medio ambiente

Revolución a la vuelta de la esquina: Alemania crea un material plástico biodegradable a base de algas

algas
Algas. Imagen de Freepik.

Alemania vuelve a situarse en el centro del debate ambiental tras anunciar la creación de un nuevo material plástico biodegradable a base de algas, pensado para reducir el impacto climático de los polímeros convencionales. El avance apunta a resolver uno de los principales desafíos ambientales actuales sin renunciar a la resistencia y funcionalidad que exige la industria.

El proyecto está liderado por la Universidad de Oldenburg, que impulsa una investigación centrada en materiales sostenibles obtenidos a partir de residuos orgánicos. El enfoque combina biotecnología y economía circular para desarrollar una alternativa real al plástico derivado del petróleo, utilizando restos agrícolas, algas y residuos vegetales que hasta ahora se consideraban desechos.

¿En qué consiste el nuevo plástico biodegradable desarrollado en Alemania?

La base del desarrollo es el polibutileno succinato (PBS), un polímero con propiedades muy similares a materiales ampliamente utilizados como el polietileno o el polipropileno.

Según los investigadores, este compuesto destaca por su resistencia mecánica, su facilidad de procesado y, sobre todo, por su capacidad de biodegradación, una combinación clave para su futura implantación industrial.

Este bioplástico se obtiene íntegramente a partir de flujos de residuos orgánicos, lo que permite reducir de forma significativa la dependencia de combustibles fósiles. El material está pensado para su aplicación en sectores donde la durabilidad sigue siendo esencial, como el embalaje, la automoción, el ámbito sanitario o los materiales de aislamiento.

Un proceso biotecnológico basado en residuos y bajo consumo energético

La obtención del PBS se apoya en un sistema de fermentación microbiana optimizado para funcionar con bajo consumo energético y costes reducidos. El equipo científico analiza distintos microorganismos robustos y fáciles de cultivar, con el objetivo de maximizar la conversión del sustrato orgánico en compuestos útiles sin comprometer la estabilidad del proceso.

Dentro del proyecto se evalúan diferentes técnicas de fermentación, como la fermentación acetona-butanol-etanol (ABE) y la fermentación de ácido succínico, para determinar cuál ofrece mejores rendimientos en la transformación de residuos agrícolas y vegetales en bioplásticos.

Otra fase clave es la purificación del material, un paso imprescindible para eliminar impurezas. En este punto, los investigadores trabajan en la conversión del n-butanol en 1,4-butanodiol, un componente esencial para la fabricación de plásticos.

Para optimizar este proceso, se utilizan simulaciones avanzadas y modelos de aprendizaje automático que permiten mejorar tanto la eficiencia del material como el equilibrio energético del sistema.

Aplicaciones industriales y enfoque de economía circular

El equipo de la Universidad de Oldenburg también ha desarrollado un nuevo agente químico destinado a eliminar contaminantes sin comprometer la biodegradabilidad del producto final. Este compuesto, para el que ya se ha presentado una solicitud de patente, resulta clave para avanzar hacia un PBS completamente biodegradable y apto para un uso industrial real.

Más allá del propio material, el proyecto incorpora un enfoque claro de economía circular. Los residuos generados durante la producción del bioplástico se reutilizan para obtener electricidad y calor renovables, que pueden emplearse en las propias instalaciones de investigación. De este modo, se refuerza la viabilidad ambiental del proceso y se reduce aún más su huella de carbono.

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