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Adiós a los pingüinos en la Patagonia: la invasión silenciosa que está arrasando con miles de ejemplares

a los pingüinos en la Patagonia la invasión silenciosa que está arrasando con miles de ejemplares
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El equilibrio de cualquier ecosistema es extremadamente frágil. Cuando una pieza cambia, el resto del engranaje puede verse afectado inmediatamente. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en la Patagonia argentina, donde la recuperación de una especie emblemática ha generado un inesperado impacto sobre otra. En el Parque Nacional Monte León, ubicado en la costa atlántica de la provincia de Santa Cruz, la reintroducción y recuperación del puma ha provocado la muerte de más de 7.000 pingüinos en apenas cuatro años.

Durante buena parte del siglo XX, el crecimiento de la ganadería ovina obligó a tomar medidas para frenar la dispersión del puma, considerado una amenaza para el ganado. Como resultado, su población disminuyó notablemente en la región. Sin embargo, tras el abandono de muchas explotaciones ganaderas en la década de 1990, el puma empezó a recolonizar la región. Este regreso coincidió con la presencia en tierra firme de colonias del pingüino de Magallanes.

Más de 7.000 pingüinos muertos tras la reintroducción de pumas en la Patagonia

Una nueva investigación publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B, ofrece «una hermosa mezcla de movimiento animal y»‘quién come qué»», según Jake Goheen, ecólogo de vida silvestre de la Universidad Estatal de Iowa, quien no participó en la investigación. «Es un ejemplo extraordinario de lo flexibles que pueden ser los grandes carnívoros».

Mitchell Serota, ecólogo y autor principal del estudio, se interesó por cómo los pingüinos de Magallanes, como nueva fuente de alimento, remodelaban los patrones de movimiento de los pumas. Para ello, junto a varios investigadores, colocó collares con rastreadores GPS a 14 pumas en el Parque Nacional Monte León y recopiló información desde 2019 hasta 2023. Fue así como los científicos averiguaron que el comportamiento de los pumas cambiaba a medida que pasaban más tiempo cerca de la colonia de pingüinos.

Los datos revelaron que los pumas que cazan pingüinos tienden a reducir el tamaño de su territorio y a concentrarse en áreas cercanas a las colonias. Este cambio ha generado la mayor densidad de pumas registrada en un mismo punto dentro de la región, así como una mayor interacción entre pumas, que normalmente son animales solitarios.

Los expertos advierten que este cambio en la dinámica del ecosistema podría tener efectos en cadena. En la región, los pumas y los guanacos constituyen la relación depredador-presa dominante. Si el comportamiento del puma cambia, también podría alterar el equilibrio con otras especies.Sin embargo, los investigadores subrayan que, cuando los pingüinos migran fuera de la colonia, los pumas regresan a su dieta habitual basada en guanacos y otros mamíferos herbívoros.

Briana Abrahms, ecóloga de vida silvestre de la Universidad de Washington que no participó en la investigación, conocía los ataques de los pumas a los pingüinos. «Lo que inicialmente me sorprendió, aunque creo que tiene mucho sentido, es simplemente la cantidad de depredación que se produce sobre estos pingüinos», dijo, «y lo mucho que los pumas se han adaptado a esta nueva fuente de alimento».

El caso de la Patagonia ilustra cómo las intervenciones humanas, incluso aquellas destinadas a recuperar especies, pueden generar efectos en cadena difíciles de prever. Para Serota, «restaurar la vida silvestre en los paisajes cambiados de hoy en día no significa simplemente rebobinar los ecosistemas al pasado. Puede crear interacciones completamente nuevas que remodelen el comportamiento y las poblaciones de los animales de formas realmente inesperadas».

«Los esfuerzos para restaurar las poblaciones de fauna silvestre están aumentando en todo el mundo; sin embargo, muchas de estas iniciativas se desarrollan en contextos de importantes cambios ecológicos. En ecosistemas alterados con nuevas composiciones de especies, el regreso de la vida silvestre puede modificar su comportamiento e influir en sus interacciones con otras especies.

En la Patagonia, la eliminación de depredadores terrestres tras la colonización europea, incluido el puma, facilitó el establecimiento de colonias de pingüinos de Magallanes a lo largo de la costa argentina. Recientemente, la creación de un parque nacional en la Patagonia costera ha impulsado la recuperación de los pumas y ha dado lugar a una relación depredador-presa inesperada entre pumas y pingüinos.

Mediante un conjunto de métricas de movimiento animal y modelos espaciales generalizados de captura-marcaje-reavistamiento, analizamos cómo el acceso a los pingüinos afecta al comportamiento y a la abundancia de los pumas. De acuerdo con la hipótesis de dispersión de recursos, los pumas respondieron a la disponibilidad y abundancia de pingüinos aumentando su fidelidad al sitio cuando los pingüinos estaban presentes, pero ampliando sus desplazamientos cuando estas aves migraban fuera del parque.

Esta adaptación conductual provocó encuentros frecuentes entre pumas, lo que sugiere una mayor tolerancia social entre individuos. Además, el parque actualmente alberga la mayor densidad de pumas registrada hasta la fecha.

Nuestro trabajo se suma a un cuerpo de literatura en rápido crecimiento que indica que la restauración de grandes carnívoros en ecosistemas modificados puede generar interacciones novedosas que transforman su comportamiento», concluyen los investigadores.

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