Alcaraz destroza a Darderi y se mete en octavos del US Open… con susto
El murciano se repone de las molestias físicas que sufrió a mitad de partido y abrasa a Darderi
No da opción a un Darderi que tuvo buenas intenciones, pero también acabó fue

Un sentimiento de inferioridad recorre la Arthur Ashe esta semana. Siempre cuando juega Alcaraz y siempre invade al que está al otro lado de la red. Este viernes le tocó a Darderi, que recibió el testigo de Bellucci. Venía avisado el italiano, pero la superioridad del murciano (6-2, 6-4, 6-0) se extendió y lo atrapó por completo. En la grada no se hablaba de su peinado, tampoco de las molestias físicas que le obligaron a pedir asistencia médica en el ecuador del partido, sino cuánto tardará Carlitos en rendir cuentas de su oponente. Apenas una hora y 45 minutos. Darderi entró enérgico y salió fundido.
El golf volvió a estar presente la central de Nueva York. ¿Pero esto no es tenis? Alcaraz se desenvuelve en el escenario que le pongan. De nuevo su swing presidió la celebración de una victoria en el US Open. Esta vez tras arrollar primero, recibir asistencia médico, y volver arrollar después. Carlitos, en dirección a los octavos de final del torneo volvió a firmar un monólogo inquebrantable y libre de desconexiones. Nada de relajos ni concesiones pese a la inercia.
Sólo seis juegos se apuntó Darderi en todo el partido. Madrugó Alcaraz para inaugurar la jornada matinal y para comenzar a deshacer al italiano. El reloj apenas señalaba los once minutos cuando el marcador ya reflejaba un break a favor y dos juegos al servicio. Tres arriba para el murciano y la Arthur Ashe todavía a media entrada. Se le habían pegado las sábanas al público estadounidense en la sesión matinal. Lo contrario que Alcaraz que se levantó temprano y pudo caminar y calentar bien antes de jugar.
Y regatear el desprecio de la ex tenista Mary Joe Fernández. «Eres español. ¿Te ha costado madrugar?», preguntó. «Me levanté pronto, calenté y he jugado bien. Eso se parece a un chico español». Carlitos gana partidos con raqueta y micrófono. El primer set tuvo una única inercia. Potencia, potencia y potencia. Los cañonazos salían desde el mismo lugar y con idéntico destino. Y Darderi, enérgico en el inicio, no tuvo escudo alguno.
La segunda manda caminaba por los mismos derroteros hasta que la rodilla entró en escena. Alcaraz sintió molestias a la hora de sacar, cuando aterrizaba en la pista después del salto. Tuvo que jugar dos juegos hasta que el médico le atendió. Impasse que aprovechó Darderi para quebrar su saque e igualar el partido. «Parece el bíceps femoral, te recomiendo un vendaje», aconsejaba el sanitario. «No, sólo masaje», respondía Carlitos.
Nadie mejor que él conoce su cuerpo. Así que ahí se aplicó el sanitario para masajear la zona y liberar de tensión al músculo. Mientras, Darderi esperaba en la pista para seguir. Aprovechar la inercia pensaba el italiano. Pronto le quitó la idea de la cabeza la respuesta de Alcaraz. Salió vigoroso, como cuando un coche lo hace del taller. Selló la segunda manga y le endosó un rosco en el tercero para abrochar su 80ª victoria en un Grand Slam y el billete a los octavos de final. Gana de noche, de tarde y de día.