Salud

Infecciones respiratorias recurrentes en los niños: Cómo evitar

Procurar una buena nutrición, llena de vitaminas, abrigar adecuadamente a los niños, y asegurarnos que duermen y beben mucho líquido son algunas de las mejores pautas para evitar las infecciones respiratorias recurrentes en los niños.

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Pautas a seguir para evitar las infecciones respiratorias recurrentes en los niños

Los niños especialmente cuando son bebés o se encuentran en la etapa preescolar, suelen resfriarse con cierta frecuencia, pero en el caso de desarrollar infecciones respiratorias recurrentes, es importante no solo seguir cuidadosamente las terapias recomendadas por el médico, sino también garantizar una nutrición adecuada y posiblemente un suplemento vitamínico.

Infecciones respiratorias recurrentes en los niños

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La tos, los resfriados y las infecciones de oído es algo habitual en los niños, pero en algunos casos, son dolencias que se repiten de manera frecuente cada invierno o que incluso las sufren más de una vez al año. Es un problema que suele darse desde temprana edad, cuando los niños comienzan a ir a la guardería y quedan más expuestos a los virus. Es importante entonces la visita al pediatra para que recete la mejor terapia pero nuestra experiencia como padres, nos dice que una vez curados, los niños permanecen inapetentes, cansados, pálidos y con ojeras durante mucho tiempo. Por eso es importante no solo seguir cuidadosamente  todo lo ordenado por el médico, sino también garantizar a nuestros niños una nutrición adecuada y posiblemente un suplemento vitamínico.

Qué son las infecciones respiratorias recurrentes

Antes que nada es importante conocer algunas cosas sobre estas enfermedades que son tan comunes entre nuestros niños, para que no nos pillen por sorpresa, o sepamos identificarlas en caso de que aparezcan:

  • Son infecciones muy frecuentes, sobre todo en niños que asisten a la guardería, a la escuela o que tienen hermanos y afectan a todo el sistema respiratorio superior, desde la nariz hasta la boca y el oído;
  • Algunas infecciones respiratorias sin complicaciones pueden durar hasta dos semanas;
  • Es común que los síntomas respiratorios se superpongan, lo que dificulta la diferenciación de enfermedades. Los niños que enferman con estas infecciones no quieren comer porque por lo que ocurre en su organismo es completamente normal perder el apetito, además en el caso de que el pediatra les recete antibióticos, hemos de saber que estos les provocan un desequilibrio de la microbiota intestinal provocando una reducción de las «bacterias buenas» como bifidobacterias y lactobacilos, productores de vitamina B implicados en el desarrollo y actividad del sistema inmunológico.
  • Después de estas infecciones los niños se sienten realmente agotados, fatigados y pálidos. ¿Sabías que según los pediatras, un período de recuperación de al menos 15 días después de cada infección respiratoria es fundamental? Este es un momento en que sus cuerpos vuelven a funcionar normalmente, comienzan a comer con más regularidad y su sistema inmunológico se recupera después de una enfermedad.
  • Por lo tanto, no es raro que el pediatra prescriba un suplemento de vitamina B durante la convalecencia, para evitar una deficiencia de estos micronutrientes causada por la infección y para asegurarse de que el cuerpo extrae todos los nutrientes posibles de los alimentos aumentando energía . La integración con el complejo vitamínico B puede ser una ayuda eficaz tanto para la mejora de la inapetencia, típica tras la antibioterapia, como para la reintegración de los micronutrientes imprescindibles para una buena eficacia de la microbiota intestinal y consecuentemente del sistema inmunológico.

Cómo prevenir las infecciones respiratorias recurrentes

Partiendo de la premisa de que estas son, como se mencionó, infecciones muy comunes entre los niños, es importante seguir algunas pautas de sentido común para reducir el riesgo y fortalecer el sistema inmunológico:

  • Lavarse las manos con frecuencia y correctamente, especialmente antes de las comidas;
  • Poner todas las vacunas disponibles y recomendadas;
  • Enseñar a los niños a estornudar o toser en el codo
  • Que los niños aprendan cómo usar un pañuelo y sonarse los mocos siempre. Esto es algo que se suele dejar pasar pero que evitaría que en muchos casos el resfriado o los mocos fueran a más. Los padres y madres tienen por costumbre sonar a los niños cuando ven que tienen mocos, pero si les enseñamos a hacerlo desde bien pequeños no tendrán que esperar a que papá o mamá les vea ya que normalmente, a no ser que realmente tengan una dificultad para respirar, el niño o niña no va a solicitar que le limpien la nariz.
  • Asegurémonos de que los niños duerman la cantidad adecuada de horas y beban una cantidad adecuada de líquidos. El descanso y la hidratación favorecen no solo el buen desarrollo del pequeño sino que además, pueda tener un organismo más preparado ante los virus y bacterias.
  • Garantizar a los niños una dieta ligera pero equilibrada, favoreciendo los alimentos ricos en vitaminas, especialmente la vitamina C que se encuentra en los cítricos y que es «mano de santo» para evitar los resfriados en invierno.
  • Abriguemos a los niños, pero sin pasarnos. Puede que pensemos que los niños necesitan más ropa porque llega el frío invierno, pero siempre debemos pensar dónde va a estar el niño o niña (no es lo mismo estar en la calle que en lugares cerrados) y elegir las capas para poder quitarles ropa en el caso de que comiencen a pasar calor, suden y que ese sudor se quede en el cuerpo, produciendo un enfriamiento y posterior resfriado.

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