Cometa MAPS: qué es, cuándo podrá verse y por qué interesa a la astronomía
Qué es el cometa MAPS, cuándo podrá observarse y por qué su estudio resulta relevante para la astronomía actual.
Cometas visibles febrero 2026
La NASA y el cometas 3i/Atlas
Cometas más grandes de la historia

Hay noticias científicas que suenan lejanas, casi abstractas. Y luego están los cometas. Los cometas tienen algo distinto. No son fórmulas ni gráficos complicados: son luces reales cruzando el cielo. Son historia pura flotando sobre nuestras cabezas. El cometa MAPS es uno de esos visitantes que, de pronto, ponen a astrónomos profesionales y aficionados a mirar hacia arriba con la misma mezcla de emoción y prudencia. Porque sí, puede que sea un espectáculo bonito. Pero, sobre todo, es una oportunidad para entender un poco mejor de dónde venimos.
¿Qué es exactamente el cometa MAPS?
Si quitamos todo el lenguaje técnico, un cometa es básicamente una roca sucia y helada que lleva millas de millones de años dando vueltas por los bordes del sistema solar. No es una estrella, no arde como una bola de fuego. Es más bien un “resto” de cuando el Sol y los planetas estaban formándose. El cometa MAPS pertenece a esa familia. Es uno de esos objetos que han permanecido congelados en regiones lejísimas y oscuras, casi intactos desde el nacimiento del sistema solar.
Cuando algo así se acerca al Sol, el calor empieza a despertar su superficie: el hielo se evapora, sale gas, se libera polvo… y entonces aparece la famosa cola brillante. Esa cola no es decorativa. Es la señal de que el cometa está “activándose”. Y es lo que nos permite verlo. No aparece todos los días
Lo interesante del cometa MAPS es que no es un visitante habitual. Los cálculos apuntan a que podrían tratarse de un cometa de largo período. Eso significa que tarda siglos en completar una órbita alrededor del Sol. Traducido a lenguaje humano: es muy posible que nadie que esté leyendo esto vuelva a verlo en su vida. Eso cambia la perspectiva, ¿verdad? Ya no es solo “otro fenómeno astronómico”. Es una oportunidad que no se repite.
¿Cuándo podremos verlo?
Aquí llega la parte práctica. ¿Se podrá ver sin telescopio? ¿Será espectacular? La respuesta honesta es: depende. Los cometas son imprevisibles. Algunos prometen muchísimo y luego apenas se distinguen. Otros sorprenden y se vuelven inolvidables. En el caso del cometa MAPS, su momento clave será cuando esté más cerca del Sol. Ahí es cuando liberará más material y, si todo va bien, brillará con mayor intensidad. Lo más probable es que pueda observarse con prismáticos desde zonas oscuras, lejos de la contaminación lumínica. Tal vez al amanecer o al anochecer, cuando el cielo todavía no está del todo iluminado.
¿Por qué interesa tanto a los astrónomos?
Más allá de lo visual, lo importante es lo que el cometa lleva dentro. Imagina que encuentras en tu casa una cápsula sellada con objetos de hace 4.600 millones de años. Algo que casi no ha cambiado desde entonces. Eso es un cometa. El cometa MAPS contiene hielo, polvo y moléculas que se formaron cuando el sistema solar era apenas una nube de gas girando alrededor del joven Sol. Estudiarlo es como abrir una ventana directa al pasado más remoto.
Traducido: probablemente ningún ser humano vivo hoy lo volverá a ver en el futuro. Y ahí está parte de la emoción. No es un visitante frecuente. Es casi un mensaje del pasado que aparece brevemente y se marcha. ¿
El debate del agua
Y esas pistas ayudan a responder preguntas enormes. La gran pregunta: ¿de dónde salió el agua? Uno de los debates más interesantes en astronomía es el origen del agua terrestre. Nuestro planeta no siempre fue azul. En sus inicios era un lugar abrasador. Algunos científicos creen que parte del agua llegó gracias a impactos de cometas en la Tierra primitiva.
Si el cometa MAPS presenta características químicas similares a las de nuestros océanos, reforzaría esa hipótesis. Puede parecer algo lejano, pero estamos hablando de entender cómo se hizo posible la vida aquí. Y hablando de vida… Muchos cometas contienen moléculas orgánicas complejas. No son “vida” como tal, pero sí piezas básicas, ingredientes fundamentales. Eso sugiere que la química necesaria para que surja la vida podría no ser rara en el universo. 
Amenazas futuras, previsión
Si el cometa MAPS confirma esa presencia, no será un titular escandaloso, pero sí un paso más en una pregunta que nos acompaña desde siempre: ¿estamos solos? También hay un lado práctico. Aunque este cometa no representa ningún riesgo, estudiar su órbita mejora nuestra capacidad para calcular trayectorias de otros objetos. Y eso es importante. Porque cuanto mejor entendamos cómo se mueven estos cuerpos, más preparados estaremos ante cualquier amenaza futura.
La ciencia, muchas veces, avanza así: aprendiendo de cada visitante, de cada dato, de cada pequeño detalle. Mirar al cielo sigue siendo especial En una época de pantallas, inteligencia artificial y tecnología por todas partes, hay algo casi romántico en salir una noche fría, levantar la vista y buscar una luz que no estaba ahí hace unos meses. El cometa MAPS no es solo un objeto de estudio. Es un recordatorio de que el sistema solar no es estático.
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