¿Qué sienten los padres de un bebé prematuro?

¿Qué sienten los padres de un bebé prematuro?
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Tener un hijo es un momento muy feliz e inolvidable en la vida de cualquier pareja. No obstante, ese instante se vuelve algo más duro y difícil cuando el bebé nace de una manera prematura. Y es que ese hecho, propiciado por una enfermedad o por cualquier circunstancia inesperada, supone que el pequeño tenga que recibir cuidados especiales y eso, por consiguiente, trae consigo la preocupación de los padres.

En concreto, lo más habitual es que los papás de un prematuro coincidan en tener ciertos sentimientos muy concretos:

1-Miedo

Indiscutiblemente el principal sentimiento que tienen los padres de un bebé prematuro es el miedo. Un miedo notable a muchas cosas, pero especialmente a las siguientes:

  • Miedo a perderlo. El hecho de que, por determinadas situaciones, el niño haya nacido antes de tiempo suele traer consigo que tenga que ser llevado a la incubadora, para que pueda recibir los cuidados adecuados en pro de su salud. Por regla general, esa circunstancia suele saldarse con total normalidad y con un resultado favorable. Sin embargo, eso no impide que los recién estrenados papás estén muy preocupados por el crecimiento y desarrollo del pequeño e incluso lleguen a temer por su vida. De ahí que sientan verdadero pavor ante la posibilidad de que fallezca.

  • Miedo a no estar a la altura. Cualquier primerizo siente el temor de no saber cuidar bien al recién nacido, sin embargo, ese pavor se acentúa de modo especial en el caso de que haya sido un hijo prematuro. Y es que, el hecho de que este vaya a necesitar más atenciones y mimos aún, le hace no saber si estará a la altura de las circunstancias y le atenderá como su salud requiere.

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2-Culpabilidad

Especialmente notable en las mujeres que acaban de parir a un prematuro es el sentimiento de culpabilidad. Y es que tienden a pensar qué han podido hacer mal para que el niño nazca antes de lo previsto. En concreto, suelen responsabilizarse de esa circunstancia y consideran que cualquier acto que han llevado a cabo e incluso sus genes son los causantes de ese alumbramiento más temprano.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no sirve de nada culparse y “machacarse” con ese sentimiento. Eso no lleva a ninguna parte. Lo que se debe hacer es afrontar la situación y tomar las medidas que se considere oportunas para conseguir que se salde de la manera óptima. Es decir, las madres deben poner todo de su parte para darle al bebé los mejores cuidados y atenciones, ya que eso será lo que hará que su salud se fortalezca y pueda salir del hospital cuanto antes.

3-Dudas

Por supuesto, no hay que dejar pasar por alto que cualquier padre o madre que haya tenido un hijo prematuro, en los primeros momentos, se ve agobiado por la cantidad de dudas que le asaltan en su cabeza. Y es que no sólo empezará a pensar porqué ha sucedido eso sino que además también se preocupará por cómo cuidar al pequeño. Se preguntará acerca de cómo bañarlo, cómo alimentarlo, cómo cuidarle el ombligo, cuándo podrá salir de la incubadora, qué problemas de salud puede tener por haber nacido antes de lo previsto, qué cuidados específicos hay que otorgarle…

Los padres serán un mar de dudas. Sin embargo, ante eso, lo que deben hacer es, primero, tranquilizarse y luego ponerse en manos de médicos y comadronas. Y es que estos profesionales sanitarios serán los encargados de explicarles todo lo que necesiten saber y de guiarles en las atenciones que son imprescindibles darles al recién nacido.

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4-Incomprensión

En otros muchos casos, los papás de prematuros lo que tienen es la sensación de que nadie les entiende. Sienten que las personas de su entorno e incluso los médicos y enfermeras del hospital no comprenden la sensación de angustia que tienen por la salud de su pequeño o por no saber si van a estar a la altura de las circunstancias.

Eso se traduce en que lleguen a sentirse muy solos e incluso a rechazar la presencia de amigos o familiares. De ahí que quienes tienen a su alrededor lo que deben hacer es escucharles, darles apoyo y reconfortarles, así como, con palabras muy cuidadas, manifestarles que todo saldrá bien, que tienen que ser positivos y que cuentan con la ayuda y comprensión de quienes se encuentran en su círculo.

De esta manera, por tanto, queda claro que jamás se deben “menospreciar” las lamentaciones de los papás de hijos prematuros o burlarse de sus miedos y dudas. Hay que tratarles también con cuidado, con mucho cariño y, sobre todo, con comprensión. Y es que, al igual que los recién nacidos, también necesitan apoyo, ayuda y todo el amor del mundo para afrontar una situación inesperada.

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