Política monetaria

El BCE se plantea acabar con el objetivo de inflación de la Eurozona de "cerca pero por debajo del 2%"

Guindos
Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, y Christine Lagarde, futura presidenta del banco central

La situación monetaria anómala que vive la zona euro desde hace tres años, con tipos de interés negativos, facilidades de depósito también negativas y rentabilidades de la deuda pública también negativas, hace que Fráncfort se plantee cambiar el objetivo tradicional del 2% de inflación que ahora parece inalcanzable.

Uno de los grandes mantras del Banco Central Europeo podría llegar a su fin. La letanía "queremos dejar la inflación próxima, pero por debajo del 2%" podría tener los días contados en el banco central, después de que en los últimos trimestres se esté demostrando cómo los distintos impulsos monetarios no sirven para levantar los precios, que son los que marcan precisamente la subida de tipos.

Según fuentes de Fráncfort citadas por Bloomberg, funcionarios del BCE están en un trabajo confidencial y preliminar para cambiar el objetivo del 2%. Esto permitiría al BCE mantener una inflación elevada durante tiempo para que el aumento de precios se fuera afianzando.

El director general de política monetaria del BCE Massimo Rostagno presentó ante el Consejo de Gobierno un trabajo sobre la efectividad del objetivo del 2%. En los primeros años de recorrido del BCE con Jean-Claude Trichet, el banco central mantuvo la política de fijarse tan sólo en la inflación, tal y como consta en sus estatutos, sin intentar impulsar la economía que en esos momentos se estaba hundiendo. Ahora, es este objetivo el que de nuevo se ve como un impedimento que obliga al banco central a lanzar continuamente estímulos monetarios para subir la inflación.

La meta de inflación

Según Steve Barrow, jefe de estrategia de divisas de Standard Bank en declaraciones a Bloomberg, el BCE tiene "una meta de inflación ambigua" que es perjudicial para su política monetaria.

Actualmente otros economistas como el ex economista jefe del FMI, Olivier Blanchard,defienden un objetivo del 4%.

El impulso para volver a revisar el marco de políticas ha estado retumbando durante algún tiempo, y fue un elemento clave de la campaña del gobernador del Banco de Finlandia, Olli Rehn, para la presidencia. Sin embargo, pocos funcionarios han respaldado explícitamente una revisión en público. Una de las preocupaciones es que el banco central se arriesga a dañar su credibilidad si reacciona a la falta de su objetivo simplemente moviendo las porterías.

Bajo el tratado de la Unión Europea, el BCE simplemente tiene la tarea de mantener la estabilidad de precios. Inicialmente, la institución definió que la inflación era inferior al 2%, luego, en 2003, "aclaró" que el objetivo era "inferior, pero cercano, al 2% en el mediano plazo". No se ha realizado ninguna revisión desde entonces.

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