Economía Circular Reciclaje y tecnología

Los robots y la inteligencia artificial revolucionan el reciclaje y la economía circular

Sólo el 6,9% de los materiales utilizados provienen del reciclaje

Los robots inteligentes pueden recuperar miles de toneladas de recursos que antes terminaban en vertederos

La combinación de inteligencia artificial y robótica puede ser clave para avanzar en el reciclaje de residuos. Generado por IA.
La combinación de inteligencia artificial y robótica puede ser clave para avanzar en el reciclaje de residuos. Generado por IA.

El reciclaje es uno de los desafíos ambientales que parecen estar más lejos de resolverse. Sólo el 6,9% de los materiales utilizados a nivel mundial provienen de fuentes recicladas, según la última edición del informe Circularity Gap Report, elaborado por Circle Economy y Deloitte Global. El dato más alarmante es que se ha producido un descenso desde el 9,1% registrado en 2015.

Si hablamos de la UE, que es probablemente la región más comprometida con la economía circular, la situación es algo mejor, pero sin mostrar avances relevantes. En 2023, último año del que se tienen datos, únicamente el 11,8% de los materiales habían sido recuperados. En el último año, la tasa de circularidad europea ha aumentado en apenas tres décimas.

Las causas de esta falta de avance del reciclaje, tanto en Europa como a nivel mundial, son múltiples: infraestructuras insuficientes, materiales difíciles de separar, costes elevados y una escasa concienciación y participación ciudadana en determinados países y entornos. Incluso en los lugares con más recursos, los sistemas siguen siendo lentos, ineficientes y fragmentados.

Inteligencia artificial y robótica

La tecnología emerge como una aliada imprescindible si queremos dar un vuelco a este complejo panorama. La combinación de la robótica y de modelos de inteligencia artificial capaces de aprender y adaptarse traen consigo nuevas posibilidades y aplicaciones para multitud de cuestiones medioambientales, también en el ámbito del reciclaje.

Estas herramientas pueden identificar materiales con una precisión milimétrica, operar sin descanso y generar datos para optimizar cada fase del proceso. Su impacto va más allá de la eficiencia: ayudan a reducir emisiones, recuperar recursos y avanzar hacia una economía realmente circular.

Un ejemplo muy claro de todo ello lo tenemos en el segundo episodio de The Solutionaries (Los Solucionadores), una serie de documentales audivisuales en la que han colaborado Project Management Institute (PMI), compañía especializada en gestión de proyectos, y TIME Studios, la división audiovisual de la compañía norteamericana conocida por la prestigiosa revista del mismo nombre.

Empresa pionera

Dicho episodio está protagonizado por Rebecca Hu-Thrams, cofundadora de Glacier, una empresa pionera en el uso de robots inteligentes y modelos de IA centrados en la optimización de los procesos de reciclaje.

Actualmente, los robots de Glacier procesan residuos para 1 de cada 10 estadounidenses, clasificando materiales con una alta precisión y recuperando miles de toneladas de recursos que antes terminaban en vertederos.

Cada robot puede recuperar más de 10 millones de objetos al año, evitando, de paso, la emisión de 2.000 toneladas de CO₂, el equivalente a retirar 500 coches de la carretera.

Robot reciclador de Glacier. (Foto:Glacier).
Robot reciclador de Glacier. (Foto:Glacier).

Automatización del reciclaje

«Glacier está desarrollando mecanismos para la automatización del reciclaje a través de la inteligencia artificial. Lo que hemos hecho es crear modelos de IA propios que pueden analizar imágenes y detectar en tiempo real qué tipo de objetos estamos tratando», detalla Hu-Thrams. De este modo se asegura el correcto y más eficiente tratamiento para cada tipo de residuo.

Los robots de Glacier han sido entrenados con 3.000 millones de imágenes. Se trata, además, de un entrenamiento «con datos reales de reciclaje, no con bibliotecas de imágenes genéricas», según la propia empresa. Gracias a este trabajo, su sistema puede identificar más de 70 categorías de materiales, que cubren el 90% del flujo típico de residuos recogidos en la acera.

Rebecca Hu-Thrams, cofundadora de Glacier. (Foto:PMI/TIME Studios).
Rebecca Hu-Thrams, cofundadora de Glacier. (Foto:PMI/TIME Studios).

Soluciones a los grandes retos

«The Solutionaries demuestra que las soluciones a los grandes retos ambientales del planeta no sólo requieren innovación, sino también una gestión eficaz para escalar esas ideas y convertirlas en realidades tangibles», explica, por su parte, Menaka Gopinath, directora global de marketing de PMI.

«La gestión de proyectos permite pasar de la inspiración a la acción, y casos como el de Glacier muestran cómo la combinación de tecnología, propósito y estructura puede generar un impacto ambiental real», añade Gopinath.

Innovación y sostenibilidad

La serie documental, dirigida por el nominado al Oscar Edward Buckles Jr., pone el foco en personas que están impulsando el cambio desde la innovación y la sostenibilidad.

«En este segundo episodio, la historia de Glacier demuestra cómo el uso de la inteligencia artificial física —una combinación de hardware y software— puede redefinir el modelo industrial y contribuir a la descarbonización global», insisten desde PMI.

Botellas de plástico

Plásticos y nuevos alimentos

Los dos capítulos restantes de la serie también abordan cuestiones igualmente relevantes para la conservación del medioambiente. En el primero, conocemos a Cyrill Gutsch, diseñador alemán que en 2012 puso en marcha Parley for the Oceans, ONG creadora de Parley Ocean Plastic, un material elaborado a partir de residuos plásticos marinos que ofrece una alternativa sostenible a los plásticos convencionales.

Finalmente, el tercer y último documental está protagonizado por Lisa Dyson, una física teórica norteamericana que es, además, la fundadora de la compañía Air Protein.

Inspirándose en investigaciones de la NASA, Dyson y su equipo han desarrollado un proceso que transforma elementos del aire (dióxido de carbono, oxígeno, nitrógeno y agua) en proteínas altamente nutritivas capaces de sustituir a alimentos como el huevo, los lácteos y la soja.