Mete una rodaja de limón en el horno apagado y espera entre 2 y 12 horas: el resultado te dejará sin palabras
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De entre los muchos trucos de limpieza que podemos aplicar en la cocina, el de meter un limón en el horno es quizás el más efectivo de todos. Y es que es bastante común que tras haber cocinado un plato de carne y sobre todo, de pescado, el horno se quede con un aroma intenso debido a la mezcla de grasa, humedad y comida recalentada que se queda suspendida en el ambiente. Para resolver el olor, muchos recurren a limpiadores químicos o a aerosoles perfumados, pero este truco casero es como decimos de los más efectivos y por ello está ganando protagonismo en muchas cocinas. Y lo mejor es que no requiere esfuerzo, ni dinero, ni llenar la cocina de productos industriales.
En las dos últimas semanas seguro que el horno de nuestra cocina ha estado constantemente encendido. Han sido días de reuniones familiares y seguramente habrás cocinado algún plato, pero pasada la vorágine navideña, llega el momento de limpiar el horno y sobre todo, de matar esos olores que ha acumulado. El truco de meter un limón en el horno consiste en colocar una sola rodaja de limón dentro del horno apagado y dejarla actuar entre dos y doce horas. Puede parecer demasiado sencillo para ser efectivo, pero lo cierto es que gracias al ácido cítrico que tiene el limón, actúa como un desodorizante y antibacteriano ligero que funciona incluso en frío, y su aroma fresco no tapa los malos olores, sino que los absorbe y los sustituye por un olor limpio y suave.
De este modo, cada vez más personas lo utilizan como método de mantenimiento del horno, porque no sólo sirve para que podamos neutralizar olores persistentes, sino que también hace más fácil la limpieza posterior. En un entorno cerrado, la humedad natural del limón ablanda los restos de grasa y con ello la limpieza se convierte en algo más sencillo. En tiempos de ahorro y de búsqueda de alternativas ecológicas, el truco se ha convertido en una opción interesante para tener la cocina en buen estado sin gastar de más.
Así es el truco de meter un limón en el horno
Quienes lo han probado coinciden en lo mismo: el efecto es sorprendente para algo tan básico. El ácido cítrico del limón cumple varias funciones al mismo tiempo. Por un lado, reduce los olores a comida, grasa o humedad acumulada. Por otro, aporta un aroma fresco y natural que no deja rastro artificial. También ayuda a aflojar la suciedad adherida, lo que se agradece cuando toca limpiar el horno sin tener que frotar demasiado.
Otra ventaja es que el limón actúa como un desinfectante suave, capaz de reducir la presencia de bacterias propias de los restos alimentarios. Y, más allá de su eficacia, está el factor económico dado con un solo limón consigues lo que parece imposible.
Qué tipo de limón conviene usar y cómo colocarlo
Aunque cualquier limón puede servir, los especialistas en limpieza natural recomiendan usar uno fresco, recién cortado. Es en ese momento cuando conserva mejor sus aceites esenciales, que son los que aportan gran parte del poder desodorizante. Puede emplearse tanto limón amarillo como lima, aunque el amarillo suele funcionar mejor por tener mayor concentración de ácido cítrico.
Sobre dónde colocarlo, hay tres opciones sencillas:
- Directamente sobre una bandeja apta para horno.
- En un pequeño recipiente resistente al calor si se tiene pensado entibiar ligeramente el interior.
- En el centro del horno apagado para que el aroma se distribuya de manera uniforme. El truco funciona incluso con el electrodoméstico completamente frío.
Los pasos a seguir
- Corta una rodaja gruesa de un limón fresco.
- Colócala sobre una bandeja o en un recipiente apto para horno.
- Ponla dentro del horno apagado y frío.
- Deja que actúe entre dos y doce horas, o incluso toda la noche si el olor es muy persistente.
- Retira la rodaja y limpia el interior con un paño seco o apenas húmedo.
- Si el olor continúa, repite el proceso.
Con este gesto tan simple, el aroma del limón se va extendiendo poco a poco por el interior del horno, neutralizando los restos de comida y dejando una sensación de frescura.
Cuándo conviene hacerlo para mantener el horno en buen estado
Aunque puede utilizarse en cualquier momento, funciona especialmente bien después de cocinar alimentos con olor fuerte, como pescados o carnes grasas. También se recomienda usarlo una vez por semana como mantenimiento preventivo, y antes de realizar una limpieza más profunda: al ablandar la grasa, todo resulta más fácil.
Este hábito no sólo mantiene el horno libre de olores incómodos. También mejora la sensación general de limpieza en la cocina, sin recurrir a químicos, sin gastar dinero y sin añadir tareas complicadas a la rutina doméstica. Y si buscas un truco casero, económico y realmente útil para mantener el electrodoméstico fresco, probar con una simple rodaja de limón puede convertirse en tu nueva costumbre preferida.