Ni harina ni pan rallado: el truco imprescindible de la abuela cocinera para que no se rompan las croquetas
El truco mágico de Alfonsa para hacer las mejores croquetas de jamón
El eficaz método de los cocineros para que la cebolla no se queme al freírla
La sencilla técnica de la abuela cocinera para hacer las mejores croquetas de pollo
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Las croquetas son un plato clásico de la gastronomía española, apreciadas por su textura cremosa y su rebozado crujiente. Su preparación combina una bechamel suave con ingredientes como jamón, pollo o pescado, adaptándose a distintos gustos.
Aunque parecen sencillas, requieren técnica y paciencia para que no se abran al freírse. Sin dudas, son un ejemplo de cómo la tradición culinaria se transmite de generación en generación. Además, se sirven tanto en tapas como en platos principales, consolidándose como un referente de la cocina casera y gourmet.
Alfonsa, del canal de YouTube Cocina con la Abuela, explica un método sencillo para que este manjar no se rompa al freírse. ¿Quieres descubrir cuál es?
El truco definitivo de la abuela Alfonsa para que las croquetas no se abran al freírlas
El consejo clave llega en un momento muy concreto del proceso. Alfonsa insiste en que el éxito no está en manipular la masa cuanto antes, sino en protegerla y dejarla descansar.
Tras terminar la bechamel y volcarla en una fuente amplia, la abuela cocinera recomienda cubrir toda la superficie (sin dejar huecos) para evitar que se reseque. Este paso puede hacerse con un paño limpio o con film bien ajustado, siempre en contacto con la masa.
A continuación, la fuente se lleva a la nevera y se deja reposar hasta el día siguiente. Este paso permite que la bechamel se enfríe de forma homogénea, se asiente y adquiera la firmeza necesaria.
El resultado es una masa manejable, que se deja bolear y rebozar sin romperse y soporta mejor el choque térmico del aceite caliente. Al día siguiente, el rebozado con huevo y pan rallado se realiza de manera limpia y uniforme, reduciendo el riesgo de grietas durante la fritura. La paciencia es el ingrediente ‘invisible’ que muchos pasan por alto.
Otros consejos de la abuela Alfonsa para lograr una bechamel perfecta en tus croquetas
La abuela Alfonsa subraya varios apuntes técnicos que refuerzan el resultado final. Uno de ellos es tostar la harina al inicio, junto con el aceite y la cebolla. Este paso elimina el sabor a crudo y aporta profundidad al conjunto.
En cuanto al sazonado, la recomendación es prudencia con la sal, ya que ingredientes como el jamón ya aportan salinidad suficiente al fundirse con el calor.
Para la base aromática, Alfonsa opta por picar la cebolla muy fina, casi hasta que desaparezca en la masa. Este recurso integra mejor el sabor y evita encontrar tropezones. Por otro lado, mejora la textura.
La incorporación de la leche debe hacerse poco a poco y sin dejar de remover, garantizando una mezcla homogénea que no se agarre al fondo. La consistencia buscada es cremosa pero con cuerpo, capaz de despegarse de la cacerola cuando está en su punto.
Finalmente, la abuela recuerda que no hace falta medirlo todo, ya que la experiencia y la observación guían el proceso. Gracias a una harina bien trabajada, un reposo adecuado y una manipulación respetuosa, las croquetas saldrán perfectas. Y tú, ¿qué técnica utilizas para cocinar este plato típico?