'Caso Tito Berni'

Los audios del ‘caso Tito Berni’ revelan viajes, sobornos y el papel de un general: «Todo pagado para el polvo»

Testimonios policiales y grabaciones incriminatorias en la tercera sesión del juicio

Caso tito Berni
Juicio a una de las partes del 'caso Tito Berni'.

El tribunal de jurado que juzga la primera pieza del caso tito Berni o caso Mediador en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha escuchado este lunes durante casi una hora diversos audios extraídos de los teléfonos móviles de los tres acusados que revelan presuntamente el engranaje de una trama de sobornos para instalar placas fotovoltaicas en Canarias. Las grabaciones evidencian cómo el general retirado de la Guardia Civil Francisco Espinosa, el empresario Antonio Bautista y el mediador Marco Antonio Navarro Tacoronte, amigo de el diputado Bernardo Fuentes, habrían articulado un sistema de regalos, viajes pagados y dinero en efectivo para facilitar contactos comerciales.

«Mi trabajo está hecho (…), la que sea puta que cruja», se escucha al general Espinosa en una conversación tras haber puesto en contacto al empresario Bautista con la empresa Lopesan para tramitar proyectos de placas fotovoltaicas. La frase, captada en los dispositivos intervenidos, ha sido reproducida durante la tercera sesión del juicio que arrancó el pasado jueves.

En las conversaciones, Luis Monzón, amigo personal del dueño de Lopesan y enlace del general, le confiesa que Navarro Tacoronte es un «cantamañanas» y que la oferta planteada por Bautista es, como mínimo, un 10% por encima del precio de mercado. No obstante, le plantea a Espinosa que si pudiera beneficiarse de una subvención sería «diferente» para rebajar costes y que «hay que quedar bien con tu amigo, no con el cantamañanas» –en referencia a Navarro–, si bien los proyectos nunca llegaron a concretarse.

En otros pasajes reproducidos ante el tribunal, Bautista le confirma al mediador que «da gusto» trabajar con el general, «es un encanto», y que accede a contratar a su pareja en su empresa porque «es su amiga». Este hecho no cuajó pese a negociarse un salario de 3.000 euros mensuales como comercial, una cantidad superior incluso al sueldo del propio Bautista como jefe de la empresa, que cobraba 2.600 euros.

Las conversaciones constatan cómo el general ha realizado gestiones con Monzón para saber cómo van las ofertas de Bautista. Navarro Tacoronte confirma en los audios que «la siembra está bien hecha». En un momento dado, el mediador llega a ofrecer contratos en Cabo Verde «con un 10% para el general», aprovechando sus contactos en África a través del proyecto de la fundación FIIAPP en El Sahel.

Sobre el viaje a Fuerteventura que presuntamente Bautista abona al general y su pareja, el mediador dice que le «ha pedido dinero en efectivo para justificar en su casa», entre 2.000 y 3.000 euros. Bautista se niega en principio, si bien después se estudia la manera, organizando una supuesta conferencia como la que se había celebrado fechas anteriores en La Laguna, y por la que cobró 600 euros. «Quiere todo pagado para echar un polvo», expone el mediador sobre el viaje del general con su «churumbel».

En otros audios, el mediador le dice a Bautista que ha «aprendido rápido» cuando este le comenta que no le «gusta hablar por teléfono» de determinadas cosas. Igualmente, en otro pasaje se escucha cómo se cuentan billetes y se meten en sobres mientras el mediador le espeta al general que «esto no es del curita», en referencia a Bautista, nombre en clave que usaban los miembros de la presunta trama.

Testimonio policial

Una agente de la Policía Nacional del equipo tecnológico ha corroborado en el juicio que lo que confesó Navarro Tacoronte tras ser detenido por un presunto delito de estafa se ha confirmado a través de lo encontrado en sus teléfonos móviles. Ha destacado que usaba los dispositivos como «grabadoras encubiertas» y que se hablaba de «regalos, viajes y dineros para beneficiar a empresarios», subrayando que el viaje a Fuerteventura «no era el primero» –en referencia a los agasajos que recibía el general–.

Entre Bautista y Navarro se reconocía que eran «sobornos» y el propio Espinosa pedía «dinero y tarjetitas». Desde la Policía entienden que el general usaba su «influencia» para facilitar contactos y contratos. La agente ha dejado claro que a Espinosa «no le hubieran agasajado si no fuera general» y ha negado, a preguntas de la defensa, que sean «apreciaciones», sino el resultado de una investigación exhaustiva.

La que fuera pareja del general ha afirmado que el viaje que realizó a Fuerteventura fue pagado por el general, lo mismo que los gastos de hotel, comidas y el coche de alquiler. Ha revelado que no conocía ni al mediador ni al empresario Bautista, al que conoció en ese viaje con motivo de su posible incorporación a su empresa como comercial.

Ha dicho que se tomó un café con él y compartió una cena. Días después volvieron a verse en Gran Canaria en medio de las negociaciones de Bautista para presentar proyectos de energía fotovoltaica al Grupo Lopesan. Ha apuntado también que el general «nunca» le dijo quién había pagado el viaje y precisó que «nunca» ha recibido dinero de Bautista.

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife juzga desde el pasado jueves la primera de las tres piezas del caso tito Berni –aunque en esta pieza no está el ex diputado, relacionada con la trama de sobornos para instalar placas fotovoltaicas en el archipiélago. La Fiscalía solicita una pena de un año de prisión por un presunto delito de cohecho para los tres acusados.

La investigación se inició en 2022 por orden del Juzgado Número 4 de Santa Cruz de Tenerife, después de que Navarro Tacoronte fuera detenido en otra causa. La Guardia Civil fundamentó su investigación en el testimonio del mediador y en el volcado de sus dos teléfonos móviles, hechos que se produjeron en 2020.

El juicio, celebrado ante tribunal de jurado popular, se prolongará durante los próximos días. La defensa de Espinosa ha descartado citar como testigos tanto a Miguel Ángel Ramírez como al empresario Eustasio López y el asesor Luis Monzón, que han comunicado a la Sala indisposición médica.

Los audios presentados este lunes dibujan un meticuloso procedimiento de prebendas donde cada pieza tenía su función: el mediador como captador, el empresario como pagador y el general como llave maestra para abrir puertas que, de otro modo, habrían permanecido cerradas. Ahora será el jurado popular quien determine si esas puertas se abrieron con legitimidad o mediante el soborno.

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