La familia de Matilde, la mujer desaparecida en Indonesia, cree que «se trata de un crimen de manual»


La familia de Matilde Muñoz, la mujer desaparecida en Indonesia, ha pedido a la Policía del país asiático que actúe con más contundencia y tome declaración a los empleados del hotel donde la mujer se alojaba. Su entorno tiene claro que «se trata de un crimen de manual» y cree que los trabajadores del alojamiento saben lo que ha ocurrido.
Matilde, nacida en Ferrol y residente en Baleares, dejó de responder los mensajes de sus amigos y parientes y de publicar contenido en redes sociales -en las que era muy activa- hace ya dos meses. Fue vista por última vez cerca del hotel Bumi Aditya, en la playa de Senggigi, donde había pagado 20 noches por adelantado, según ha explicado Ignacio Vilariño, sobrino y representante de la familia.
Es precisamente en este hotel donde quieren que se centre la investigación. Y es que, según ha denunciado Ignacio, las contradicciones de algunos de sus empleados y encargados «son tan evidentes que no dejan lugar a dudas». «Nos carcome que nadie haya sido llamado a declarar ante la Policía. Las mentiras y despistes de las dos o tres personas que regentan el hotel muestran que están en el ajo», ha afirmado con rotundidad.
El sobrino de Matilde también ha criticado que la Policía Científica tardara tantas semanas en registrar la habitación en la que pernoctaba Matilde, aunque desconoce lo que encontraron allí. Lo que sí sabe es que los empleados del mencionado hotel inicialmente señalaron a los agentes otra habitación. Finalmente, el pasado domingo hallaron la mayoría de sus pertenencias -ropa, libros, sandalias, anotaciones personales y su mochila- en la zona de basuras del hotel.
Lo que no ha aparecido es su pasaporte, sus tarjetas de crédito, ni su terminal móvil, lo que hace sospechar de un robo acompañado de violencia o de un intento deliberado de borrar pistas. «Es imposible que se haya marchado por voluntad propia. Era una mujer que reportaba sus movimientos minuto a minuto y jamás dejaba de contestar a sus allegados», ha subrayado el representante de la familia.
Los mensajes, otro punto clave
Otro de los puntos que señala la familia de la desaparecida son los mensajes que envió Matilde informando de que iba a viajar de Indonesia a Laos. Supuestamente, la mujer envió estos mensajes a una empleada del hotel, pero lo hizo con faltas de ortografía, algo «impropio de ella», según la familia, porque es profesora de inglés. Su entorno cree que fue otra persona quien los escribió para estructurar una coartada.
Precisamente para clarificar este extremo y mejorar una investigación aún incipiente, la Policía indonesia ha comenzado recientemente los trabajos de geolocalización del móvil de la desaparecida. Los agentes han tomado esta decisión por la presión familiar y las denuncias presentadas a finales de julio en Madrid, Gerona y en el propio país asiático a través de la Embajada española.
El círculo cercano de la desaparecida lamenta que hayan transcurrido más de 50 días sin avances significativos en la investigación, y que el inicio de la geolocalización del móvil haya tardado semanas en ponerse en marcha, pese a que era considerado un paso fundamental para rastrear sus últimos movimientos. También piden que se analicen las imágenes de las cámaras de seguridad de una mezquita cercana, que podrían haber captado movimientos clave de Matilde.
Ahora, buscan una mayor implicación policial y de las autoridades españolas, recordando el caso del asesinato del gallego Diego Bello en Filipinas, cuyos supuestos responsables ya están en prisión provisional. «Aquí no nos han enviado ningún agregado ni enlace policial como hicieron allí», ha señalado el representante de la familia, que también quiere que les permitan conocer los movimientos bancarios de Matilde desde el día de sus desaparición.