETA asciende a 70 presos. Entre ellos, jefes de ETA como Javier García Gaztelu, Txapotey Marisol Iparaguirre Genetxea, Anboto.

Veteranos trabajadores de estas prisiones admiten a OKDIARIO que no habían visto semejante interés electoral entre los terroristas de ETA desde la época de la antigua Batasuna, cuando la red de presos alentaban el voto en los patios de las prisiones y daban instrucciones sobre a qué organización votar.

Históricamente, el colectivo de presos (englobado bajo las siglas EPPK) ha pedido recurrentemente el voto para las firmas abertzales de cada momento. Y así lo hizo ante las elecciones de los últimos años, aunque con éxito dispar. Sobre todo, por los enfrentamientos internos que venían arrastrando los presos de ETA con las líneas de EH Bildu, a los que acusaban de no hacer políticamente lo suficiente para reclamar el fin de la dispersión.

Hasta Arnaldo Otegi, líder de EH Bildu, pedía el voto para los abertzales en las elecciones vascas de 2012 cuando se encontraba preso en la cárcel de Logroño. En un audio emitido durante un mitin, Otegi aseguraba que «en el patio de (la prisión de) Logroño tenemos mayoría absoluta». Una década después, Bildu presume de haberle arrancado al Gobierno de Pedro Sánchez el fin de la dispersión. Una baza electoral nada despreciable en las cárceles.

Acercamientos

El colectivo de presos etarras, para escenificar ese fin de la dispersión, presentó el pasado mes de enero una enseña para sustituir la tradicional bandera de etxerat, la del País Vasco con las flechas apuntando hacia dentro para reclamar el traslado de los presos a cárceles vascas.

Se trató, explicaban entonces desde Sare y Etxerat, de un «cambio histórico» que requería un cambio de marca: abandonaron la reivindicación del acercamiento, ya culminado, y la sustituyeron por dos simples flechas negras enfrentadas en un mensaje velado a la Audiencia Nacional. Ahora, el mensaje es otro y reclama la excarcelación masiva de cara a 2023: «¡A casa!».

Según estas plataformas, su nuevo objetivo era poner fin a la política penitenciaria de «excepcionalidad», de modo que los presos puedan «recorrer el camino de vuelta a casa».

«Los presos están en Euskal Herria, sí; nos hemos quitado una gran carga de encima, pero aún continua vigente la política penitenciaria de excepción», han proseguido, antes de reivindicar «un camino sin obstáculos, donde las progresiones de grado o los permisos penitenciarios se apliquen sin excepción».

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