Avances tecnológicos

La ciencia celebra un hito asombroso: logran construir un minúsculo robot que vuela tan rápido como un abejorro

Robot
Ilustraciones del robot volador. Foto: Instituto Tecnológico de Massachusetts.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Varias investigaciones y fabricaciones de robots voladores llevan años intentando reproducir el comportamiento de los insectos en pleno vuelo. La dificultad no solo reside en el diseño físico, sino en la capacidad de control necesaria del robot para mantener estabilidad, velocidad y precisión en condiciones cambiantes.

En este contexto, un nuevo robot desarrollado en Estados Unidos se fijó en una solución basada en inteligencia artificial que modifica el enfoque tradicional del control aéreo. El avance permite analizar cómo la robótica de inspiración biológica empieza a superar barreras técnicas que parecían difíciles de salvar hace apenas una década.

¿Cómo es el robot que vuela tan rápido como un abejorro y cómo fue fabricado?

Tras el primer hito experimental de este avance tecnológico, el estudio fue publicado en la revista Science Advances. En él se describe cómo un robot de tamaño similar al de un insecto logra desplazarse con rapidez y maniobrabilidad en espacios reducidos, algo clave para futuras aplicaciones en escenarios donde otros sistemas no pueden operar.

El robot, con un peso inferior al de un clip de oficina, utiliza alas batientes que imitan el movimiento de un abejorro.

A diferencia de los microrrobots anteriores, que solo podían mantener trayectorias suaves y lentas, este modelo es capaz de ejecutar giros bruscos, cambios de orientación y maniobras acrobáticas sin perder estabilidad.

Uno de los aspectos más relevantes es su capacidad para sortear obstáculos fijos y elementos en movimiento. Esta cualidad abre la puerta a su uso en contextos como estructuras colapsadas tras un terremoto, donde el acceso resulta limitado y el entorno cambia de forma constante.

La inteligencia artificial como cerebro de este robot volador

La clave del avance está en el sistema de control. El robot incorpora un controlador basado en inteligencia artificial que actúa como su cerebro, calculando en tiempo real la posición, la velocidad y las acciones necesarias para mantener el vuelo.

El equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), liderado por Kevin Chen y Yi-Hsuan Hsiao, desarrolló una arquitectura dividida en dos niveles. Por un lado, un controlador predictivo genera trayectorias ideales teniendo en cuenta las leyes físicas y las limitaciones del robot. Por otro, una red neuronal ligera ejecuta esas decisiones de forma casi instantánea.

Según los datos del estudio, «gracias a esta arquitectura, el robot mejora en un 447% su velocidad y en un 255% su aceleración». Este incremento permite realizar hasta diez volteretas consecutivas en apenas once segundos, manteniendo una desviación mínima respecto a la trayectoria prevista incluso con ráfagas de viento.

Este enfoque soluciona uno de los grandes problemas históricos de la microrrobótica: la necesidad de cálculos complejos que antes requerían ordenadores externos pesados. La nueva estrategia equilibra precisión y eficiencia computacional.

¿Cómo podría servir este avance en futuros rescates y exploraciones?

El interés principal de este tipo de robot no se limita a la demostración técnica. Su tamaño y agilidad lo convierten en un candidato para misiones de búsqueda y rescate en entornos inaccesibles. En un edificio derrumbado, por ejemplo, estos robots podrían desplazarse entre grietas, mapear el interior y localizar posibles supervivientes.

Al comportarse de forma similar a los insectos, el robot puede adaptarse mejor a corrientes de aire imprevisibles y espacios estrechos, donde los drones convencionales pierden estabilidad. Además, su estructura ligera reduce el riesgo de daños en caso de colisión.

Los investigadores trabajan ahora en la integración de sensores y cámaras a bordo, con el objetivo de que el robot pueda operar sin depender de sistemas externos de seguimiento.

También se estudia la coordinación entre múltiples unidades, lo que permitiría el despliegue de enjambres capaces de cubrir grandes áreas de forma eficiente.

Los límites actuales y los próximos pasos de este robot volador

Pese al avance, el robot sigue siendo un prototipo de laboratorio. La autonomía energética, la resistencia al polvo o la humedad y la fiabilidad fuera de entornos controlados son desafíos pendientes.

Actualmente, el sistema de control se ejecuta en un ordenador externo, aunque los autores señalan que versiones más simples podrían funcionar en el propio dispositivo.

Por último, el estudio subraya que la relevancia del logro no está solo en las maniobras acrobáticas, sino en lo que demuestra sobre el control bajo incertidumbre. Si un robot de escala insecto puede mantener estabilidad en condiciones adversas, se amplían las posibilidades de la robótica en ámbitos donde el tamaño y la precisión son determinantes.

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