Ni de cuclillas ni poniendo papel en la taza: lo que tienes que hacer cuando vayas a un baño público
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Lo que tienes que hacer cuando vayas a un baño público quizás te sorprenderá, no es necesario ponerte de cuclillas o forrar la taza con papel de wáter. La realidad es que usar un baño por el que han pasado decenas de personas no es algo agradable para los que tengan algún tipo de fobia. Convivimos con infinidad de elementos, algo que el ser humano ha aprendido a hacer en estos años que llevamos sobre la faz de la tierra.
Los baños públicos hoy en día no son lo que eran. Un mensaje que tranquiliza, ante una limpieza que suele ser más rutinaria. En especial los de aquellas zonas en las que quizás deberemos empezar a tener en cuenta algunos cambios que pueden ser los que marcarán de cerca algunos detalles de nuestro futuro. Con la mirada puesta a una serie de novedades que pueden acabar siendo los que marcarán estas excursiones fuera de casa que quizás hasta el momento no sabíamos que podríamos tener por delante. Es hora de apostar claramente por un plus de buenas sensaciones estando fuera de casa, sin sufrir o pensar en lo peor, podemos usar un baño público sin miedo.
Lo que tienes que hacer cuando vayas a un baño público
Hoy en día podemos usar un baño público en numerosas ocasiones, es importante tener en consideración que tenemos por delante una serie de detalles que serán esenciales. Por lo que, habrá llegado ese momento en el que quizás descubramos un plus de buenas sensaciones que hasta la fecha no pensábamos.
Es hora de poner en práctica algunos elementos que serán los que nos ayudarán a pasar por este proceso. Más allá del miedo de tener por delante una jornada fuera de casa, en la que más tarde que temprano tendremos que usar este elemento. Un cambio de tendencia que puede acabar siendo el que nos ayude a pasar mejor por este proceso. No será necesario ponernos en una postura imposible, simplemente deberemos tener en consideración que hay algunos detalles que sin duda alguna, acabarán siendo los que marcarán estos días que tenemos por delante.
La ciencia nos muestra la forma correcta de ir a un baño público de una forma que quizás nos acabará sorprendiendo sin necesidad de hacer nada que nos pueda parecer extraño, la realidad es más simple de lo que parece.
Ni poner papel en la taza ni de cuclillas
Ponerse de cuclillas es algo que quizás hayas hecho en algún momento al usar un baño público. Algo que quizás puede acabar siendo lo que nos acompañe en este momento de una forma o de otra, conseguiremos que la ciencia nos dé una respuesta sobre cómo ponernos.
Tal y como nos explican los expertos de Discover Magazine, no debemos asustarnos, ya que hay formas de conseguir eliminar el miedo a cualquier tipo de contagio o infección, basándonos en:
- La supervivencia de los patógenos es limitada. La mayoría de los microbios no pueden sobrevivir mucho tiempo en superficies inanimadas. Esto es especialmente cierto para las infecciones de transmisión sexual (ITS). La principal excepción es el virus del papiloma humano (VPH), que puede sobrevivir en superficies húmedas hasta por una semana. Aún así, la transmisión a través de asientos de inodoro es extremadamente rara.
- La exposición requiere un contacto significativo. Para los patógenos transmitidos por la sangre o fecales, una cantidad notable de material contaminado debe llegar al tejido vulnerable. Una sentada rápida en un asiento seco no proporciona ese camino.
- La piel es una barrera fuerte. Nuestra piel hace un excelente trabajo protegiéndonos. El riesgo aumenta solo si alguien tiene una herida abierta en el área genital o un sistema inmunológico debilitado.
Siguiendo con la misma explicación hay una serie de elementos que pueden ser claves en este proceso: «Sorprendentemente, los asientos de los baños públicos a menudo están más limpios que los objetos cotidianos. Los verdaderos puntos de acceso son los pomos de las puertas, las manijas de los fregaderos, los grifos e incluso nuestros teléfonos. A diferencia de los asientos, los tocamos con las manos, que transfieren fácilmente gérmenes a nuestras caras, comida y artículos personales. Los estudiantes de microbiología a menudo demuestran esto frotando objetos cotidianos como teclados o esponjas para platos. En comparación con los asientos de inodoro, esos artículos generalmente llevan la misma cantidad, si no más, microbios. Por eso es lo que más importa la higiene de las manos. Lavarse las manos a fondo y usar desinfectante después de usar el baño reduce el riesgo mucho más que el equilibrio en una posición de horn. Los sistemas sin contacto como los grifos automáticos y los sensores de descarga también ayudan. Y los hábitos que adquirimos durante la pandemia (lavarse durante al menos 20 segundos con agua y jabón) siguen siendo el estándar de oro, según los EE. UU. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades».