Nuevo logro de la ciencia española: crean en Córdoba adoquines a partir de residuos mineros y conchas de almejas
La ciencia en España vuelve a situarse a la vanguardia tras revelarse el hallazgo hecho por un equipo de la Escuela Politécnica Superior de Belmez, perteneciente a la Universidad de Córdoba (UCO). El avance desarrolla un nuevo tipo de material de construcción fabricado íntegramente con residuos. Gracias a este hito, se podría crear elementos urbanos sin recurrir a la extracción de materias primas naturales, lo que reduce drásticamente el impacto ecológico de las infraestructuras.
Según detalla el estudio publicado en la revista Materials and Structures, estos nuevos adoquines emplean conchas de molusco trituradas y restos de residuos mineros. El trabajo de los investigadores españoles plantea una alternativa circular viable al cemento convencional.
¿Qué contienen estos nuevos adoquines de la Universidad de Córdoba?
La clave está en la economía circular, ya que estos bloques de pavimentación sustituyen el cien por cien de la arena natural por conchas de almejas trituradas de la especie Acanthocardia tuberculata. El equipo de la UCO, liderado por la investigadora Ágata González Caro, utiliza el residuo de este molusco, conocido popularmente como corruco o langostillo, para generar un árido calizo de alta resistencia. Al prescindir de las gravas y arenas de cantera, el proyecto evita el agotamiento de recursos no renovables.
Además de la parte sólida, la mezcla elimina el uso de cemento tradicional. En su lugar, los expertos emplean cenizas volantes y residuos procedentes de una escombrera de la mina del Valle del Guadiato. Mediante un proceso químico denominado activación alcalina, estos materiales se transforman en compuestos con propiedades ligantes similares a las del hormigón, pero con una huella de carbono ínfima.
El proceso de fabricación y la captura de CO₂
Para la fabricación de este cemento, los investigadores aplican un método de curado con dióxido de carbono acelerado que mejora las propiedades mecánicas del bloque. Al someter las piezas a este ambiente, el material absorbe el gas, lo que ayuda así a la captura de CO₂ durante el propio proceso de endurecimiento.
Los resultados de los ensayos muestran que este tratamiento incrementa la resistencia a la compresión en un 27%. Los datos técnicos compartidos en Materials and Structures indican los siguientes beneficios tras el curado:
- Mejora de la resistencia a la tracción en un 60%.
- Superación de los estándares de la norma EN 1338 en apenas tres días.
- Incremento notable en la resistencia al deslizamiento y la abrasión.
- Eliminación total de la dependencia de áridos de cantera.
¿Por qué es importante este avance para la ciencia española?
Este proyecto español nacido en Córdoba soluciona dos problemas ambientales de forma simultánea. Por un lado, «la industria conservera genera toneladas de este residuo que acaban acumulándose en vertederos», explica Ágata González Caro.
Por otro lado, rehabilita los restos de la actividad minera local para convertirlos en un producto útil y seguro para el tránsito peatonal.
Aunque el adoquín creado ya cumple con los criterios de durabilidad y seguridad, los científicos señalan que queda camino por recorrer. El equipo busca ahora optimizar el «desmolde de las piezas» y explorar «activadores ecológicos que reduzcan aún más la necesidad de químicos convencionales».