Los ‘foodies’ lo dejan muy claro: para que la tortilla de patatas quede más jugosa no hace falta que esté cruda, el secreto es batir bien el huevo
La tortilla de patatas tiene un secreto que no todo el mundo conoce. Conseguir que quede jugosa por dentro no significa dejar el huevo prácticamente crudo. El punto de la tortilla depende de cómo se bata el huevo, de la cantidad que se utilice y del tiempo que repose con la patata.
Siguiendo varios pasos sencillos es posible lograr ese interior cremoso y meloso que tanto gusta, sin renunciar a una tortilla bien cuajada y sabrosa. ¿Quieres saber la receta?
El secreto para que la tortilla de patatas quede más jugosa está en el huevo
Conseguir una tortilla de patatas jugosa no significa dejar el huevo crudo. Una mezcla bien trabajada puede aportar una textura melosa y tierna sin que el interior quede líquido. Para lograrlo, el batido del huevo desempeña un papel fundamental.
Batirlo con energía ayuda a incorporar aire y favorece una textura más esponjosa cuando la mezcla llega a la sartén. También resulta importante ajustar la cantidad de huevo respecto a la patata. Una proporción generosa permite obtener un interior más cremoso y evita que el resultado quede excesivamente seco.
¿Cómo conseguir una tortilla de patatas jugosa sin dejarla cruda?
Una de las técnicas que más se ha popularizado entre los amantes de la tortilla consiste en dejar reposar la patata con el huevo antes de cuajarla. Para hacerlo, una vez frita y bien escurrida, se mezcla la patata aún caliente con el huevo batido y se deja reposar durante al menos 40 minutos.
Durante ese tiempo, la patata absorbe parte del huevo y la mezcla adquiere una textura diferente. El reposo también facilita que los ingredientes se integren antes de pasar por la sartén. El objetivo consiste en conseguir un interior jugoso sin depender de un cuajado insuficiente.
¿Qué proporción de ingredientes ayuda a conseguir una tortilla más cremosa?
Karlos Arguiñano propone una referencia sencilla para preparar la tortilla: 6 huevos, 3 patatas y una cebolla.
No obstante, la cantidad exacta puede variar según el tamaño de las patatas, el punto de cuajado y el resultado que busque cada cocinero. Lo importante es evitar una mezcla demasiado seca y controlar el fuego para que el huevo no se reseque durante la cocción.
La cebolla también genera un debate que continúa presente en la gastronomía española. Algunos cocineros defienden la versión sin cebolla, mientras otros consideran que aporta dulzor y humedad al conjunto. La elección dependerá de las preferencias personales de cada persona.
¿Dónde se inventó la tortilla de patatas?
La historia de la tortilla de patatas se remonta, según la primera referencia documentada que recoge Helios, a finales del siglo XVIII. En concreto, el científico Javier López Linage sitúa su origen en 1798, en la zona de Villanueva de la Serena, en Extremadura.
La receta habría surgido como una alternativa económica y nutritiva basada en la patata, un alimento que ya tenía una presencia importante en la alimentación de la época.
Sin embargo, la versión más popular cuenta una historia diferente. Una leyenda sitúa el nacimiento de este plato en 1835, durante las guerras carlistas, cuando el general Tomás de Zumalacárregui buscaba un alimento sencillo y nutritivo para sus tropas durante el asedio de Bilbao.
Según este relato, una familia habría preparado una mezcla de patata, huevo, aceite y cebolla que acabaría convirtiéndose en la tortilla que conocemos actualmente.