Endesa dará una segunda vida a varios elementos de la central térmica de Compostilla

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Endesa, aplicando los principios de economía circular que está implantando en su proceso de desmantelamiento de las centrales térmicas, donará 74 elementos que fueron utilizados en la histórica central de Compostilla, a entidades del Bierzo sin ánimo de lucro que o bien mantendrán su uso, o serán expuestos como piezas únicas de museo, según los casos.

Estas ocho entidades locales de interés público que serán objeto de donaciones son el propio Ayuntamiento de Ponferrada, la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León, la Universidad de León, la Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden), la Fundación Santa Bárbara, el Hospital del Bierzo, el Centro de Formación Fuentes Nuevas y la Asociación Berciana de Agricultores.

Endesa, aplicando criterios de economía circular para dar una segunda vida a los elementos de las centrales en proceso de cierre ha seleccionado estas entidades que o bien utilizaran los elementos equipos de gran tamaño que ser expuestos en el Museo de la Energía, o bien cobrarán nueva vida en centros de formación, donde los alumnos los manejarán en las clases prácticas.

A estos elementos se unen bienes de interés cultural, como cuadros y esculturas que serán expuestos en diferentes museos. Entre los primeros equipos que serán donados figuran tres medidores de gases, que pasarán a manos de la Asociación Berciana de Agricultores, que los sumará a su dotación de laboratorio para beneficio de sus miembros.

El director general territorial de Endesa, Miguel Temboury, explicó que “nuestros proyectos para Compostilla tras el final de la térmica están centrados en la economía circular, con sendas plantas de reciclaje de palas eólicas y de baterías de vehículos eléctricos, lo que es coherente con darle una segunda vida a los equipos de la térmica que puedan prestar algún servicio a entidades del Bierzo”.

Endesa está tramitando el desmantelamiento de sus instalaciones de Cubillos del Sil, que se encuentran oficialmente fuera de servicio desde junio de 2020. La demolición generará más de 266.000 toneladas de residuos, el 90% de los cuales serán recuperados en aplicación de los principios de la economía circular. Los restos de hormigón recibirán tratamiento in situ para incorporarlos a las tareas de adecuación de terrenos donde se levantarán nuevas industrias que sustituirán a la central, mientras que las estructuras metálicas que se retiren del emplazamiento también serán recicladas, y habrá asimismo residuos que acabarán en vertederos especiales.

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