Fusión bancaria

El BCE abre la mano con la Fundación La Caixa para que pague menos impuestos tras la fusión con Bankia

Le permite comprar acciones d eCaixaBank antes de la operación para mantenerse por encima del 30% de la nueva entidad

Los consejos de las dos entidades se reúnen hoy para dar el visto bueno a la fusión que adelantó OKDIARIO

El BCE hace un regalo enorme a CaixaBank-Bankia al elevar su capital mucho más de lo previsto

El BCE abre la mano con la Fundación La Caixa para que pague menos impuestos tras la fusión con Bankia
Isidre Fainé, presidente de Fundación Bancaria La Caixa

La Fundación Bancaria La Caixa que preside el histórico Isidre Fainé ha logrado el permiso al BCE para incrementar su participación en CaixaBank por encima del actual 40% -el máximo permitido a las antiguas cajas- antes de la fusión con Bankia, según fuentes cercanas a la entidad. Su objetivo es mantenerse por encima del 30% del capital de la entidad fusionada aunque tenga que dar una prima a Bankia, lo que le permitirá pagar menos impuestos con el consiguiente perjuicio para el erario público. Asimismo, no tendrá que lanzar una opa en caso de que, en el futuro, quiera aumentar su porcentaje. Las dos entidades celebran este jueves sus consejos para aprobar la fusión que adelantó OKDIARIO.

La ecuación de canje (que marca el reparto de la entidad fusionada entre los accionistas de los dos bancos actuales) puede dejar a la Fundación por debajo de ese 30% en función de una serie de factores: la prima que tendrá que pagar CaixaBank sobre la cotización de Bankia anterior a la exclusiva de las negociaciones, las posibles indemnizaciones por ruptura de alianzas como la de Mapfre, la valoración que arroje la due diligence (revisión en profundidad) de Bankia que ha hecho Ernst & Young para CaixaBank…

Para no bajar de ese nivel, la jugada que va a realizar Fainé -que fue presidente primero de La Caixa y después de CaixaBank entre 2007 y 2016- consiste en comprar acciones del banco antes de que se ejecute la fusión, de forma que se quede por encima del 30% cuando esta se ejecute. Pero la ley prohíbe a las fundaciones surgidas de sus antiguas cajas de ahorros tener más del 40% del capital del banco; fue una medida impuesta por la UE para impedir el control político tras el derrumbe del sector que acabó con el rescate financiero de España en 2012.

Por tanto, necesitaba el permiso del BCE para superar ese umbral. Y el BCE se lo ha concedido pese a que esta petición no tiene nada que ver con la solvencia, el riesgo o la gobernanza de la entidad, que son sus competencias; simplemente, tiene ventajas fiscales y la de poder esquivar una opa por el 100% en el futuro.

El BCE  está apoyando desde el principio la operación. La última ayuda llegó el martes por la noche, cuando aprobó la utilización de modelos internos en Bankia, una modificación de la norma contable que le permite elevar su solvencia sin ampliar capital en 160 puntos básicos (1,6 puntos porcentuales), mucho más de lo que esperaba el mercado.

Por qué la Fundación quiere mantenerse por encima del 30%

¿Por qué esta obsesión por superar el 30% de la fusionada? Pues por dos razones. La primera es fiscal, ya que, si baja del 30%, debe pagar más impuestos por los dividendos que reciba del banco fusionado. Por debajo de ese límite deja de tributar en régimen de consolidación fiscal según la Ley del Impuesto de Sociedades. Los dividendos son la principal vía de ingresos de la fundación para llevar a cabo su obra social.

La segunda tiene que ver con la normativa de opas española. Si un accionista se queda por debajo de ese umbral y luego quiere aumentar su participación, está obligado a lanzar una opa por el 100%, cosa que la Fundación La Caixa no está dispuesta a hacer. Sin embargo, si está por encima del 30%, puede comprar lo que quiera en mercado sin ninguna obligación (aunque, en teoría, tampoco podría superar el 40%, salvo que se le conceda una excepción).

Con este visto bueno del BCE, CaixaBank tendrá más margen para ser más ‘generosa’ con la valoración de Bankia en la ecuación de canje, lo que a su vez elevaría el valor de la participación del FROB en la fusión. Eso es un beneficio para el contribuyente, al contrario que la merma de ingresos por los menores impuestos de la Fundación.

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